Autor de la columna: Víctor Hugo Arteaga
Título de la columna: Sinaloa le dice Ya Basta a Rocha Moya
La
sociedad sinaloense salió a las calles el domingo y vaya que se hizo escuchar:
Le Dijo Ya Basta a su gobernador Rubén Rocha Moya.
Víctor Hugo Arteaga | 09 sep. 2025
Tribuna
Libre.- En Sinaloa, un estado fallido de facto, las cosas van de mal en peor,
con un gobernador distraído y empecinado en acabar con sus rivales políticos,
olvidándose de gobernar y mantener seguros a sus gobernados.
Las
cifras son claras y testigos irrefutables de la pésima administración de este
gobernador, señalado por sus nexos con los grupos criminales relacionados con
el Cártel de Sinaloa y brindando todo el apoyo a la facción de “Los Chapitos”.
Acusado
de traicionar a “El Mayo” Zambada y haber negociado con los hijos del “Chapo” Guzmán
su entrega a las autoridades de los Estados Unidos, a Rubén Rocha Moya la
paciencia en Palacio Nacional la empieza a perder.
La
Guerra en Sinaloa suma ya casi mil 900 asesinatos, según las cifras del propio
gobierno mexicano, que además acepta que los índices se han elevado además en
un 265 por ciento en lo que respecta a homicidios dolosos.
Mientras
entre Agosto de 2023 y Septiembre de 2024 fueron privadas de la vida 561
personas, en el mismo periodo de 2024 a 2025 la cifra se elevó a mil 827 personas.
Rubén
Rocha Moya ya no puede gobernar Sinaloa. Si fuera paracaidista ya estaría en
caída libre.
Los
robos de autos se le elevaron en un 154 por ciento, el robo a los comercios
según la COPARMEX aumentó en un 60 por ciento y el aumento de la extorsión es
imparable también.
Por eso
la marcha de ayer en Culiacán puso de manifiesto y exhibió lo cansada y harta
que se encuentra la gente, a la que ya no le importó salir a manifestarse en
medio de una guerra fratricida.
Rocha
Moya y sus incapaces miembros del gabinete calcularon que unas 3 mil personas
fueron las que tomaron las calles de Culiacán. Más mentiras como siempre!
Según
especialistas en seguridad nacional y de acuerdo a las mediciones por los
kilómetros que abarcaba la marcha, fueron al menos 50 mil personas las que
pidieron ayer que se vaya Rubén Rocha Moya.
Sinaloa
está dando el primer gran paso y aunque nadie lo recuerda, lo cierto es que ya
existe una ley que permite la revocación de mandato y que no sería mala idea
llamar a la sociedad a hacer uso de su derecho en ese sentido.
Pero
por si no fuera poco la incapacidad de Rocha Moya para hacer lo mínimo para mantener
seguro su estado, ahora se le están sumando las acusaciones de corrupción y
desvío de recursos, de un posible peculado y traición al pueblo sinaloense, que
podría ser histórico.
Las
primeras investigaciones de La Banda Sinaloense del Gobernador Rocha Moya nos
han mostrado alrededor de 3 mil 100 millones de pesos otorgados a empresas de
dudosa reputación.
Y lejos
de entender el mensaje que la sociedad de Sinaloa le quiere hacer ver, este
iluso piensa que “en Sinaloa” se viven bien, una de las muchas y ridículas
declaraciones que ha externado, ya no se sabe si con ironía o producto de la
edad avanzada que tiene y los efectos que ella generan fisiológicamente.
Rocha
Moya debería ser auditado y desnudado en el manejo de las finanzas públicas,
pero cuenta con el protectorado del auditor general de la ASF, David
Colmenares, bien conocido y reconocido por sus extrañas maneras de realizar las
auditorías en ciertos estados.
Mientras
Martha Reyes de la COPARMEX dice que en Sinaloa no hay medio vivos y medio muertos, debido a que el Estado de
Sinaloa hace apenas el mínimo esfuerzo, la comparsa de Rocha Moya en el
Congreso del Estado, Tere Guerra, disfruta sus más de 150 mil pesos mensuales
autorizando a través de ese poder legislativo las fechorías del gabinete de su
Gobernador.
La de
Sinaloa me recuerda al holocausto en la segunda guerra mundial, cuando millones
de judíos temían enfrentarse a 15 guardias armados en los centros de
concentración.
Si tan
solo la gente hubiera sido valiente para desarmar a esos guardias alemanes,
quizá esa masacre histórica se habría evitado.
Bueno,
lo de Sinaloa es el mismo caso en escala. Un grupo pequeñito, ínfimo en
comparación a las voces que se alzaron ayer en Sinaloa, mantiene secuestrado a
Sinaloa, y la sociedad que es más, mucho más en número y en poder, se mantiene
temerosa a actuar y lograr una solución definitiva en el caso del gobernador
que tienen.

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