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Admite que su sueldo es de 72 mil al mes
* Y dice que hasta podría ganar más
* Según el tabulador secreto, gana casi 98 mil * Prensa: cuatro cabezas, cero
resultados * Audio: Tronco no le paga a
sus operadores * Corpi denuncia a los
Prot * Les revierte la agresión * Otra succionadora para Morena en el sur
Mussio Cárdenas
Arellano | 08 mayo de 2018
Tribuna Libre.- Ya con poder, Víctor Carranza es igual a
todos, al priista que miente o al panista que engaña, el que pregona austeridad
y derrocha o el que habla de los pobres, los olvidados, los marginados y
dispara su salario de forma descomunal.
Unos 72 mil al mes no están mal.
Y de eso, el 15 por ciento, dice, es para las
universidades “ghost” de López Obrador.
Y otro 35 por ciento, cuenta, para
asociaciones civiles que no identifica.
Y lo que quede, así sea una nimiedad, para el
menesteroso y el abandonado.
“No vengo por un salario —refería el 28 de
diciembre de 2017—. Vengo con la finalidad de servir a Coatzacoalcos”.
Y apuntaba:
“Gracias a Dios tengo ya un soporte —su
jubilación en Pemex— y lo que haré es fomentar este servicio y hablo de
austeridad para tener un tope y de ese tope mantenerse hacia abajo”.
Extremadamente cínico, admite hoy el alcalde
que su salario es de 72 mil pesos, y por las horas que le dedica al cargo
debería ganar más.
No labora ocho horas sino 24, presume. ¿No
duerme?
Y estaría mejor si no se le hubiera
atravesado López Obrador.
Habla Carranza de austeridad en el dispendio,
de mesura en el boato y de equidad en el atropello laboral.
Austeridad, según la Biblia de Carranza, no
es evitar el derroche.
Austeridad, según Carranza, no es mesura.
Austeridad, según el alcalde, son los
salarios de oro para él y las huestes de Morena que ni los priistas llegaron a
tener.
No iba, pues, por un salario pero lo propuso
y se lo asignó.
Hoy aduce que en Petróleos Mexicanos su pago
era mayor. Y no cuenta que ahí, donde llegó a ser superintendente de Recursos
Materiales en el complejo petroquímico Cangrejera, enfrentó una investigación
por autorizar la adquisición de partes con sobreprecio. Se le inhabilitó por un
año y al final revirtió la sanción.
Por 12 minutos, Víctor Carranza enfrenta por
primera vez el escándalo de la nómina de confianza, los salarios excesivos, la
contradicción de un Morena que pregona gobernar para los pobres y se agandalla
salarios de cuello blanco.
Por 12 minutos el alcalde escucha y responde.
Lo cuestiona Enrique Burgos, de Liberal del Sur, retomando los reportajes de
Ignacio Carvajal que documentaron el derroche a partir de archivos de nómina
que evidencian que Morena en el ayuntamiento es como el PRIAN y la mafia del
poder.
Por 12 minutos Carranza se transforma. Es
Cantinflas.
Su salario —dice— es “agradable”.
Es —añade— el “parteaguas. No es quién gana
más ni quién gana menos… Yo creo que el salario es lo que menos necesito en mi
persona”.
“Si nos calificamos por un salario —refiere—,
pues yo pediría más. Es un porcentaje mayor que el que regularmente se debe
laborar, que son ocho horas al día. Creo que el compromiso es más que el
salario. Si se merece o no se merece quedará cargo del mismo ciudadano”.
Y sigue:
“Hablar de cifras es hablar muy ambiguamente.
Más que nada debemos enfocarnos en la responsabilidad que representamos cada
uno de nosotros”.
Y del por qué fijó su salario en 72 mil
pesos, apunta:
“Fue lo que yo… de acuerdo al tabulador que
pudiéramos… comparando con todas las necesidades que hay acá… para ser justo
igual… y que no me digan que puede provocar esto algo fuera de lo que digan no
me alcanza el salario que me estás dando y tengo que realizar otra actividad
posterior para poder compensar. Yo creo fue algo acorde a lo que fue nuestro
medio.
“Yo puedo decir que mi salario está muy por
debajo de otros funcionarios de otras dependencias públicas que están aquí.
“Es aquí ver que sea un salario agradable
para provocar ese gran ambiente en el servicio público que damos nosotros”.
Ese ambiente agradable tronó cuando la nómina
municipal saltó a las redes sociales, evidenciando un gobierno de Morena rico y
un pueblo pobre. O al grupo morenista en la cúpula de oro, aplicando recorte de
personal y ajuste salarial a los que menos ganan. O encubriendo a sus aliados,
el Clan de la Succión, los Robles-Hillman cuyo parque ambiental Quetzalli se
paga con recursos del pueblo.
Morena en el poder es como el PRI en el poder
o el PAN en el poder.
Gana Carranza 72 mil pesos al mes.
Percibe la síndica Yazmín Martínez Irigoyen
—maestra que pregona que hay que acabar con la desigualdad— 65 mil pesos
mensuales.
Ganan los regidores 55 mil pesos al mes.
Y de ahí la pandilla de Morena: tesorero, 55
mil; secretario, contralor y coordinadores, 50 mil; directores A, 45 mil;
oficial mayor, directores B, asesores A y consultores A, 33 mil; subdirectores,
30 mil; jefes de departamento A, asesores B y consultores B, 27 mil; jefe de
departamento B, jefe de oficina, supervisores y coordinadores de área, 24 mil;
especialista técnico A y especialista administrativo A, 20 mil; especialista
técnico B y especialista administrativo B, 18 mil; analista técnico, 14 mil;
analista administrativo 11 mil; auxiliar técnico, 8 mil 500; auxiliar
administrativo, 7 mil 500; promotor, 6 mil, y ayudante general, 5 mil.
Bien pagados, los morenistas son una mina de
oro para el proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador. De su salario,
la mitad va a las cuentas de la asociación civil del Peje.
Iniciada la administración municipal de
Víctor Carranza, todo aquel que amarraba empleo en el ayuntamiento de
Coatzacoalcos debía acreditar su militancia en Morena. Tramitaban acta de
nacimiento actualizada, CURP, copia de credencial de elector y su alta en el
pejepartido.
Siendo militantes de Morena y asumiendo su
cargo de confianza, la aportación es obligatoria.
Víctor Carranza es el alcalde mejor pagado en
la historia de Coatzacoalcos. Su antecesor, el priista Joaquín Caballero, al
que lo encubre y le otorga impunidad, percibía un salario de 800 pesos diarios
más una compensación de mil 200 pesos más. En suma, 2 mil pesos al día, 60 mil
al mes.
Pero hay más.
Carranza, según un tabulador hasta ahora
secreto y de circulación restringida en el edificio de Tesorería, tiene un
sobresueldo descomunal.
Su salario diario integrado (SDI) es de 3 mil
247.88 pesos. En total gana 97 mil 436.40 pesos.
Yazmín Martínez Irigoyen, según ese
tabulador, percibe 87 mil 134.83 pesos.
Al secretario del ayuntamiento, Miguel Pintos
Guillén, lo contempla con 65 mil 299.19 pesos, y a su hermano, el tesorero
Mario Pintos Guillén con 72 mil 442.04.
Dirán Carranza, su séquito, su prensa, su
página aplaudidora en redes, Vive Coatza, que no hay tabulador secreto. Así
decían de los archivos de nómina que evidenciaron el salario brutalmente
elevado del alcalde y su runfla, y al final lo tuvieron que admitir.
Atrapado, Carranza ya no pudo mentir.
Archivo
muerto
Muchos padres para una misa. Ofician Mary
Vázquez, Joel Arellano, Roberto Pérez y Cecilia Bocanegra. Y de los cuatro no
hace uno. Su alcalde, Víctor Manuel Carranza, incurre en pecados diversos, el
de omisión y la mentira, el engaño y el abuso de autoridad. Camina a ciegas
Carranza, se trompica, se enreda, habla y ofrece, promete y no cumple. Y así
por cuatro meses ya en que el ayuntamiento de Morena en Coatzacoalcos hila e
hilvana errores y negocios, una absoluta simulación. “No mentir, no robar, no
traicionar al pueblo”, postula la biblia pejista y es la conducta pública del
presidente municipal. Y los cuatro padrecitos de la Comunicación Social sumidos
en el pasmo, sin una sola acción para recomponerle la imagen al alcalde
Carranza. Mary Vázquez Guízar —prima de Gonzalo Guízar, el diputado federal que
aprobó el gasolinazo, don Andrés Manuel— es coordinadora de asesores y
consultora política, pero tácitamente es un cero a la izquierda; Joel Arellano,
el coordinador de Comunicación Social, pierde el tiempo en grillas y espionaje
a su personal y a la prensa incómoda; Roberto Pérez, que mejor se dedica a lo
suyo, escribir columnas de apoyo al equipo pejista, a sus candidatos, a su
mentora, Rocío Nahle, que por algo no lo sostuvo en el cargo y permitió que lo
degradaran, y Cecilia Bocanegra, que donde va seguro hay bronca, los cuatro son
una sangría para el erario. Sus salarios suman casi 150 pesos al mes y no hay
resultados. Mary Vázquez, 50 mil; Joel Arellano, 44 mil; Roberto Pérez, 30 mil;
Cecilia Bocanegra, 24 mil —no 44 mil como señala la nómina filtrada—. Y el
alcalde Carranza en el peor de los descréditos, sin una obra medianamente
digna, con acciones fuera de la ley, tejiendo negocios para los compadres de la
candidata al Senado por Morena, Rocío Nahle. Mucho padres para una misa y el
alcalde no termina de arrancar. Cuatro fiascos mientras la imagen del alcalde
Carranza se va a pique, sea por el negocio descarado de la limpia pública,
rentando unidades recolectoras o adquiriéndolas a espaldas del cabildo, o
atrapado en el escándalo de los salarios descomunales de la burocracia mayor,
tirándole una que otra migaja a los morenistas que gastaron la suela caminando
en la promoción del engendro político que hoy gobierna a Coatzacoalcos. Cuatro
inútiles que le cuestan un buen billete a la sociedad… Así que Renato Tronco
paga a destiempo a su estructura electoral, evade los retroactivos, o no les
paga, y aún así promete una quincena más luego de la elección del 1 de julio,
la que, hágale como le haga, perderá. Un audio, que ya circula en fuentes del
panismo, evidencia el sistema de pagos del candidato de la coalición Por México
al Frente, integrada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, a diputado federal
por el distrito de Coatzacoalcos, pagos que habrán de reflejarse en la
contabilidad del choapense si no quiere enfrentar una sanción por faltar a los
lineamientos financieros del proceso electoral. Otra operadora reclama que todo
el tiempo de campaña, y aún desde la precampaña, no ha recibido un solo peso. Y
ante el incumplimiento su estructura completa ya es requerida en Morena. Queda
constancia en el audio que el Señor de los Muertos incumplió en el pago puntual
y en el retroactivo, profundizando una crisis con sus operadores de campaña,
que perciben que este arroz ya se quemó.… Desde una celda de Villa Aldama, El H
sigue frío. Y acá, el Golden Bull, el gimnasio del hijo del zeta, recupera sus
aparatos deportivos, luego de nueve meses de que la SEIDO lo incautara bajo el
cargo de que ahí se lavaba el dinero producto de actividades ilícitas de Hernán
Martínez Zavaleta. A la vista de todos, la noche del domingo 29 de abril,
fueron sustraídos los equipos mediante una maniobra nada sutil. Un cristal de
gran dimensión fue retirado y colocado sobre la cornisa del edificio propiedad
del ex síndico y ex funcionario fidelista, Roberto Chagra Nacif, amigo del
líder zeta, y por ahí se realizó el embarque hacia un camión de mudanza. La
Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada,
tácitamente anda en la luna, y el Comandante H recuperando sus bienes. Y así el
caos judicial. Hace meses que el restaurant Port House, también propiedad de
Roberto Chagra, donde conferenciaban él, el H y la Beba Chagra, sufrió la
violación de los sellos de clausura. Y la PGR out. Hoy es el Golden Bull el que
queda libre y las imágenes y videos corren por las redes sociales. Y peor aún,
otros gimnasios y restaurantes sirven de lavadero y nadie los toca. Cuentan que
desde Villa Aldama, el penal de máxima seguridad, Hernán Martínez no deja de
maniobrar. Y ahora sólo que el H salga y le vaya como a Zeferino Almendra
Delgado, alias El Sicario, que con una fianza iba a enfrentar su juicio fuera
del penal. Unos minutos libre y el traca-traca lo envió al más allá… Golpeado,
asediado, Rodolfo Corpi salvó su vida de milagro aquel domingo en Villa
Allende, literalmente asaltado por Javier Prot Cabrera y una banda de rufianes.
Hoy los lleva ante la ley. Un día después del ataque interpuso su denuncia. Su
relato —del que aquí, en INFORME ROJO, se dio cuenta el 24 de abril; “más que
una agresión, un atentado”— revela el nivel de violencia de Javier Prot, el
asedio y la agresión aquel día cuando Rodolfo Corpi Lara acudió a la congregación
a asesorar a su amigo Rodrigo Hernández Galván, entonces candidato a la agencia
municipal, con cuya familia mantiene una amistad de años. A Corpi no le
hallaron ni una boleta electoral en su poder como gritaban Prot y sus
compinches; no atropelló a ninguna mujer embarazada como bramaban los
violentos; no tenía armas; huía del lugar por las agresiones de que fue objeto
en cuanto llegó al salón Happy donde se hallaban siete casillas en que los Prot
supervisaban que el voto fuera abierto, violando el principio constitucional de
secrecía. Pudo abordar su camioneta y en la persecución era embestido por un
taxi y otro vehículo. Y ya no pudo avanzar. Una piedra lanzada con saña quebró
el cristal de su automóvil y dio en su cabeza provocando un edema cerebral que
lo postró en cama varios días. Fue denunciado y también denunció. Acusó Corpi a
los primos Prot —Noriel y Javier—, antes priistas, hoy al servicio del PAN, por
la brutal agresión. Y tarde o temprano los van a consignar. Corpi asumirá en
breve la diputación local pues es suplente de Amado Cruz Malpica, quien
contenderá por su reelección bajo las siglas de Morena. O sea, Corpi con fuero
y los Prot sin nada… ¿Quién es esa dama, de reciente incorporación a las lides
políticas, pillada cuando trasladaba a Xalapa 600 mil pesos que servirían para
sufragar gastos de la movilización al mitin de Andrés Manuel López Obrador en
Córdoba? Lo de menos sería que fueran de su tesoro personal, pero no. Los tomó
del erario público. Otra succionadora en Morena en el sur…
