* Los cárteles operan sin freno * Génesis, Octavio y Leo, destazados * La complicidad de Javier Duarte * Criminalizar para justificar el levantón * La versión del arsenal de droga * Cuenta Pública 2015: daño por 14 mil
millones * “No sea usted traidor”, le
dice El Loco Ochoa a Flavino
Mussio Cárdenas Arellano | 11 octubre de 2016
Tribuna Libre.- Fragmentados, los cuerpos de
Génesis, Octavio y Leo describen la violencia brutal de los cárteles. Y la
complicidad sin par de Javier Duarte, implicada su policía y dejando vía libre
al narco para el tráfico, para el crimen, para sembrar terror.
Trágico el final de los tres
jóvenes, hallados sus restos en bolsas de plástico, mutilados, quemado uno con
ácido para ser “cocinado”, otro de ellos degollado, en un camino entre Camarón
de Tejeda y Soledad de Doblado, a unos 30 kilómetros el puerto de Veracruz.
Brutal, el castigo tiene el
sello de la demencia. Con saña inaudita los destazaron, a golpe de arma con
filo, quizá un machete, embutidos en las bolsas grises que llamaron la atención
de un campesino que pudo imaginar y acertar lo que contenían, la tarde del
viernes 7.
Sobre un paraje se podían
ver las bolsas, y peor percibir el olor fétido, nauseabundo, que despedían los
bultos, en el tramo que va de Mata de Agua a Miralejos, sí, cerca de donde en
enero de 2015 fueron arrojados los restos humanos de varias víctimas que
provocó una intensa movilización, la llegada de elementos de Servicios
Periciales, del Forense, de agentes ministeriales, que se llevaron todo y
amedrentaron a los lugareños.
Uno de ellos, una de las
víctimas, era Moisés Sánchez Cerezo, el periodista, director de La Unión de
Medellín, levantado el día 2, torturado y también mutilado, y quemado para
complicar su identificación.
Aquella es zona de muerte.
Es la ruta de las fosas clandestinas, las que ya fueron detectadas y las que
aún falta explorar, las que pudo conocer el Colectivo Solecito de Veracruz en
apenas una hectárea, faltando un mundo de tierra donde hurgar, arrojando sólo
en 17 espacios, 54 cuerpos. Y lo que está por venir.
Entre Mata de Agua y
Miralejos se hallaron los cuerpos de los jóvenes levantados. Supuestamente son
cinco, entre los cuales había dos mujeres. Una sería Génesis Deyanira Urrutia
Ramírez, la joven que culminaba sus estudios de periodismo en la facultad de
Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad Veracruzana.
Trascendió el sábado 8 que
uno de los cuerpos presentaba un tatuaje. Fue así como se llegó a la identidad
de Octavio García Baruch, el joven de Acayucan del que peor se habló desde el
día de la desaparición, imputándole presuntos antecedentes penales que ahora su
familia refuta y sostiene que carecen de verdad.
Poco después del mediodía
del domingo 9, se confirmó la versión. Génesis Deyanira Urrutia Ramírez,
Octavio García Baruch y Leobardo Arano fueron reconocidos por sus familiares,
horrorizados y consternados por el terrible final.
Sacude el sangriento desenlace
a Veracruz, a la Universidad Veracruzana en voz de su rectora, Sara Ladrón de
Guevara, a los colectivos que luchan por hallar a sus familiares, a la clase
política, al gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares.
Hay proclamas de repudio.
Hay exigencia de justicia. Se insta a la movilización, a tomar las calles en
Xalapa, a condenar la violencia que cercena la vida de los jóvenes, a enfrentar
la criminalización de las víctimas para matizar la responsabilidad de Javier
Duarte y su séquito delincuencial.
Saldo funesto del gobierno
duartista, cuya complicidad con el crimen organizado va más allá de la omisión.
Obligado a garantizar la seguridad, terminó el títere fidelista en el lado
oscuro del poder.
Con los malosos, Javier
Duarte pasó de la tolerancia a la actuación servil, su policía enredada con las
bandas del narcotráfico, con el secuestro y la extorsión.
Se remonta la memoria a los
hechos de Tierra Blanca, cuando cinco jóvenes —una jovencita aún adolescente y
cuatro varones— que transitaban del puerto de Veracruz a Playa Vicente, su
lugar de origen, el 11 de enero pasado fueron interceptados por la policía
estatal.
Sin más argumento que la
arbitrariedad, los levantaron, los desaparecieron y los entregaron al crimen
organizado, presuntamente a una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Y los policías lo
confesaron.
Se halló sólo un fragmento
minúsculo de los restos. De otro de los jóvenes únicamente una camisa con
manchas de sangre. De los otros tres, nada.
También ahí hubo saña
bestial. Y fue el acabose del régimen criminal. El levantón y muerte de los
cinco jóvenes, suscitó un escándalo descomunal, señalado Javier Duarte de
mantener un estado violento, a merced del narcotráfico, rebasado en todos los
órdenes, al servicio de los malos, operando con los que transgreden la ley.
A los cárteles les provocó
una reacción adversa. En la mira del gobierno federal y de la opinión pública
mundial, Veracruz se calentó de tal forma que la embestida policíaca y militar
destroncó a las bandas del narco: fueron destruidos laboratorios, sistemas de
comunicación, rutas y puntos de venta. En cuestión de días, el negocio de la
droga se desplomó.
Aquello fue un error del
narco, expresó el alcalde de Playa Vicente, Abdón Márquez, no sólo por las
implicaciones que tendría cortar la vida de cinco jóvenes sino porque saldría a
relucir la conexión policía-narco.
Y así fue. Marcos Conde,
delegado de Seguridad Pública, fue el hilo conductor hacia el gobierno de
Javier Duarte. Marcos Conde, hoy en prisión, sujeto a juicio, era el consentido
del entonces titular de la SSP, Arturo Bermúdez Zurita, amigo y principal
consejero del gobernador. “Es un buen policía”, decía el falso general.
Y el mega policía Conde no
sólo resultó operador de levantones en Tierra Blanca. Antes anduvo en Cardel y
Úrsulo Galván y ahí desaparecieron elementos de Seguridad Pública y jóvenes a
los que a medio partido de futbol se los llevaron para no volverlos jamás.
Cunde la indignación. Se
convoca a una marcha para exigir justicia por el crimen de Génesis y los otros
muchachos y la respuesta del duartismo es la infamia atestada de torpeza, de
mala leche, de hígados agrios.
Con su máscara de
Observatorio Ciudadano, la mano duartista difundió un chulecorreo en que
tácitamente le endilga la responsabilidad de la muerte de los tres jóvenes a la
Universidad Veracruzana y a las universidades privadas.
Un fragmento del comunicado,
con notorios errores de redacción, dice:
“La Delincuencia Organizada
y los Universitarios. ¿Que está pasando?
“¿¿Que está pasando?? Lo
ocurrido con los 3 jóvenes que aparecieron terriblamente ejecutados y
descuartizados al más puro estilo de un ajuste de cuentas por parte del crimen
organizado, son el claro mensaje de que estas bandas de mafiantes están
incrustadas y han penetrado las universidades tanto públicas como privadas para
ofrecer a los jóvenes dinero fácil y rápido a costa de vender y distribuir
sustancias prohibídas entre nuestros jóvenes universitarios.
“Urge!!! Urge!!! que las
autoridades universitarias tanto públicas como privadas tomen cartas en el
asunto, las drogas han penetrado en sus campus y planteles educativos, la
delincuencia organizada utiliza cada día a más y más jóvenes para engancharlos
a los vicios que venden, muchos de ellos se dejan seducir por recibir dinero
fácil, rápido y mal habido, producto de introducir y distribuir entre sus
compañeros este tipo de enervantes sin que ninguna autoridad universitaria se
de cuenta, o se quiera dar cuenta.
“La voz de alerta la dio en
días pasado el padre de la joven Génesis, quien lamentablemente apareció
ejecutada ayer sábado, “mi hija estuvo en el lugar y en el momento no indicado
lamentablemente por la amistad reciente que tenía con uno de los muchachos”,
estas fueron las palabras del padre de la joven Génesis, quien según su versión
la amistad de su hija (Uno de los muchachos) tenía vínculos o amistades
peligrosas, y lamentablemente se corroboró que agarraron parejo, se llevaron a
los 3 y pagaron justos por pecadores.
“¿¿Que sigue?? Con una
marcha no se solucionará el problema como lo intenta hacer la rectora de la
Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, no señora rectora, está usted
en todo su derecho de convocarla y exigir justicia, todos exigimos justicia y
que se de con los responsables, pero usted lo que cebe de hacer es ponerse a
trabajar desde hoy mismo para investigar el grave tema de la venta de drogas,
estupefacientes y demás sustancias prohibidas en los diferentes campus de la
Universidad Veracruzana, así como resguardar y reforzar la seguridad interna de
sus instalaciones para evitar que los integrantes de la Delincuencia Organizada
sigan permeando entre sus universitarios y utilizándolos para introducir las porquería
nocivas que venden.
“El ejemplo es claro, lo
reiteremos tanto en instituciones Públicas como la U.V, como en las Privadas
como el Cristobal Colón, en donde en días pasados se dejó una cartulina
presuntamente por parte del Crímen Organizado amenazando a otro estudiante por
no estar respondiendo ni haber pagado lo prometido a quien escribió el mensaje,
incluso nombrando a uno de los muchachos ejecutados junto con Génesis, lo cual
es muy muy grave y demuestra que este problema está enquistado entre los
universitarios y es cada día más grave, tanto en las instituciones públicas
como en las privadas.
“Esperemos por el bienestar
y la seguridad de los jóvenes veracruzanos que se tomen cartas en el asunto de
manera inmediata para no volver a ver un terrible caso como el ocurrido con
estos 3 jóvenes que murieron y fueron ejecutados de una forma terrible.
“Autoridades Universitarias
Públicas y Privadas: Déjense de marchas y pónganse desde hoy realmente a
combatir lo que sucede y está sucediendo en sus instalaciones universitarias
con el tema del tráfico y distribución de enervantes entre la población
estudiantil”.
Y aún falta que se revelen
datos sobre Génesis Deyanira Urrutia, de quien la Fiscalía General filtró que
tras una inspección y peritaje en su casa de Veracruz, había hallado droga en
cantidad superior a los que se hubiera usado para recreación. O sea,
criminalizar para justificar el levantón.
Todos sucios para limpiar a
Javier Duarte.
Transita el gobernador por
el pantano y salpica. Fuera de control, el crimen organizado levanta de nuevo a
jóvenes veracruzanos, los desaparece, los tortura, les arranca la vida, sin
riesgo de ser llevado ante la ley.
Para eso está Javier Duarte,
su aliado.
Archivo muerto
Naufraga Javier Duarte en lo
político y en lo social, fulminado en lo financiero. Admite su gobierno que la
deuda pública es descomunal, 63 mil millones de pesos —los que saben reiteran
que es de 170 mil millones y que terminará peor—, y la uña del duartismo es ya
imposible de ocultar. Revela el Órgano de Fiscalización Superior que la Cuenta
Pública 2015 es de antología, la confirmación de que el saqueo es demencial. Se
filtra primero que el daño patrimonial es por 9 mil millones de pesos. Corrige
el presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso de Veracruz, Francisco
Garrido Vázquez, que son 14 mil millones. Hay irregularidades a granel. Se
lleva las palmas la Secretaría de Finanzas y Planeación con mil 62 millones; le
sigue Sedesol estatal con 431 millones; Sedarpa, 266 millones; SIOP, 40
millones; la Secretaría de Educación, con 7 millones 232 mil pesos. La joya de
la corona es Pensiones del Estado, donde el presunto daño es de 2 mil 993
millones; el Instituto Veracruzano del Deporte con 2 millones; UPAV, 267 mil
pesos; CAEV, 279 millones; Servicios de Salud, 12 millones. Hay por lo menos
cuatro fideicomisos, pero el más pesado es el de Fomento Agropecuario
(FIVERFAP) con casi 718 millones. Son esos 14 mil millones de pesos casi el 15
por ciento del presupuesto total para 2015, y se ve que dependencias donde el
saqueo es brutal, apenas si les detectó el ORFIS unos cuantos pesos a
justificar. Veracruz es el peor estado del país en manejo financiero, sin
solvencia moral, desviando recursos de origen federal. Y la Cuenta Pública 2015
es la peor en la historia de Veracruz. ¿Alguien dijo que Javier Duarte
demostraría lo que sabe de finanzas, salvando a Veracruz del caos? Sí, fue
Héctor Yunes… “Señor secretario de Gobierno Flavino Ríos, le digo una cosa, no sea
usted un traidor”. Y La Huaca, en el puerto de Veracruz, se cimbró. A bocajarro
soltaba el insulto Rafael Ochoa Martínez, alias “El Loco”, que sirviera a Fidel
Herrera y que el entonces gobernador le pagara sus servicios aprontando su
salida de la cárcel tras haber asesinado a un adulto mayor. Irrumpió el jueves
6 en evento encabezado por el alcalde Ramón Poo y armó el show. “No sea usted
un traidor”, le dijo a Flavino Ríos. Y el secretario de gobierno habrá sabido
entones cuánto repudió acumuló desde que pasó a ser la mano que mece la cuna de
Javier Duarte, el golpeador de los pensionados, el embustero de palacio, el
maniobrero que enmascara desde la Dirección de Catastro la red de prestanombres
del gobernador, que filtra documentación oficial, que se burla de la PGR…
