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El aguante del cuerpo humano en situaciones
extremas es de 72 horas, sin embargo, en 1985 se rescató a personas tras una
semana del temblor.
Ciudad de México. | 22 septiembre de 2017
Tribuna Libre.- A más de 48 horas del
sismo de 7.1 grados que sacudió a la Ciudad de México y otros estados, las
labores de rescate continúan con la esperanza de salvar vidas de quienes han
gritado o enviado cualquier señal sonora aún bajo los escombros a pesar de
estar bajo lozas, cemento y escombros y no haber ingerido alimentos ni bebidas
en dos días.
Expertos calculan que el cuerpo humano puede
aguantar 72 horas en condiciones extremas
como este caso.
En edificios que se vinieron abajo como el de
Medellín esquina San Luis Potosí, en la colonia Roma, aún hay gritos de auxilio
al menos hasta hace unas horas cuando Erick logró hablar a los rescatistas
quienes siguen buscándolo con ayuda de expertos internacionales a pesar de que
ya no ha vuelto a dar señales sonoras.
En el edificio Álvaro Obregón 286 también se
han escuchado ruidos de posibles sobrevivientes, según han confirmado de manera
extraoficial los voluntarios que han permanecido ahí desde el pasado martes.
En el caso del Colegio Rébsamen, en Coapa,
una mujer estaría aún viva bajo los escombros.
Voluntarios y autoridades en otros inmuebles
confían que pueden aún encontrar más personas con vida, (hasta el momento han
sido rescatados 53 sobrevivientes) a pesar de que han pasado días desde el
temblor que ha dejado 273 personas muertas en la Ciudad de México, Puebla,
Morelos, Oaxaca y Guerrero.
Expertos calculan 72 horas de resistencia
"La norma oficial mexicana considera que
después de 72 horas no es posible que una persona sea rescatada", expresó
a la agencia de noticias EFE el doctor Manuel Bárcenas, quien se encontraba en
un perímetro acordonado asistiendo a las autoridades en un rescate en la
colonia Lindavista de Ciudad de México.
"Me tocó ayudar en esa época (1985) y
encontramos mucha gente viva", refirió.
Expresó que la manera de afrontar el paso del
tiempo que amenaza la vida de las personas atrapadas es llegar hasta los
heridos y alimentarlos.
Lamentablemente, en el edificio que le tocó
supervisar a Bárcenas, en la calle Coquimbo, no ha habido forma. "No
pueden pasarles ahora (las autoridades) ningún tipo de alimento", aseguró.
El
doctor vislumbra la posibilidad de que muchas de las personas atrapadas
ingieran su propia orina para mantenerse con vida y superar así el umbral de
las 72 horas, y que logren sobrevivir a condiciones adversas a las que se suma
el gas que se ha fugado y que mantiene
contaminado el espacio bajo los escombros.
Recordó que en el terremoto de 1985 fueron encontradas personas con vida incluso
después de una semana.
Salomón Pérez, uno de los vecinos de un
edificio colapsado por este sismo, de magnitud 7.1 en la escala de Richter,
expresó a EFE que "el tiempo pasa demasiado lento" mientras se espera
a que saquen a las personas atrapadas, estén vivas o muertas.
La
espera viene acompañada de incertidumbre. El hombre, de edad avanzada, confiesa
que la lentitud y la falta de datos le hace tener el ánimo inestable.
"Ya
vamos más de 48 horas y no puede ser. Están ocho todavía ahí adentro y no
sabemos si están vivos o muertos", contó visiblemente desolado.
Después, lamentó que los vecinos afectados por
esta catástrofe se encuentren "maniatados", sin poder actuar, presos
del tiempo y la inacción.
