* Su caso no tiene que ver con la justicia * La venganza de AMLO, Duarte y Cuitláhuac * Su pecado, encarcelar al duartismo * Alcalde de Tatahuicapan cierra la presa Yuribia * Otros 22 mil millones para taponar boquete de Nahle * Pastor Obed se agandalla terreno
Mussio Cárdenas Arellano | 02 agosto 2022
Tribuna
Libre.- Arrojado
al abismo, Jorge Winckler no está en prisión por causa de la justicia, ni por
delitos reales, ni por violaciones a la ley. Es el plato fuerte de una vendetta
política, la de Javier Duarte, la de Andrés Manuel, la de Cuitláhuac García
contra el yunismo azul.
No paró en Pacho Viejo, la célebre cárcel de
Coatepec, por la imputación de secuestro, de tortura, de omisión del deber
legal, ni por complicidad con los cárteles, ni por ocultar expedientes
judiciales, ni por abuso de autoridad. Paró ahí por haber perseguido, cercado,
presionado y logrado la extradición de Javier Duarte, que el ex gobernador fuera
procesado, sentenciado y confinado en el Reclusorio Norte como el ladrón que
es.
No está tras las rejas por una o dos o
cualquier número de causas penales. Winckler fue cazado por la afrenta que
representó encarcelar al siniestro “Capitán Tormenta”, Arturo Bermúdez Zurita,
secretario de Seguridad Pública del duartismo, cuya policía de élite está
implicada en desaparición forzada y tortura contra presuntos “halcones” zetas,
o contra policías que rechazaron el rejuego, o contra ciudadanos inocentes; policías
de élite inodados en el crimen del cantante Gibrán; policías que levantaron en
Tierra Blanca a cinco jóvenes y nunca se les volvió a ver.
Y documentó el enriquecimiento ilícito del
“Capitán Tormenta”, la compra de casas en Woodlands, Texas, Estados Unidos, a
nombre de familiares; la creación de empresas de la noche a la mañana,
inmobiliarias, de seguridad privada. A ese rufián, jefe de un cártel policíaco,
Winkler lo refundió en Pacho Viejo. Y cuando el obradorismo llegó al poder,
quedó libre.
Winckler llevó a la cárcel al fiscal del
duartismo, Luis Ángel Bravo Contreras, alias Fisculín. Le halló tretas y
triquiñuelas, abuso de sus subalternos, las trapacerías de la temible
“Chacala", Rosario Zamora, su brazo ejecutor; del director de Servicios
Periciales, Gilberto Garza, que alega que su tortura consistió en que por las
noches, mientras permanecía en Pacho Viejo, le hacían escuchar canciones de
Maluma —qué rosa resultó el forense— y de la ex delegada de la Policía
Ministerial, Carlota Zamudio Parroquín, todos implicados en denuncias por
desaparición forzada.
Fisculín y La Chacala recuperaron su libertad
cuando Cuitláhuac asumió el gobierno de Veracruz.
Y así la cacería, ordenada por Miguel Ángel
Yunes, entonces gobernador, y ejecutada por Winckler.
A unos los llevó ante la justicia; a otros
no. Unos robaron y ayudaron a Javier Duarte a Robar. Unos —Flavino Ríos, ex
secretario de Gobierno y luego gobernador interino cuando Duarte se peló;
Mauricio Audirac, ex secretario de Finanzas; Francisco Valencia, ex director de
la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz; Gina Domínguez, directora de
Comunicación Social; Juan Antonio Nemi Dib, ex director del DIF en tiempos de
Karime Macías y más luego titular de Salud, quien fue absuelto mediante amparos
otorgados por la justicia federal; César del Ángel, el decrépito líder de los
400 Pueblos, ya fallecido, que convirtió a Xalapa en un muladar, el parque
Juárez usado como letrina de congal, paseando a hombres y mujeres semidesnudos,
incluso una dama menor de edad mostrando los pechos, admitido así por el hijo
del dirigente, Marco Antonio del Ángel Arroyo, lo que constituye perversión de
menores— pasaron una temporada en prisión.
Otros —Alberto “El Cisne” Silva, imputado por
pago de facturas a empresas fachada siendo secretario de Desarrollo Social
estatal y director de prensa, y Antonio Tarek Abdalá, ex tesorero del gobierno
de Veracruz— intocables gracias al fuero de diputado federal y al cobijo que
les dio el PRI.
Winckler tocó esas fibras y por está en prisión.
Su caso es político. Una vendetta en la que el amasiato Duarte-Cuitláhuac
destrozan al ex fiscal mientras eluden a Yunes Linares.
Estuvo en la cumbre, excedido y soberbio, y
hoy su mundo es el frío penal de Pacho Viejo.
Jorge Winckler huyó en 2019, sufrió el
asedio, evadió a sus captores, anduvo en la penumbra por casi tres años hasta
que una pifia, un error de kinder, precipitó su aprehensión.
El domingo 24 de julio, en Tuxtepec, Oaxaca,
un intenso operativo alertó a la prensa. Reporteros de medios de comunicación y
redes sociales supieron que una cámara de videovigilancia en la caseta de peaje
del Puente Caracol, había captado la imagen de Winckler. Se dio aviso a fuerzas
de seguridad federal y de estado de Veracruz, pero el objetivo se perdió.
Según versiones de prensa, Winckler viajaba
en una camioneta tipo SUV, color negra, escoltada por un vehículo Jetta. Horas
después se internó en la Sierra de Juárez, monitoreado con drones.
El lunes 25 ocurrió la aprehensión, en Puerto
Escondido, Oaxaca, en la zona de playa. Vestía ropa deportiva. La diputada
federal, Marijose Gamboa, reveló que no hubo ningún trabajo de inteligencia. Le
colocaron un GPS al automóvil de la hija de Winckler y así lo ubicaron.
Exhibido como trofeo, la dupla
Duarte-Cuitláhuac no deja de regodearse con la aprehensión. Fue mostrado como
un torturador, implicado en desaparición de personas, cómplice del crimen
organizado. Y más cargos que le irá sumando la fiscal espuria, Verónica
Hernández Giadáns, a la carpeta de investigación. No se puede esperar menos de
la mayor fabricantes de delitos e inventora de asesinos en la historia de la
procuración de justicia en Veracruz.
Hay gozo en el chiquero. Los cerdos aplauden.
Los cerdos ríen. Los cerdos se dan tiempo de tuitear la ponzoña que los hace
vivir.
Flavino, aquel que defenestraba a Fidel y a
Duarte en sus sesiones de intriga, se mofa como si fuera un cordero sin mancha.
Que Winckler no actuaba solo sino por órdenes de Miguel Ángel Yunes, cierto. ¿Y
acaso Flavino actuaba solo cuando era secretario de Gobierno? Era la doncella
de Duarte y bailaba al son que el goberladrón le quería tocar.
Dice Flavino Ríos que Yunes tuvo un cómplice
mayor, Edel Álvarez Peña, entonces presidente del Poder Judicial de Veracruz.
Como si no hubiera evidencia de las tretas urdidas y ejecutadas juntos, Flavino
y Edel, desde el gobierno de Rafael Hernández Ochoa.
Luego, con Miguel Alemán, Flavino tripulaba a
Alejandro Montano, ex secretario de Seguridad, y Edel a Roberto López Delfín,
secretario particular del ex gobernador. Tenían a Veracruz a sus pies.
Hay gozo en el Reclusorio Norte. El reo
Javier Duarte se mofa de Winckler. Tuitea cada idiotez. Pide a Dios que no le
vayan a inventar delitos a su esposa y que no lo torturen.
El reo Duarte no deja de ser escoria,
residuo, basura. Destila ruindad, la que el delincuente lleva en el alma. A
Winckler no lo ha condenado ninguna corte. Enfrenta la embestida política de
Morena-PRI, o de la trinca AMLO-Duarte-Cuitláhuac. Así le imputen mil cargos,
no se le ha condenado.
Javier Duarte sí. Es un ladrón confeso,
sentenciado, traído de Guatemala vía extradición, tras huir con el beneplácito
del sátrapa Enrique Peña Nieto y regresar con delitos menos graves para acortar
su tiempo en prisión. Y luego halló dos cómplices sin par: Andrés Manuel y
Cuitláhuac García.
El gozo del duartismo es una pantalla. Se
saben delincuentes. Conocen sus delitos, el saqueo a Veracruz, el robo del
erario, los créditos impagables que el PRI consintió, las cuentas públicas
solapadas por la corte del ladrón, el dinero de origen federal que la Auditoría
Superior de la Federación reclamó y que Duarte no quiso entregar; las empresas
fantasma, las empresas fachada, el dinero en efectivo transportado en cajas de
huevo con destino a la Ciudad de México, los miles de millones metidos en el
torrente financiero en Estados Unidos y España.
Arrojado al infierno, Winckler siente también
el silencio de los Yunes azules, de Yunes Linares al que se plegó hasta el
servilismo de observarlo hincado, el de sus hijos Miguel y Fernando, de
Patricia Lobeira, la nuera, ahora alcaldesa de Veracruz, y de tantos y tantos
actores del yunismo que van de fiesta en fiesta, de carnaval en carnaval, de
viaje y jolgorio, congeniando con Cuitláhuac y con López Obrador, mientras el
ex fiscal tuvo que andar huyendo como animal herido.
Winckler no es ángel ni demonio. Es un, si
acaso, un iluso que creyó en la lealtad política, en la solidaridad de grupo,
en la palabra de Yunes Linares, de los Yunes Márquez. Y al final, el silencio,
el olvido, el abandono. Y a la postre, la traición. Ni un reclamo público. Ni
una queja. Ni una condena.
Fue torpe al lanzarse al vacío, designando
fiscales regionales, como Ricardo Morales Carrasco, que congeniaba con el líder
zeta, Hernán Martínez Zavaleta, cabeza del narco en Coatzacoalcos, al que tuvo
que cesar cuando trascendió la dispensa de la autopsia a uno de los matones del
capo.
O al designar fiscal especial para
desapariciones a Eduardo Coronel Gamboa, quien provenía del duartismo y entró
en conflicto con los colectivos por desdeñar la vida de los no hallados.
Aquellos colectivos agraviados hoy tildan la
aprehensión de Winckler como un show político. Pero algunos se le fueron
encima, usados por Cuitláhuac, impulsando la libertad de Arturo Bermúdez.
Puede haber gozo en el chiquero. Pero la
aprehensión de Jorge Winckler no le quita lo ladrón a Duarte, ni lo sucio a los
sucios, ni lo delincuente a la pandilla duartista.
Los cerdos pueden estar felices, pero cerdos
son.
Archivo muerto
Todo un hamponcete, Eusebio González
Hernández, alcalde de Tatahuicapan, reviviendo los días en que Morena y su
broza secuestraban la presa Yuribia. La toma, bloquea las válvulas, las solda,
sabotea el equipo y deja sin agua a 300 mil habitantes de Coatzacoalcos y
Minatitlán. El hampón delinque como en los días del duartismo, cuando para
apaciguar las exigencias de un trío de delincuentes, Eloy González Martínez,
Lino Bautista González y Calixto Martínez, les soltaban 2.5 millones de pesos
cada mes. Eusebio González aduce incumplimiento en la obra hidráulica de San
Gabriel. Falso. El 27 de mayo, los ayuntamientos de Coatzacoalcos y Minatitlán
refrendaron su compromiso de cumplir con sus aportaciones. La obra lleva un
avance del 90 por ciento. Pero el hampón exige 2 millones 300 mil pesos más. La
obra se inició por las pistolas del alcalde de Tatahuicapan, sin que haya
presentado reporte de sus avances, ni lo invertido. Como refieren algunos
despachos de prensa, “es un chantaje”. Si no hay dinero, la presa Yuribia, que
suministra agua a Coatzacoalcos y parte de Minatitlán, queda secuestrada. En
cuestión de días, la crisis por el desabasto alcanzará niveles de escándalo y
detonará en Morena. El gobierno de Veracruz es de Morena y los tres
ayuntamientos involucrados —Tatahuicapan, Coatzacoalcos y Minatitlán— también.
Rememora los días del duartismo cuando la presa era usada para el chantaje. Y
alcanzó su clímax en enero de 2017 cuando los morenistas se la pretendieron
aplicar al entonces gobernador panista, Miguel Ángel Yunes, y les dio un
apretón con amenaza de cárcel que los acalambró por cinco años. Algo así habría
que hacer… Otros 22 mil 500 millones de pesos al cochinero de Rocío Nahle en
Dos Bocas. Será para pagar el Impuesto al Valor Agregado “que no estaba presupuestado”.
Así lo hizo saber el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, al
Consejo de Administración de Pemex. La información es de El Universal. Serán 22
mil 500 millones y ni un centavo más en 2022. Según Ramírez de la O, el
presidente Andrés Manuel López Obrador “pidió realizar una depuración” de los
gastos en exceso que vayan surgiendo “para determinar si son parte del proyecto
original o son obras adicionales”. El dinero lo pone Hacienda y López Obrador
sabe que una banda de contratistas a modo, cercanos a Rocío Nahle, hicieron el
negocio de su vida. A otros, los no cercanos, aún se les debe. Y esos
contratistas, a su vez, le deben a trabajadores y proveedores. Ahí algo se
descompuso. Y ese algo es la incapacidad de la secretaria de Energía, Norma
Rocío Nahle García. Son sus cuentos. Es el rollo aquel de que una refinería se
construye en tres años y con un costo de 8 mil millones de dólares. Y el zonzo
de palacio le creyó. Lo orilló a inaugurar una refinería incompleta y a mentir
con el sobrecosto. Cuando Ramírez de la O y el director de Pemex, le
advirtieron que era imposible inyectarle 4 mil millones de pesos que exigía
Nahle, el presidente los encaró y obligó a trasladarle el recurso. Estaba
violando un acuerdo del Consejo de Administración de Pemex. Y así los
trastupijes de la señora Nahle… Obed tiene doble personalidad. Con una predica
y redime al pecador; con la otra no se redime ni a sí mismo. Obed Garduza
Flores, líder de la Iglesia del Tabernáculo, se agandalla el predio en el que
construye su templo. No lo ha adquirido. Sólo tiene una promesa de venta. No es
suyo y no le ha dado un centavo al propietario, ubicado sobre la calle Cerro de
las Mesas, colonia Divina Providencia, pero cada vez le mete más varilla,
cemento, tabique y al paso que va terminará construyendo una Torre de Babel.
Hará año y medio, el pastor Obed Garduza ofreció adquirir un predio de 694
metros cuadrados. Lo haría en pagos pero no cumplió. Por lo menos no existe
constancia que al propietario del inmueble le haya entregado dinero a cuenta de
la operación. El Tabernáculo se encuentra de manera irregular. Al ayuntamiento
de Coatzacoalcos, presidido por Víctor Manuel Carranza, le solicitó el permiso
de construcción, vía el Departamento de Asuntos Religiosos. No lo logró. Inició
la edificación del templo sin estar en regla. Hace unas semanas, por no haber
acreditado que tuviera sus permisos de construcción, la Secretaría de Obras
Públicas y Desarrollo Urbano le impuso sellos de clausura. A Obed se le ocurrió
actuar como si fuera Dios. Y como Dios es el dueño de todo, violó los sellos de
clausura y continuó realizando sus servicios. Entonces solicitó la
regularización de la obra. El 3 de julio pasado, esgrimió que tenía una
“promesa de venta notariada”, lo que advierte que aún no es propietario del
predio. Lo que oculta es que no ha pagado un peso por el terreno. Al paso que
va, el pastor tendrá que fundar una sucursal del Tabernáculo en el penal
Duport-Ostión y predicarle a los reos, pero como parte de la población…
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