Dejó OHL, se unió a EPN y brincó a Pemex. Y allí, Lozoya fue clave en la red de negocios energéticos
Ciudad de México. | 18 agosto de 2017
Tribuna Libre.- Emilio Lozoya Austin está hoy metido en un
torbellino de acusaciones por su presunta participación en actos de cohecho por
10 millones de dólares para favorecer a la constructora brasileña Odebrecht
durante su administración como director general de Petróleos Mexicanos.
Sin embargo, ese no es el único caso por el
que Lozoya Austin ha sido acusado por supuestos actos de corrupción. Ex
integrante del Consejo de Administración de la constructora española OHL,
concedió desde Pemex contratos millonarios a su ex compañía, a la que siguió
ligado incluso siendo ya coordinador del Área Internacional de la campaña del
priista Enrique Peña Nieto, en 2012, como muestra un acta de asamblea de socios
de esa compañía.
En su paso por OHL, por la campaña de Enrique
Peña Nieto y por la dirección general de Pemex, su nombre aparece vinculado con
una vasta red de funcionarios y ex funcionarios tanto del Gobierno federal
actual como de los sexenios de Carlos Salinas (PRI), Ernesto Zedillo (PRI) y
Felipe Calderón (PAN), caracterizados por sus vínculos con negocios del sector
privado.
Ayer, en conferencia de prensa, Emilio Lozoya
Austin negó que en la carpeta de investigación abierta en la PGR sobre el caso
Odebrecht haya alguna evidencia de las acusaciones que le imputan tres ex
ejecutivos de esa empresa en Brasil. “Tengo la conciencia tranquila”, expuso.
Todo su patrimonio, afirmó, lo ha hecho en 20 años de trabajo, incluyendo la
casa de 38 millones que compró justo después de participar en la campaña
presidencial del priista Enrique Peña Nieto en 2012.
No había pasado ni un año de la última
aparición del nombre de Emilio Lozoya Austin en el Consejo de Administración de
la constructora Obrascón Huarte Lain (OHL México) cuando ésta, una vez que el
hoy ex funcionario era ya director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), ganó
un contrato de parte de esta misma empresa gubernamental por más de mil
millones de pesos.
La participación de Lozoya Austin en OHL no
se muestra en su declaración patrimonial oficial. En la documentación del folio
mercantil número 332452 del Registro Público de la Propiedad y de Comercio, sin
embargo, aparece desde octubre de 2010 como integrante del Consejo de
Administración de OHL Concesiones México [hoy OHL México], en la que fungió
como integrante del Comité de Auditoría.
Todavía el 30 de abril de 2012, de acuerdo
con la misma documentación, y mientras trabajaba en la campaña del candidato
priista Enrique Peña Nieto como coordinador de Asuntos Internacionales,
participó en una asamblea de accionistas de OHL en calidad de consejero
independiente.
Ocho meses después, el 1 de diciembre de
2012, Peña Nieto lo nombró como director general de Pemex y, en el siguiente
año, ésta empresa del Gobierno mexicano declaró a OHL ganadora de las
licitaciones de tres contratos por 2 mil 398.4 millones de pesos en total.
El primero de esos contratos, del 21 de marzo
de 2013, fue por mil 016.8 millones de pesos para que OHL construyera y operara
un turbogenerador de Gas en la Refinería Francisco I. Madero, en Tamaulipas. El
segundo, del 9 de julio del mismo año, por 927 mil 676.1 millones de pesos,
para una planta de hidrógeno y una parte del gasoducto Los Ramones, y un
tercero, del 11 de diciembre, por 453 mil 870 millones de pesos, para una
estación de rebombeo en un poliducto en Guadalajara, como muestran datos del
Portal de Obligaciones de Transparencia.
Lozoya Austin fue director de Pemex hasta
febrero de 2016 y, actualmente, se encuentra en el centro de las acusaciones de
ex funcionarios de la constructora trasnacional brasileña Odebrecht que, de
acuerdo con reportes de Proceso, Aristegui Noticias y O’Globo, afirman recibió
“propinas” de 10 millones de dólares a cambio de su apoyo para conceder
contratos de obra pública.
Durante su gestión al frente de la petrolera
mexicana, en febrero de 2014, la constructora brasileña –fundada por Norberto
Odebrecht Pernambuco en 1944– obtuvo por adjudicación directa un contrato por
mil 436.3 millones de pesos de pesos para el “acondicionamiento del sitio,
movimiento de tierras y conformación de plataformas para el proyecto de
Aprovechamiento de Residuales en la Refinería Miguel Hidalgo”, como muestra el
contrato PXR-OP-SILN-SPR-CPMAC-A-4-14, disponible también en el Portal de
Obligaciones de Transparencia.
Odebrecht, sin embargo, no es la única
empresa con problemas de probable corrupción ligada a Lozoya.
En
2015, diversos audios difundidos en la Internet mostraron la presunta
relación de OHL con ex integrantes del actual Gobierno federal y del Estado de
México, donde se encuentran sus principales concesiones.
“Lo que ventilan estos audios entre
directivos de OHL México y altos funcionarios públicos mexicanos, es en
términos generales el tráfico de influencias. Esta serie de audios muestran,
entre otras cosas, presuntos acuerdos entre OHL y el Gobierno federal para
llevar a cabo licitaciones a modo, que puedan favorecer a la empresa española a
obtener concesiones para la construcción y operación de distintas obras de
infraestructura en los sectores energético y carretero, al menos”, dice una
denuncia de mayo pasado presentada por la organización política Ahora, que encabeza
Emilio Álvarez Icaza.
“Emilio Lozoya fue también Director de PEMEX
entre 2012 y principios de 2016, durante el Gobierno de Peña Nieto. Utilizando
su cargo como Director de PEMEX, Emilio Lozoya presuntamente fungió como
intermediario y benefactor de OHL ante el Gobierno Federal para facilitarle la
adquisición de concesiones y proyectos. Su papel como cabildero de la empresa
fue ampliamente conocido con motivo de estos audioescándalos”, agrega la
denuncia.
Ayer, Emilio Lozoya Austin acudió a declarar por
los presuntos sobornos de la compañía Odebrecht ante la Procuraduría General de
la República (PGR), encabezada por Raúl Cervantes Andrade, quien, como
secretario jurídico del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en 2012, trabajó
también en la campaña de Peña Nieto.
Y también ayer, ya por la tarde, el ex
director de Petróleos Mexicanos, dijo en conferencia de prensa, que “en la
carpeta de investigación no existe ni un sólo elemento de prueba en mi contra”.
“No he sido requerido por ninguna autoridad
en ningún otro país”, dijo. Y su abogado, Javier Coello Trejo, explicó que hoy
acudieron a la PGR para tener acceso a la carpeta de investigación, pero en
ninguna parte aparece el nombre de Emilio Lozoya. “Y eso no tiene valor
jurídico”, destacó.
“La PGR no tiene nada. Si usted tiene
información, entréguela”, dijo el abogado a los reporteros.
Lozoya Austin se quejó también de una campaña
mediática para inculparlo y anunció que pedirá el derecho de réplica para
responder, como establece la Ley.
El ex funcionario federal se refirió también
a su rol en la campaña de Enrique Peña Nieto y del Partido Revolucionario
Institucional (PRI) en 2018.
“En el marco de la campaña electoral 2012
–dijo–, participé convencido del programa del candidato Enrique Peña Nieto,
pero jamás estuve ligado a ningún proceso administrativo”.
“Además”, afirmó, “lo hice sin interés de un
cargo y sin saber que responsabilidad tendría a futuro. Tengo una amplia
carrera en la que he demostrado profesionalidad. Mi trabajo es de donde he
obtenido los recursos para comprar mi casa”.
PARTE
DE LA TECNOCRACIA SALINISTA
De 43 años, Lozoya Austin es hijo de Emilio
Lozoya Thalmann, quien fungió como director del Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y fue Secretario de
Energía en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (de 1988 a 1994).
Un reporte de diciembre de 2012 del Comité de
Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos lo identifica además como
“vital” para para la apertura del sector energético mexicano, aprobada
finalmente en la reforma constitucional de diciembre de 2013.
Por su paso por OHL, por Pemex y por la
campaña de Enrique Peña Nieto, su nombre aparece vinculado con una vasta red de
funcionarios y ex funcionarios tanto del Gobierno federal actual como de
sexenios anteriores y caracterizados por sus vínculos con negocios del sector
privado.
Entre ellos, sus ex compañeros en OHL como
Carlos Ruiz Sacristán, ex empleado de la Secretaría de Hacienda con Salinas de
Gortari, primer director de Pemex con el Presidente Ernesto Zedillo Ponce de
León, luego Secretario de Comunicaciones y Transportes en el mismo sexenio, y
hermano del actual presidente de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Jaime Ruiz
Sacristán.
En esta misma empresa compartió Consejo de
Administración con el también director de Pemex en el sexenio del panista
Felipe Calderón Hinojosa y Secretario de Energía con Ernesto Zedillo, Jesús
Reyes Heroles González Garza. Y, también, con José Andrés de Oteyza, ex
Embajador y ex Secretario de Patrimonio y Fomento Industrial en el Gobierno del
ex Presidente José López Portillo.
En 2015, Lozoya Austin era director de Pemex
cuando la trasnacional estadounidense de inversiones Blackrock adquirió un 45
por ciento del gasoducto Los Ramones y, ese mismo año, firmó un memorando de
entendimiento con la paraestatal mexicana para participar como una de sus
principales consejeras de inversión.
En el Consejo de Administración de BlackRock
participa, desde 2011, Marco Antonio Slim Domit, hijo del magnate mexicano
Carlos Slim Helú y quien también ocupa un lugar en el Consejo de Administración
de la nueva petrolera de esta familia, Carso Oil and Gas, actual participante
de la tercera licitación de la Ronda dos de la Reforma Energética.
Y BlackRock adquirió, también en 2015, el
fondo de inversión denominado Infraestructura Institucional, creado por
Jerónimo Gerard Rivero, cuñado del ex Presidente Salinas de Gortari. Este
fondo, nutrido principalmente con los recursos de los fondos de ahorro para el
retiro, a su vez fondeó parte de la también nueva empresa petrolera Sierra Oil and
Gas, ganadora de la primera ronda de licitaciones de la Reforma Energética para
la que Lozoya Austin fue “vital”.
Pemex, mientras, enfrentó en esos meses la
caída de los precios del petróleo, un severo declive en la producción de
hidrocarburos y, al final de 2015, antes de la salida de Emilio Lozoya Austin
como director general, pérdidas de más de 500 mil millones de pesos.
“El resultado hasta diciembre de 2015, de
acuerdo con el informe entregado (…) a sus inversionistas a través de la Bolsa
Mexicana de Valores, es una reducción en las ventas totales de 28 por ciento,
aumento del 19 por ciento en el costo de la producción y, en total y pérdidas
522 mil millones de pesos; casi el doble de las registradas en 2014”, reportó
SinEmbargo el 1 de marzo de 2016.
“A esta disminución de los ingresos de la hoy
denominada Empresa Productiva del Estado se suma un recorte de 100 mil millones
de pesos (…) medida que, de acuerdo con lo anunciado por el nuevo director
general de la petrolera mexicana, José Antonio González Anaya [sucesor de
Lozoya y concuño de Carlos Salinas], se enfrentará con una reducción de 46 mil
800 millones de pesos en Exploración y Producción (PEP), su principal fuente de
ingresos”, agregó este medio.
Carlos Ruiz Sacristán, quien integró el consejo
de OHL hasta 2016, encabeza todavía a otra empresa ampliamente beneficiada por
la apertura del sector eléctrico mexicano: Infraestructura Energética Nova, o
IEnova, filial mexicana de la estadounidense Sempra Energy.
Y, en ésta última, participa otro ex
funcionario considerado ejemplo del tránsito del sector público al privado y
clave para la apertura del sector eléctrico: Luis Téllez Kuénzler, ex
Subsecretario de Agricultura en el sexenio de Salinas, de Energía en el de
Zedillo, de Comunicaciones en el de Calderón y, actualmente, consejero
independiente del Fondo Mexicano del Petróleo, creado por la Reforma Energética
para la administración de los ingresos que deje la asignación de contratos del
sector mexicano de hidrocarburos.
