* Ahued valida la absurda explicación de la alcaldesa * El Ejército retuvo a Gabriela Ortega y la dejó ir * Otra vez la conexión Morena-Caro Quintero * Pedro Miguel ya siente profeta * Los Quintanilla perpetran un despojo más * Maggy Santopietro, el cuñado y el huachicol * Novatada a la Guardia Nacional
Mussio Cárdenas Arellano | 26 sep. 2025
Tribuna
Libre.- Al conserje sólo le faltaba acuerpar a una alcaldesa enredada con el
narco, y lo hizo. Ahued escuchó la coartada, validó que no estuvo detenida por
el Ejército sino ausente, aquejada por una enfermedad imaginaria, una mentira
procaz.
Pillada
in flagranti - o infraganti–, Diana Gabriela Ortega Molina se hallaba en el
rancho de José Gil Quintero, alias pelo Chino o Jogil, un malandro de estirpe
narca, sobrino de Rafael Caro Quintero, el viernes 19, justo cuando se ejecutó
el cateo que prendió las alarmas en palacio de gobierno y crispó los nervios de
la de por sí nerviosa e irritable Rocío Nahle García, alias la gobernadora de
Veracruz.
Gil
Quintero y su banda se pelaron. A quien el Ejército retuvo por ocho horas fue a
la alcaldesa de Colipa, Gabriela Ortega, sin fincarle cargos, sin consignarla a
un juez, sin saber si realizaba alguna diligencia propia de su encargo en el
rancho o si era visita social o romántica.
Al día
siguiente, Ahued confirmó el operativo. Confirmó que la alcaldesa de hallaba
bien y no dio detalles.
“Hay
carpetas, hay investigaciones. Se dará un reporte después del lunes (22) para
ver cómo van las indagatorias del operativo que se hizo ahí y en otras partes”,
dijo el secretario de Gobierno, alias el conserje de Nahle.
En dos
días no se aclaró qué hacía la alcaldesa del municipio de Colipa en el rancho
Los Quintero, en el municipio de Vega de Alatorre. Obvio, no era un tema
inherente a su cargo público.
Trascendió
que el cateo obedecía a la búsqueda del empresario maderero, Neptalí González,
a quien se le relaciona sentimentalmente con la alcaldesa Gabriela Ortega,
desaparecido desde el 18 de julio pasado.
No
hallaron ni a Neptalí ni a José Gil Quintero pero sí a la presidenta municipal
de Colipa. Y el escándalo estalló. Gabriela Ortega fue perredista pero mutó a
Morena. Y ahí Nahle sintió la estocada.
Dos
días después, el lunes 22, Ricardo Ahued cambió el guión. De la retención de la
alcaldesa por parte de las fuerzas armadas pasó a la versión de que estuvo
enferma.
Nahle
conducía su conferencia de prensa. Abordó el tema, si acaso medio minuto. Luego
le puso la bomba de tiempo en las manos a Ahued.
Y Ahued
amortizó la caída. O eso intentó. O multiplicó la hipótesis narcomorena. Y peor
si aparece el apellido Caro Quintero.
Lo que
dijo Ricardo Ahued es categórico:
“Alrededor
de las 8, 8:30 de la mañana recibí a la Alcaldesa para explicar que había sido
un operativo federal. Ella estaba al tanto de cualquier circunstancia y aseguró
que no tenía ningún problema. Inclusive trajo comprobantes médicos porque
estuvo enferma el fin de semana. Ella no estuvo detenida en ningún momento”.
Ojo:
“Ella no estuvo detenida en ningún momento”.
Salvando
al soldado Ryan.
Salvo
Nahle y Ahued, nadie le cree a la alcaldesa de Colipa. Desde el 15 de
septiembre hasta el viernes 19, las redes sociales de Gabriela Ortega están
atestadas de imágenes en eventos públicos, la ceremonia del Grito, el desfile
de Independencia, supervisión de obras.
Y el
fin de semana se olvidó de postear que se hallaba delicada de salud.
Ahued
sostiene que le mostró recetas médicas. La vox populi sostiene que cualquiera
las consigue con un médico amigo.
Luego
de la conferencia de prensa, el líder estatal de Morena, Esteban Ramírez
Zepeta, habló por primera vez. Dijo que la alcaldesa no era militante del
partido guinda, que llegó a la alcaldía por una fuerza de izquierda y luego se
adhirió.
Así es.
Diana Gabriela Ortega Molina alcanzó la presidencia municipal de Colipa bajo la
bandera del Partido de la Revolución Democrática, en 2021. Pero en 2024 dio el
chaquetazo, se sumó a la campaña de la morenista Rocío Nahle por la gubernatura
de Veracruz.
Si no
es morenista, ¿por qué el afán de Nahle y Ahued por deslindarla del cateo del
Ejército y negar que estuvo retenida?
Gabriela
Ortega no es un flan. Sus gobernados la acusaron de delitos electorales en mayo
pasado. Exhibieron videos en los que coaccionaba a los votantes potenciales con
que perderían los programas sociales si no apoyaban al candidato de Morena a la
alcaldía, Jacobo Masegosa.
Otro
día hizo un escándalo por supuestas amenazas de un grupo delincuencial. Y
posteó en sus redes:
“Nunca
me he metido con nadie, hoy sin fundamento me persiguieron, me acorralaron, me
cerraron el paso y me amenazaron solo para armar un teatro absurdo por
política.
Entiendan
que somos un país libre, tengo el derecho como ciudadana de salir a donde yo
quiera; como hoy, que acudí a una comunidad por invitación de una familia a una
comida”.
El
punto crucial para Nahle y Ahued es el apellido Quintero. El tío, Rafael Caro
Quintero, extraditado a Estados Unidos, es un objetivo especial de la DEA, el
FBI, la CIA y hasta el Departamento del Tesoro.
José
Gil Quintero es el operador del Cártel de Caborca y fue protegido, encubierto,
solapado y hasta cuidado por el ex secretario de Gobierno de Veracruz, Eric
Patrocinio Cisneros Burgos, con la venia del ex gobernador Cuitláhuac García
Jiménez. Es un caso de narcopolítica. Es narcomorena.
El
corredor de Vega de Alatorre, Nautla, San Rafael, Martínez de la Torre es
codiciado por los cárteles. Conecta la franja central de Veracruz con la costa.
Todos
en Morena sabían de la protección al narco. Lo indicaban los reportes del
Ejército. Además, fue público. Ni Andrés Manuel López Obrador ni Rocío Nahle
desconocían en un estado que el narco tuvo manos libres y se ligó al poder
político.
Y Ahued
le toca validar que la alcaldesa de Colipa no fue retenida por el Ejército en
el rancho del sobrino de Caro Quintero, así antes haya afirmado que estuvo ahí.
Alguien
tenía que meter las manos al fuego… y fue Ahued.
METADATO
Ya nos
salió profeta Pedro Miguel Rosaldo. Y matraquero de la Comisión Federal de
Electricidad. Preconiza que la CFE aplica mantenimiento y que en 2026 habrá
menos apagones en Coatzacoalcos. Ya ve el futuro el profeta Pedro Miguel. Y Sabrá quien lo empina así. En política
–bueno, Rosaldo no es político sino burócrata– lo peor es prometer lo que no
está en sus manos hacer, o fijar plazos fatales que a menudo son rebasados.
Tráiganse a la memoria los cuentos de Andrés Manuel López Obrador, que dijo que
reduciría el índice de homicidios dolosos a la mitad y resultó el sexenio más
sangriento, o los seis meses en que acabaría con la violencia. Por hablador, se
ahorcó. Su remedo en Coatzacoalcos, el profeta Pedro Miguel, es osado e iluso.
Anda viendo a Coatzacoalcos pletórico de luz, en tiempos en que los apagones
son el distintivo de la CFE… Con la venia de la comadre-gobernadora, los
Quintanilla perpetran un despojo más a Coatzacoalcos. Se agandallan el estadio
Hernández Ochoa para hacerlo nido de los Delfines, el equipo de futbol que
vive, muere y revive al influjo, siempre, de los políticos de ocasión. Arturo
Quintanilla Chavira, director general de Operadora Deportiva del Golfo, ya
tiene juguete nuevo. Y si le faltaba un estadio, el Hernández Ochoa está a la disposición,
le guste o no. Arturín avasalla a las ligas de futbol, los deja sin campos,
usurpa un inmueble municipal, todo para un negocio particular. Y los equipos de
futbol se irritan con sobrada razón. Si el hijo de Arturo Quintanilla Hayek se
mete al deporte de las patadas, y si le sobra dinero, pues que construya su
propio estadio. Que no despoje, que atropelle. Ahí tiene, por ejemplo, el campo
de la colonia Petrolera, un área verde en total abandono. Rocío Nahle, la
comadre-gobernadora del papá, es la nueva Javier Duarte. El gordobés puso en
manos de su concuño, Armando Rodríguez Ayache, esposo de Mónica Macías Tubilla,
la conducción de los Tiburones Rojos de Veracruz. El equipo ni fú ni fa, pero
al concuño le sirvió de sustento económico. Arturito Quintanilla Chavira anda
en las mismas con la agravante que aquí está despojando de un estadio municipal
a las ligas de futbol. ¿Quién lo permite? El alcalde Amado Cruz Malpica. ¿Quién
lo va a permitir a partir de enero de 2026? Pedro Miguel Rosaldo García. Ahí
verán los futbolistas de Coatzacoalcos que eso del apoyo al deporte es rollo y
cuento. Los sátrapas van a proteger los intereses de los sátrapas. Para eso lo
puso Rocío Nahle, la comadre-gobernadora… Las joyitas de Maggy Santopietro
tienen que ver hasta con el huachicol. Hace 25 años, quizá más, Miguel Ángel
Riveroll apareció en una nutrida investigación del gobierno federal. Al cuñado
de la hoy secretaria de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz se le
vinculó con el tráfico de combustible ilegal. En ella figuraba un primo que
militaba en la entonces Policía Federal de Caminos, en los tiempos de Hugo
Ducoing, ex delegado del Transporte Federal. Del transporte se encargaba un
conocido empresario cuya firma de grúas creció, creció y no dejó de crecer. Las
cosas que guarda en el closet Maggy Santopietro. ¿Cuántas otras le ha ocultado
a la gobernadora Rocío Nahle?... Novatada a la Guardia Nacional. Literalmente
en sus narices, el grafitero pintarrajea un mural urbano realizado por el
Colectivo Coatzacoalcos, sobre el malecón costero y las redes sociales, que
poco quieren, crujen. Se alteran unos, amenazan con denunciar otros, exageran
muchos más. Y la Guardia Nacional en Babilonia. Mucha palabrería, festinando
que otros 100 elementos se unen al operativo contra la extorsión, el secuestro,
el crimen, pero en pleno malecón, un tipo pintarrajea un mural que vino a
cambiar el rostro de una construcción abandonada y a punto de caer, y la
mentada Guardia Nacional ni se entera…
https://mussiocardenas.com/metiendo-la-mano-al-fuego-y-quemandose/

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