*Mal, muy mal empieza su Presidencia al frente del Poder Judicial de Veracruz.
Xalapa, Ver. | 30 sep. 2025
Tribuna
Libre.- A la magistrada Rosalba Hernández se le está haciendo bolas el engrudo
a las pocas semanas de haber llegado a la Presidencia del Poder Judicial de
Veracruz.
Nadie
duda de la formación académica de la presidenta del Tribunal Superior de
Justicia (TSJ), Rosalba Hernández Hernández, ni de que conoce al derecho y al
revés cómo funciona el poder judicial; sin embargo, su falta de pericia
política podría llevarla derechito a la boca del lobo.
Y es que ya son muy sonados los escándalos de los personajes por los cuales se ha rodeado desde que llegó al poder en el TSJ del Estado de Veracruz.
Casos
como el de David Cardeña ex secretario particular de Lisbeth Aurelia, a quien
Rosalba colocó como el Director Jurídico del TSJ es la punta del iceberg.
Otro
caso escandaloso es el de Alfredo Niño Flores, ex presidente del PRI en Xalapa,
regidor y diputado local en la LXI legislatura; ex administrador del CDE del
PRI y operador durante el sexenio de Javier Duarte, hoy es el asesor de
cabecera de Doña Rosalba. Lo que más llama la atención es que dicen que su
nombre (Alfredo Niño Flores) también aparece en contratos controvertidos de la
empresa Urbanizadora y Constructora CAFX S.A. de C.V., señalada por presuntos
desvíos de recursos de la Comisión Indígena.
Otro
caso que llama la atención es el de Eduardo Ignacio Lagos Rodríguez, quien
enfrenta acusaciones por presunto acoso laboral a una proyectista de la Tercera
Sala Penal, además de supuestos señalamientos de hostigamiento contra una jueza
en el norte del estado, pues a este personaje Rosalba ya lo tiene bien cobijado
en la Presidencia del TSJ.
Un
ejemplo más es el de Jesús Roberto Cabrera Martínez, ahijado político del
diputado local priista, Héctor Yunes Landa, a quien Rosalba recibió en lo
oscurito en su oficina con todos los honores la semana pasada, seguramente para
apalabrar el nombramiento de Cabrera Martínez, así como demás canonijas de las
que gozará el priista con la nueva Presidenta del TSJ.
Estos
nombres no son menores, representan todo lo que con la llegada de Rosalba
Hernández se iba a cambiar y a combatir, y ahora resulta que ella misma se
rodeó de todos ellos para conformar su equipo cercano de colaboradores en la
Presidencia del Poder Judicial de Veracruz.
Recién
llegada a dicho cargo, no puede darse el lujo de que se diga que el Tribunal
Superior de Justicia se presta como plataforma de revanchas políticas, como
todo lo apunta, porque lo que debería ser un contrapeso institucional y garante
de imparcialidad, podría convertirse en un espacio para las negociaciones en lo
oscurito y los pagos de favores entre grupos que nada tienen que ver con los
intereses del pueblo veracruzano.
Mientras
desde el gobierno estatal se apuesta por la coordinación institucional y la
cercanía con la ciudadanía, la presidencia del TSJ no puede permitirse que se
crea que se tejen alianzas con personajes que representan lo más rancio del
pasado político priista.
De ser
ciertos todos estos señalamientos del equipo conformado por la Presidente del
TSJ, esto estaría echando por tierra la imagen y el prestigio político que
apenas intentaba construir Rosalba Hernández a las pocas semanas de haber
asumido la titularidad del Poder Judicial del Estado de Veracruz.


Comentarios
Publicar un comentario