* Acusa
cacería de brujas * “Son presos
políticos” * En Guatemala decía que cada
quien era responsable de sus millones *
Sus cómplices lo desnudan * Es un voraz
ladrón * Flavino anda de shopping * Impunidad domiciliaria * Uribe, el sacrificado por el PAN * La cuñada de Saúl Wade * Con parientes nutre minisindicato
municipal * Los Chagra y el H * Habrá segunda parte
Mussio
Cárdenas Arellano | 19 agosto de 2017
Tribuna Libre.- Otra farsa, la de su
huelga de hambre con té, muestra a Javier Duarte desquiciado y en el delirio
total. Sus cómplices ahora son “presos políticos”, víctimas de una juez y un
dictador —el gobernador Yunes—, blanco de una “cacería de brujas”, de una
persecución. Algo así como House of Cards.
Hundido, se sabe teatral. Inicia una huelga
de hambre sólo de alarde verbal, ingiriendo sólo té y lanzando un rollo que
mueve a la sorna popular.
Su argumento es que la mano de Miguel Ángel
Yunes Linares —“dictador que actualmente se ostenta como Gobernador”, le lanza
con más ardor que tino— mueve a una juez, Alma Aleida Sosa Jiménez, para
encarcelar a sus ex colaboradores y librarles órdenes de aprehensión.
Así, dice el ex gobernador de Veracruz, los
harán declarar en su contra. Así los intimidarán.
Sufren pues los duartistas en prisión una
“cacería de brujas”, “persecución política”, confinados en “el infierno por el
que están pasando”.
Y se lanza a una huelga de hambre —farsa de
hambre— para replegar al aparato judicial yunista.
Si eso no es teatralidad, ¿qué es?
Dice en su carta al periodista Ciro Gómez
Leyva, aquel defendiera la honra de Xóchitl Tress, la novia del gordobés —“la
amante, la puta”, expresó al aire—, airado por lo que llamó un linchamiento
mediático.
En Imagen TV, lee el contenido el
comunicador:
“A partir del día de hoy comienzo mi ayuno y
mi confinamiento por voluntad propia y solicitado estar encerrado
permanentemente en mi estancia y a diferencia de lo que se ha publicado en
algunos medios de comunicación, no cuento con ningún lujo, vamos, no tengo
ningún aparato electrónico.
“Esta decisión la tomo con la finalidad de
que se detenga la persecución política y la cacería de brujas que existe en mi
contra y en contra de mis excolaboradores en el estado de Veracruz.
“Mis excolaboradores que se encuentran
privados de su libertad arbitrariamente en el penal estatal de Pacho Viejo en
Coatepec, Veracruz, fueron detenidos con el objeto de:
Primero: presionarlos para que declaren en
contra mía.
“Segundo: para crear una cortina de humo que
distraigan a la sociedad del desastre de gobierno que existe actualmente en el
estado de Veracruz.
“Por tal razón es que solicito la
intervención inmediata del Consejo de la judicatura Federal y estatal para
frenar a la juez Alma Aleida Sosa Jiménez que curiosamente es la juez que ha
librado todas las órdenes de aprehensión y quien actúa bajo las órdenes del dictador
que actualmente se ostenta como Gobernador.
“Ella es quien ha obsequiado todas las
órdenes de aprehensión en contra de mis excolaboradores sin fundamentos
legales, respaldándose en argumentos ridículos, complaciendo de esta manera las
órdenes que recibe, repito, de su jefe, el gobernador del estado.
“Mi solidaridad está con Arturo, con Gina,
con Mauricio y con Francisco. Estoy consciente del infierno por el que están
pasando. Son presos políticos, víctimas de la desesperación de un mandatario
que no tienen nada que ofrecerle a la sociedad, a la que sirve, salvo el circo
que ha montado en mi contra en Veracruz.
“Creo en las instituciones, a lo largo de mi
vida profesional y política he dedicado mi tiempo y concentración en
fortalecerlas.
“Es por ello que estoy seguro que al final,
este montaje creado para distraer a la sociedad veracruzana de los temas que en
verdad interesan y permitan su desarrollo, se caerá y prevalecerá la justicia.
“La verdad nos hará libres”.
No es una carta común. Es la radiografía de
un enfermo mental que habla de su respeto a las instituciones, por las que pasó
como servidor público, ufanándose de haberles dedicado “mi tiempo y
concentración en fortalecerlas”.
Lo que dice es demencial. Si alguien
atropelló a las instituciones, las saqueó, las desmanteló, barriendo con el
futuro de Veracruz, fue Javier Duarte, el ladrón.
Y a sus cómplices en prisión, Arturo Bermúdez
y Gina Domínguez, Mauricio Audirac y Francisco Valencia, los usa para
justificar la “cacería de brujas”, que no es de brujas sino de transgresores de
la ley.
No dice Javier Duarte que semanas atrás —27
de junio—, confinado en la prisión militar Matamoros, en Guatemala, se lavó las
manos en torno al saqueo de las arcas públicas de Veracruz. Si alguien robó, no
fue él. Si alguien desvió recursos, habrán sido los secretarios de gabinete.
Les imputaba que si alguno participó en “la
extracción”, que asumiera su responsabilidad, que pagara sus culpas.
Allanado a la extradición, decía al tribunal
guatemalteco:
“El Gobernador del Estado no tiene esa
competencia, para ello existen los secretarios de cada una de las dependencias,
que como la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo del Estado establece, son
responsables de cada una de sus actuaciones en sus secretarías, así que no
tiene que ver con la actuación del jefe del Ejecutivo del estado, por lo cual
verdaderamente considerarlas irrisorias y una falta de respeto a las
autoridades aquí presentes”.
De aquel episodio, INFORME ROJO planteó el 7
de julio:
“Siempre sí hubo saqueo. ‘Extracción’, le
llama Javier Duarte, el puntilloso, soberbio y locuaz ex gobernador, perfilando
a su séquito, los secretarios de su administración, como los autores reales del
robo al erario, los que le metieron la mano al cajón.
“Allanado a la extradición, acusa que son
ellos los responsables de los recursos, su uso, las acciones que por la
naturaleza de sus encargos les confiere la ley.
“Su dicho es fuego para el duartismo que lo
vio encabezar el peor saqueo a las arcas públicas, desviando los dineros de
orden federal, simulando acciones e inversión, engañando a la Auditoría
Superior de la Federación, unas veces con efectivo que trasladaba en
helicópteros oficiales, otras vía transferencias bancarias en cantidades
descomunales.
“Y hoy dice que si hubo saqueo que respondan
los secretarios de gabinete.
“Su declaración sacude a quienes llevan la
bitácora del robo, los que participaron y sus perseguidores, los que recuerdan
al sátrapa en el poder, dispensando órdenes demenciales luego de meter la mano
al cajón.
“Una vez que admitió allanarse a la
extradición por los delitos que le imputa la Fiscalía General de Veracruz —27
de junio— suelta su alegato, avizorando que el duartismo que lo ayudó a
saquear, y que ya pactó su impunidad con el yunismo, tendrá que entregar
cuentas.
“Van al paredón los titulares de Finanzas:
Tomás Ruiz, Mauricio Audirac, Fernando Charleston, Gómez Pelegrín; el falso
general Bermúdez, que en la Secretaría de Seguridad halló un botín, desatando
la violencia para vender seguridad privada; o en la Sedarpa, donde el ínclito
Ferrari está acusado de todo”.
Hoy, sus cómplices son “presos políticos”. Ya
no son los secretarios que tendrían que asumir su responsabilidad por el manejo
de los recursos que pasaban por sus manos. Hoy son “presos políticos”,
presionados con cargos de la Fiscalía por malversar recursos para que lo
terminen de hundir.
Si por Javier Duarte hubiera sido, quienes
participaron en la “extracción”, los Bermúdez y las Ginas, los Audirac y los
Valencia, tendrían que quedarse en prisión.
Uno de ellos, Arturo Bermúdez, el falso
general, no es la víctima que Javier Duarte pretende vender. Bermudez es su
acusador, el que ante la Procuraduría General de la República reseñó cómo se
realizaba el desvío de dinero, a instancias del tesorero, hoy diputado
denunciado, Tarek Abdalá Saad, por orden del ex gobernador.
Tira dardos sin tino. Dice Javier Duarte que
la juez Alma Aleida Sosa Jiménez es juez de consigna y que va contra sus ex
secretarios de gabinete. Pues no. Ella lleva parte de los juicios, otros jueces
desahogan causas penales distintas, todas sobre el atraco a Veracruz.
Javier Duarte no es un luchador social, ni un
activista por los derechos humanos, ni perseguido político. Es un truhán que
saqueó a Veracruz, su erario, sus bienes, llevado de la mano de su esposa
Karime Macías, la que goza de cabal impunidad en Londres, solapada por la PGR,
por el círculo de control priista, por Peña Nieto y su mafia en el poder.
No hay sobre Javier Duarte una “cacería de
brujas”. Ese término se atribuye a los inocentes que son ejecutados por una
imputación infundada.
Su caso es diametralmente lo contrario.
Saqueó, robó, atracó las arcas públicas, y con él una banda delincuencial, la
parentela y los amigos que usaron el poder para provecho personal.
Lo desnudan Moisés Mansur, José Juan Janeiro,
Alfonso Ortega, los cómplices cuyas revelaciones grabadas lo retratan, lo
describen, lo incriminan, lo exhiben como un voraz ladrón.
Y ante lo que ve venir, su farsa de hambre.
Archivo muerto
Goza Flavino Ríos de impunidad domiciliaria.
Debía estar confinado en su hogar, en Xalapa, tal como lo determinó un juez,
sujeto a proceso penal, pero no. Anda de shopping el ex gobernador interino de
Veracruz, el que movido por su ambición asumió el poder —lo que quedaba de él—
cuando Javier Duarte dejó el cargo y huyó. Lo captan en centro comercial y en
las redes le dan con todo. Anda libre, impune, tras el show que armó para dejar
el penal de Pacho Viejo, un preinfarto, su vida en riesgo, el traslado a un
hospital privado y de ahí a su hogar. De treta en treta, con la venia del Poder
Judicial, con la farsa del fiscal Jorge Winckler que sólo fingió que se
inconformaba por la decisión, Flavino se pudo zafar. Días atrás se sabía que
estaría libre. Una vez que el priismo en el Congreso de Veracruz avaló la
propuesta del gobernador Miguel Ángel Yunes para reestructurar la deuda
estatal, Flavino Ríos debía salir. Y salió. Ahora va de shopping. Se le ve en
los centros comerciales, quitado de la pena, burlando la justicia, con su
sonrisa mordaz. Era prisión domiciliaria y ahora es impunidad domiciliaria. Y
luego por qué la sociedad piensa que hubo negociación… Ya está. Nada le quitará
a Pepe Uribe ser el candidato del PAN a la diputación local por el distrito Coatzacoalcos
Urbano. Va con la venia de los Yunes azules, que ven en el sur un escenario
caótico. Va, también, directo a una estrepitosa derrota. Con el fallido equipo
yunista, los Rendón, los Esparza, los Abreu, los León, que no ganan ni en el
juego de perinola, y la incapacidad de los panistas tradicionales, que
resuelven el mundo desde el café, alejados de las colonias y congregaciones, de
los problemas y sus víctimas, lo único que el médico y el PAN verán será el
triunfo, una vez más, de Morena. Mal momento escoge Uribe para manchar su
trayectoria política, sabiendo que al pejepartido, en Coatzacoalcos,
simplemente no se le puede ganar… Se llama Vania Silva Barraza y es cuñada de
Saúl. Con ella y otros rellenos, armó su sindicato municipal el alcalde real de
Minatitlán, Saúl Wade León, para enfrentar y socavar al Sindicato de Empleados
Municipales de Minatitlán, titular del contrato colectivo con el ayuntamiento y
que le ató las manos cuando pretendió tener el control de toda la plantilla
laboral. Sirve la cuñada y otros 40 empleados para la trastada, las ínfulas de
poder de l’enfant terrible, el junior que usa a TítereCheng, el alcalde de
pacotilla que le avala el saqueo, los contratos de obra con los que otro
pariente, su cuñado Jaime Silva Barraza, ha hecho fortuna. Unos 50 millones de
pesos entregados a siete compañías… A July Sheridan —Miriam Judith González
Sheridan— no le indigna que diputados vayan a la boda del legislador Rodrigo
García Escalante, en la Riviera Maya. Le purga que no la inviten. Fiestera como
es, bohemia como le gusta, la diputada de Morena por Minatitlán les imputa que
no acudan a la primera sesión de la Comisión Permanente del Congreso de
Veracruz por acudir al enlace matrimonial del legislador del Partido Verde
Ecologista de México, hoy desvinculado del Grupo Mixto Juntos por Veracruz. La
corrige la diputada del PAN, Mariana Dunyaska García, quien refiere que la
sesión no se realizó en solidaridad con la presidenta del Congreso estatal,
Mariely Manterola Sáinz, por la muerte de su hermano, el ex subsecretario de
Gobierno, Pedro Manterola. Dice July Sheridan que ella mejor se dedica a ir
“visitando comunidades y atendiendo necesidades”. Su fama no es esa, la del
servicio a los demás. Es la única diputada de Morena que acude a festejos con
sus pares del PAN —¿lo sabrá Andrés Manuel López Obrador?—. Es la única que se
ha quedado dormida en plena sesión del Congreso de Veracruz —la foto con esa
estampa fue viral en las redes sociales—. Es la única que teniendo un caso de
corrupción documentado en su distrito, el que implica a Saúl Wade, el poder
real en Minatitlán, ha dejado pasar el saqueo, los negocios, el engaño a la
Auditoría Superior de la Federación, a la que el gobierno de Saúl Wade, vía el
alcalde formal, Héctor TítereCheng Barragán, le mintió para ocultar el destino
de 117 millones de pesos. Por si July Sheridan no lo sabe, la omisión también
es corrupción… Irrita al chagrismo la difusión de sus ligas con el Comandante
H, la renta de inmuebles, su vínculo con Fidel Herrera, la fascinación que el
ex gobernador sentía por el Clan Chagra, sobre todo por Mily, y el desprecio
hoy del jet-set de Coatzacoalcos en el que insertaron al líder zeta. El video
es mío. Y lo que les falta por ver. Habrá segunda edición…
