José Miguel Cobián | 13 julio de 2019
Tribuna Libre.- En aquéllos tiempos aciagos en 2017, yo tenía
un vivero, y no pensaba en la posibilidad de que Morena pudiera ganar la elección
que venía en 2018. Yo creía que Meade
sería el candidato del PRI y que por ser el mejor preparado ganaría la
elección.
Una organización cafetalera me pidió 400,000
plantas de café, las cuales produje con la calidad de siempre. Cabe aclarar que el vivero estaba
certificado, verificado y analizado químicamente (la tierra). No era el primer año en que vendía
planta. Resultó que de las 400,000 me
compraron al final 150,000 plantas nada más.
Grave problema económico que terminó por hacer quebrar el vivero y a
quien esto escribe.
La razón en mi opinión fue la colusión entre
funcionarios y algunos líderes, que desviaron recursos que eran para sustituir
planta con roya a una con cierto grado de resistencia. En lugar de llegar el recurso para beneficio
del campesino, se quedó en los bolsillos de burócratas y líderes.
Tenía yo la necesidad de desalojar el vivero,
ya que la tierra era rentada, para decidir que hacer en esa hectárea. Y tenía 250,000 plantas de café disponibles,
que yo sabía que se necesitaban y mucho en el campo veracruzano.
Me acordé de que Pepe Yunes como senador,
había siempre trabajado para el campo cafetalero veracruzano, así que le pedí
una cita y comimos juntos en Veracruz en noviembre o diciembre de 2017. Allí le comenté que yo sabía que sería
candidato y por ello le ofrecí las plantas.
No era mi intención ayudarlo a él, aunque así resultara, sino encontrar
a alguien que distribuyera las plantas sin que a mi me costara, y evitar con
ello destruirlas.
Pepe no pudo disponer de las plantas y el
tiempo seguía su marcha, así que en enero, cuando entendí que él no podría
distribuirlas (sin saber sus razones), decidí entonces ofrecerlas a varios
alcaldes panistas, en cuyo territorio yo sabía que había una buena cantidad de caficultores. A precios de mercado era un regalo
interesante, y en mi zona, no había alcaldes de otro partido político. Pues resultó que tampoco les interesaron
las plantas a pesar de que eran regaladas.
A esas alturas yo trataba de descifrar el
galimatías al que me enfrentaba. La
mayoría de los viveristas, cuando tienen un problema similar, simplemente tiran
la planta y la queman. En mi caso, yo
consideraba que si bien, había quebrado mi negocio, cuando menos las plantas
como seres vivos, merecían la oportunidad de producir, y los campesinos,
merecían la oportunidad de sustituir sus plantas con roya, que tanto daño le
hizo a la producción en Veracruz, por plantas resistentes. Una esperanza de vida para las plantas y para
los campesinos. Sólo que no tenía el dinero para distribuir la planta.
Desesperado, estaba yo navegando por el
Facebook, una noche, cuando apareció accidentalmente el nombre de un diputado
local plurinominal del cual jamás había yo escuchado hablar. El diputado era de morena, y su nombre era
Zenyanzen Escobar. Yo no tenía cercanía
con ese partido ni conocía a nadie de sus integrantes.
Después de haber sido candidato en 2006 por
la coalición por el bien de todos, y haber sido agraviado por Dante Delgado,
durante la campaña y después, me alejé de la supuesta izquierda social, que
como Dante me demostró, sólo veía por sus intereses.
Sin embargo, no había opción. Estaba el PRI con Pepe que a pesar de ser
candidato a gobernador (yo lo sabía desde mediados de 2017) no pudo aceptar mi
oferta. Estaba el PAN cuyos alcaldes, a
pesar de su lema de una patria ordenada y generosa, y su pretendida meta de
trabajar por el bien común, simplemente no quisieron o no pudieron (sin que me
imagine una sola razón) aceptar la oferta.
Así que traté de localizar al diputado local, y lo hice a través de su
cuenta de Facebook.
Allí me dio su teléfono y por esa vía le
expliqué de que se trataba. Agendamos
una cita a la cual acudió con su esposa, una abogada guapa y brillante. Lo noté desconfiado. Luego entendí que a los diputados de morena
los empresarios no los habían tratado muy bien. Su esposa, con la intuición y habilidad
femenina desplegadas al máximo trataba de entender que ganaba yo con esta
decisión. Costó trabajo dejar en claro
que mi única intención era beneficiar a otros, aún en medio de mi desgracia
económica. Fue difícil pues esa cultura
no existe mucho en un país que se precia de ser religioso y de respetar el
mandato de amor al prójimo.
Me acompañaron ambos en una segunda cita al
vivero, vieron la planta, y todavía llevaron en una tercera cita a alguien de
su confianza a revisar la planta. Cuando
estuvieron de acuerdo en distribuirla, yo pensé que sacarían unas cuantas
plantas y que el resto la tendría que quemar.
Sin embargo, comenzaron a llegar campesinos, emocionados de poder
acceder a la planta, pues por su filiación política habían quedado fuera de
todo programa de apoyo gubernamental.
No sólo llegaron de los alrededores. Varios Torton se llevaron cargas de doce mil
plantas a más de 200 kilómetros de distancia.
Los propios campesinos recogían la planta del vivero y la subían a los
camiones de carga o camionetas. Fueron
varios los diputados locales de morena que decidieron pagar los fletes.
En redes sociales fui criticado por ¡Regalar
planta!. Sin embargo a la fecha he
recibido mensajes de agradecimiento y fotos de las plantas, algunas ya floreando y esperando la primera
cosecha. Desmintiendo a los detractores
envidiosos. A los cangrejos que quieren
que todo marche para atrás.
Después de ver que de los tres partidos
importantes, el único que se preocupó por la gente fue Morena, me convencí de
que había de apoyar esa fórmula en las elecciones de julio de 2018. Siempre al tanto de que cuando llevas al poder
a un partido político, una vez que gana, estás en la obligación de vigilar su
comportamiento y señalar lo que te moleste o incomode de la
administración. Al grado de que a la
fecha con plena libertad y sin censura le envío chats al gobernador de Veracruz,
con algunos comentarios. Chats que
aunque sea tarde, siempre son contestados.
Por esto, me alegra haber votado por morena
el 1 de julio del 18, y por esto, me siento con todo el derecho de ser muy
crítico de su actuar.
