José Miguel Cobián | 18 | julio 2025
Tribuna
Libre.- Yo vivo en una aldea en la zona centro del estado de Veracruz. En esta aldea hay un personaje que a pesar de
cargar sobre sus hombros todos los años del mundo, todavía conserva algo de
lucidez, y mucha experiencia en política.
De ese pozo de sabiduría abrevo cuando tengo dudas respecto del
comportamiento de algún prominente político, como ha sido el caso de nuestra
presidenta de la República, quién en mi opinión ha cometido errores garrafales
al subirse al ring contra el abogado de Ovidio, e incluso asistir a Sinaloa con
su amigo el gobernador Rocha a algún evento, en medio de la lucha
declarativa.
Encontré
a mi amigo José Enrique Bustos preparándose para dormir, una tarde dominguera a
las seis de la tarde. Enrique estaba sopeando un cocol en un delicioso atole
que le preparó su también anciana esposa, y en ese momento le pregunté qué
pasaba con la presidenta. Me parecía que
se estaba exponiendo mucho, ella como persona y al país en su conjunto, ante la
urgencia del presidente Trump de frenar el poder del crimen organizado en el
país.
En un
momento de lucidez que tuvo Enrique, en medio de su incipiente demencia senil,
me dijo que no, que Claudia está jugando ajedrez de muy alto nivel. Me hizo recordar que tiene encima la espada
de Damocles que representa la revocación de mandato. Amenaza que le otorga
mucha fuerza para perjudicar al sexenio actual al expresidente López Obrador,
quien por cierto, fue quien escogió a la mayoría de senadores y diputados
federales de morena, gobernadores de morena y del verde, e incluso infinidad de
diputados locales.
Por
ello, Claudia vive una presidencia muy acotada en cuanto a su poder
político. Pues incluso, aunque ha
querido avanzar en el liderazgo de su partido, es Andrés Manuel López Beltrán,
hijo del expresidente quien controla el partido en el poder.
Habiendo
dejado claro que Claudia está limitada por todos lados para ejercer un poder
acorde a su criterio, me cuenta Enrique, mientras se le escurre un poco de
atole en la comisura de sus labios, ella está jugando con las cartas que le han
tocado. Así, al actuar casi como defensora
del Mayo, reclamar los acuerdos del gobierno americano con Ovidio, a pesar de
su historia criminal, acudir a Sinaloa a defender al gobernador Rocha, hablar
bien de Adán Augusto, exonerar a Cuitláhuac por los faltantes de cuenta pública
en Veracruz, etc., lo que está haciendo es preparar su pretexto máximo, ese que
hará que el expresidente no busque su cuello en la revocación de mandato.
Imaginemos
que Estados Unidos decide entregar al gobierno mexicano la famosa lista Marco,
esa que presuntamente elaboró Marco Rubio poderoso secretario de estado
americano. Y que en esa lista están los nombres de prominentes senadores,
diputados federales y locales, empresarios, gobernadores, altos mandos del
ejército, jueces y magistrados, etc., y que la presión de Estados Unidos es tan
grande que puede poner en peligro la seguridad nacional, en caso de no atender
sus peticiones.
Recordemos
me dice Enrique, tras una larga pausa, que México depende de Estados Unidos en
la seguridad nacional, en la seguridad alimentaria, en la seguridad energética,
en la seguridad económica, etc. Llegado
el caso, Claudia podría desmantelar de un tajo todo el instrumento de poder y
control político del expresidente, con la justificación de que negoció con
Estados Unidos tocar todos los nombres en esa lista, excepto la familia directa
del ex presidente y a él mismo.
Ante un
acto tan contundente, recordemos que siempre duele más el cuero que la camisa.
Ese es un dicho que se usaba a principios de los años 20 del siglo pasado, que
Enrique usa mucho y que significa que duele más la familia que los conocidos, y
si tenemos que sacrificar amigos y
conocidos para salvar a la familia, debe hacerse.
Nadie
podría juzgar que Claudia no ha hecho todo lo posible por defender los
intereses de Macuspana. No sólo sus
intereses, sino también a todos sus amigos y protegidos, ocupando hoy puestos
de primer nivel, así que en el momento en que ella decidiera ante la presión
del gobierno del presidente Trump, que es hora de desmantelar las redes de
protección que en la política existen a favor de los grupos criminales, nadie
podría pensar que este plan que hoy estoy describiendo existió alguna vez.
Al
contrario, ella podrá alegar que puso en riesgo hasta su capital político y
reputación, y que a pesar de ello, nada contentó al presidente Trump, lo que la
lleva a tomar medidas desesperadas, con el fin de proteger al expresidente y a
su familia más cercana. Sobre todo,
porque ella y sólo ella será la que vea la famosa lista Marco, y sólo ella
sabrá si en dicha lista aparece el nombre del presidente López Obrador y su
familia, o si sólo será un argumento para limpiar su administración de
influencias ajenas, para comenzar a ser ella la que mande, y no sólo eso, la
que designe a su sucesor.
Quizá
debido a esos pequeños infartos cerebrales, la mente de Enrique Bustos ya no
funciona con la misma lucidez de hace unos cuarenta años, pero no podemos dejar
de considerar que una persona tan inteligente como Claudia, quién además cuenta
con asesores políticos de lo mejor a nivel mundial, pudiera estar jugando con
un plan tan elaborado como lo que menciono, con el fin de asumir al fin ella y
nada más ella, la presidencia de México.
Elbaldondecobian@gmail.com @jmcmex
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