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Ricardo Anaya Cortés, candidato de “Por
México al Frente por México”, no se niega a la posibilidad de abrazar a militantes
y simpatizantes de cualquier partido político para llegar a la Presidencia de
la República. Según él, y a pesar de desdecirse varias veces sobre una posible
mega alianza con el PRI, están descartados “los acuerdos cupulares”.
*Analistas
consultados coinciden que la fuerza electoral del frentista no le alcanza para
vencer a Andrés Manuel López Obrador y que ya es muy tarde para pactar con el
PRI. La opción de Anaya, dicen, es luchar por el voto útil de priistas y
aliados del tricolor, porque su candidato, José Antonio Meade Kuribreña, no
levanta.
*En dos
meses, plantearon los expertos, todo puede pasar… pero para ganar, Anaya
requeriría un pacto y su voto corporativo, además del voto útil y no hay
garantías de que pueda lograrlo y que, de conjuntar todo ello, le asegure
llegar a Los Pinos.
Ciudad de México. | 01 mayo de 2018
Tribuna Libre.- Los partidos Acción Nacional (PAN) y
Revolucionario Institucional (PRI) podrían unir fuerzas para vencer al
candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pero este tipo de
dinámica, refirieron politólogos, podría darse sólo por debajo del agua y no
garantizaría la victoria.
Los académicos entrevistados por SinEmbargo
explicaron que lo que no se logre por medio del voto corporativo [el que está
dirigido por las cúpulas de los partidos políticos], tampoco se logrará con el
voto útil [el del sufragio movilizado para evitar que un candidato indeseado
llegue a un determinado puesto], que sólo es determinante en elecciones
cerradas.
El candidato de la coalición Juntos Haremos
Historia”, Andrés Manuel López Obrador, se mantiene hasta ahora como el puntero
en las encuestas electorales, y su más cercano oponente en la carrera
presidencial es Ricardo Anaya Cortés, de la unión partidista Por México Al
Frente.
Faltan dos meses para la votación presidencial
y López Obrador mantiene una ventaja de hasta 20 puntos en las encuestas. Desde
hace días, integrantes del equipo del panista comenzaron a barajar la
posibilidad de una alianza entre el candidato de la coalición Por México al
Frente (PAN, PRD y MC) y José Antonio Meade Kuribreña, quien representa a la
coalición Todos Por México (PRI, PVEM y Panal) para derrotar al político
tabasqueño.
Las especulaciones sobre un vínculo entre
Ricardo Anaya y Jose Antonio Meade provienen también de comentarios hechos en
un evento organizado por Citibanamex el pasado viernes. En un video que surgió
del foro a puertas cerradas, Anaya Cortés dijo que está “absolutamente abierto”
a agregar a alguien a su campaña que lo ayude a vencer a López Obrador.
Presionado por el entrevistador Leonardo Curzio Gutiérrez, no descartó trabajar
con el PRI y el Presidente Enrique Peña Nieto en el tema.
Una simple mirada a la matemática detrás de
la idea muestra el atractivo que tiene para los impulsores del “nunca López
Obrador”, particularmente los inversionistas que piensan que las políticas
defendidas por el izquierdista ex Jefe de Gobierno del entonces Distrito
Federal dañarían la economía. López Obrador tiene un 46.6 por ciento de apoyo
en el Barómetro Electoral Bloomberg más reciente. Anaya y Meade tienen un 46.5
por ciento combinado (es importante destacar que el Barómetro aún no se ha
actualizado ya que no se han publicado encuestas nacionales nuevas relevantes
desde el 20 de abril).
Hoy, el aspirante frentista reculó y dijo
estar dispuesto a recibir en su proyecto a toda la ciudadanía –militantes y no
militantes de cualquier índole– para “unir fuerzas” y vencer a López Obrador.
Según el político queretano no sugirió “un asunto de acuerdos cupulares” con el
Presidente Enrique Peña Nieto, “ni con los líderes, ni con los candidatos” de
otros partidos, sino un llamado a la sociedad para que lo apoye con su voto.
Sin embargo, Jorge Castañeda, uno de los
principales asesores de Anaya, ya había deslizado un acercamiento con el
partido tricolor en la contienda electoral, sobre todo si José Antonio Meade
Kuribreña no repuntaba en las encuestas.
“No quiero descartar nada, los números son lo
que son y creo que podemos encontrar en las búsquedas nuevos acercamientos y
afinidades”, dijo el ex Canciller en entrevista con el periodista René Delgado
de Reforma.
Al igual que su candidato, a las pocas horas,
negó una negociación con el partido oficial.
“Cuando hay un enemigo mayor”, no es
descabellada la idea de pensar una alianza entre el PRI y el PAN, explicó el
doctor José Fernández Santillán, analista político del Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). No obstante, refirió que no sería
suficiente una alianza para ganarle a López Obrador porque “no es solamente la
suma de votos”. También necesitarían “desenmascarar a López Obrador (o acabar
con el mito que es)”.
Con el doctor Fernández coincidió José
Antonio Crespo, profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia
Económicas (CIDE), quien dijo que, dada la confrontación entre estos dos
partidos, ve “difícil” un acuerdo, por más tácito que sea.
El especialista en Sociología política
pronosticó que si se da, no sólo sería “tardío” sino “ineficaz”, ya que el voto
del PRI y del Partido Nueva Alianza (Panal) tiene “más identificación
ideológica con López Obrador” que con el PAN. Esos priistas de base y el Panal
del magisterio, dijo, “tienen la misma matriz ideológica de López Obrador, que
es el priismo previo al neoliberalismo de los sesenta o setenta”.
Para el maestro Felipe de la O Lopez,
especialista en Demoscopía y Opinión Pública de la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM), “la estrategia de Anaya es posicionarse como el segundo viable, cosa
que también está haciendo el candidato del PRI [Jose Antonio Meade Kuribreña]”.
En ese sentido, comentó que es más lógico
pensar en la atracción del voto útil que en un engranaje tan complejo como una
posible “declinación”, que requeriría una movilización de toda una estructura y
que no garantiza el voto efectivo a favor del PAN. Apuntó que lo que Anaya
busca es impulsar la idea del “frente amplio”; atraer votantes indecisos de
parte del PRI; y reflejar que él es el “segundo viable” para captar el voto
útil (no sólo del PRI, sino en general).
“La idea del voto útil responde a la
necesidad de atraer algunos de los electores y algunos de los líderes
políticos, de cada uno de esos partidos, para posicionarse de cara a la
elección”, explicó el analista. Los votantes que vean que su primera opción no
tiene posibilidad de victoria, elegirán al “segundo menos malo” y allí, dijo,
entra la posibilidad de Anaya de ganar votos.
En su balance, Fernández, Crespo, de la O,
además del doctor Carlos Luis Sánchez y Sánchez, analista político de la FCPyS
de la UNAM, observaron un caldo de cultivo difícil para la unión PRI y PAN,
aunque no imposible. “Eso no quita que los candidatos, como suelen hacer,
llamen al voto útil de las bases de otros partidos para votar por ellos, haya o
no haya acuerdo con la cúpula. Lo ha hecho López Obrador; lo está haciendo
Anaya; Meade también está diciendo ‘bienvenido el voto útil de los panistas…
pero para mí’”, agregó Crespo.
No obstante, según Sánchez y Sánchez, “el
voto útil sólo es decisivo cuando la elección está cerrada”. Y sobre el voto
corporativo –por ejemplo, el del PRI– mencionó que “sí podría terminar apoyando
a Anaya”, aunque como explicaron los otros analistas, siempre está la
posibilidad de que en el secreto de las urnas, hasta el voto clientelar y
corporativo se decida por el político tabasqueño. Esa falta de garantías,
explicaron, las vimos en 2006, cuando a pesar del acuerdo entre Felipe Calderón
Hinojosa y Elba Esther Gordillo, muchos de los votos del magisterio fueron a
parar con el obradorismo.
EL
“PRIAN” ¿CONTRAATACA?
No obstante que Ricardo Anaya Cortés haya
negado que hay posibilidad de un acuerdo entre el PAN y el PRI, o que los
mismos priistas –como el ex Gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdés–
desechen la idea de cerrar fuerzas con el blanquiazul, parte del imaginario
público alberga la idea de una posible mancuerna entre ambos partidos, lo que
se conoce como “PRIAN”.
Según Fernández Santillán, “el ‘PRIAN’ nace
con Carlos Salinas de Gortari” para llevar al cabo reformas constituciones
porque “ya no le alcanzaban los votos del PRI”. Diego Fernández de Cevallos,
Luis H. Álvarez y Carlos Castillo Peraza “fueron los que negociaron esta
vinculación y este apoyo”, recordó.
La resultante fue un programa pragmático de
coalición que se repitió con Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada
y Felipe Calderón Hinojosa. Con Peña Nieto, en cambio, existió el “Pacto Por
México” en 2012, “que fue un acuerdo parlamentario al que le faltó fue un
gobierno de coalición. Es decir, que los acuerdos firmados se transformaran
también en un gobierno compartido, incluyente”.
Aunque como señala Crespo del CIDE, el
problema actual es que “hay una confrontación que no habíamos visto entre el
PRI y el PAN desde 1988. Me refiero a antes de la elección, que dificulta el
que haya estos acuerdos. Acuerdos que sí asumimos que existieron en otras
elecciones y aquí es muy difícil porque se han golpeado, se han hecho daño”
ambos partidos.
Los desencuentros entre los dos institutos
políticos, coincidieron Fernández y Crespo, “sólo benefician a AMLO”. Y como
dijo Fernández, la opción del voto útil será opción si Anaya “cambia su actitud
frente al PRI y frente al Presidente de la República, que dijo que lo metería a
la cárcel. Eso fue una torpeza porque se pone al Presidente no a la defensiva,
sino al ataque contra él”.
A pesar de las dificultades, el analista del
ITESM recordó que aún “hay una franja entre los partidarios de López Obrador,
que más o menos será como un 30 por ciento, que todavía puede cambiar su voto”.
Esto concuerda con la más reciente encuesta de Consulta Mitofsky que indica
que, el 42.2 por ciento de los votos a favor de AMLO, hasta abril de 2018, eran
“volátiles”.
Además hay un colchón electoral, refiere la
casa encuestadora.
“De los 75 puntos porcentuales que declaran
alguna preferencia, existe 19 por ciento del total de ciudadanos que afirma que
aún puede modificar su preferencia en la campaña. Ese es el elemento que
permite afirmar que no hay ningún resultado seguro y a ese grupo es al que se
dirigen los candidatos y partidos”, dice.
Estos sufragios volátiles ascienden a 16
millones, que son suficientes para decidir una elección, concordaron los
especialistas. Pero a dos meses de la elección presidencial, dijeron, es muy
difícil que Anaya pueda cosecharlos todos. Además falta ver que el 32 por
ciento de los votos volátiles del panista -según la tendencia electoral de
momento- se queden con él.
Por el momento, el voto duro de AMLO (18.7
millones de votos según Mitofsky) supera al de sus adversarios Anaya (13.5
millones) y Meade (12.1 millones). En dos meses, señalaron los expertos
consultados, todo puede pasar, pero para ganar, Anaya requeriría un pacto y su
voto corporativo, además del voto útil y
no hay garantías de que pueda lograrlo, pero en el imaginario, el PRIAN
está vigente.
(SinEnbargo