José Miguel Cobián| 22 diciembre 2025
Tribuna
Libre.-
No,
querido mexicano, no puedes aspirar a lo que no conoces. ¿Y que no
conoces? No conoces el respeto por parte
de las autoridades. A lo largo de toda
tu vida te han hecho creer que no vales nada, que lo que te suceda es problema
tuyo y tus derechos y las obligaciones que la autoridad tiene para contigo, son
irrelevantes, letra muerta en nuestra legislación.
¿De
dónde sacas estas ideas articulista? Te
cuento. Ayer tuve que viajar al puerto
de Veracruz, y me encontré con algunos baches en la autopista de cuota. Normal para este país mediocre que es
México. Ni siquiera me llamaron la
atención, peeeeeero, de regreso resultó que había un accidente de un tráiler en
el carril de la autopista que va de Córdoba al entronque con la carretera a
Veracruz.
Traía
como creo que ahora todo mundo hace, el google maps prendido, y el pinche
algoritmo no me avisó que la carretera estaba bloqueada, hasta haber pasado la
última salida posible previa al accidente.
Como
buen jarocho comencé a echar madres en contra de la inteligencia artificial de
la empresa que controla esa aplicación.
Quienes me acompañaban tuvieron que aguantar ajos y cebollas en contra
de Alphabet, que así se llama la empresa controladora de Google, Gmail, Maps de
google y hasta Waze.
No
faltó quien me dijera que waze me hubiera informado con anticipación, cosa que
dudo y ya no pude comprobar, porque ya estaba metido en el atasco. Y de repente, tuve una epifanía. Me puse a pensar que el vivir en un país con
un gobierno mediocre es culpa mía y de todos los mexicanos.
Cuando
menos, el carril de Veracruz a Córdoba avanzaba lentamente, tardamos más de 25
minutos en transitar unos tres kilómetros, pero del otro lado, estaba
totalmente parado el tráfico, y la fila parecía interminable, a esas horas
tenía cuando menos 8 kilómetros de longitud.
La
alegría de haber pasado el trago amargo, se convirtió en pena por quienes
estaban atrapados en el carril ¨de bajada¨.
Cuando pasamos por el lugar del accidente, pude observar que un vehículo
de carga estaba ocupando los dos carriles de la autopista contrarios al que yo
recorría. Lo único que vimos fue a unos
caballeros y damas, vestidos de policía, platicando de manera muy amena con
unos jóvenes de la guardia nacional. A esas alturas no había llegado la grúa ni
se habían iniciado los trabajos para despejar la vialidad.
En ese
momento me puse a pensar en la dignidad humana, en el respeto al tiempo de las
personas que perderían unas cuatro o seis horas más, atascados por el
accidente. ¿Por el accidente? ¡No!, ¡Por la negligencia, incapacidad,
ineptitud e incapacidad de nuestras autoridades! ¡Por culpa de los inútiles de la guardia
nacional de carreteras! Me explico,
previo a que intentes lincharme.
En el
momento en que sucede un accidente de este tipo, es imposible reaccionar. Pero una vez que la autoridad se entera del
accidente, de inmediato debe de desviar el tráfico en las salidas donde sea
posible hacerlo. Entiendo que los
camiones de carga no pueden circular por todos lados, pero cuando menos a los
automóviles y demás vehículos que sí puedan desviarse, debe de obligarlos a
ello la autoridad. La razón es
sencilla. Con menos vehículos en el
atasco, es más fácil y rápido circular.
En el caso del carril donde yo venía, el camión rompió la valla central,
había escombros, que fácilmente se podía mover y liberar otro carril. No para que circularan por los dos carriles
los autos de mi lado, sino para generar un carril de desfogue para quienes estuvieron
parados allí horas y horas… Pero a nadie
le importó.
El
accidente tenía más de una hora de haber sucedido cuando pasamos nosotros. En caso de que el chofer hubiera muerto,
nadie mueve nada hasta que llegue un agente de la fiscalía. Y ellos no tienen
mucha prisa. En general nadie tenía
prisa. Los cientos de horas hombre
perdidas, la dignidad de las personas que tenían que esperar a que se libere el
paso, eso le vale absolutamente madre a la autoridad. Y es lógico, los que estaban esperando eran
mexicanos.
Y
recordé las filas para sacar la licencia.
Las filas para ser atendido en el IMSS. Las filas para hacer cualquier
tipo de gestión en cualquier oficina gubernamental. La cantidad de papeles que solicitan, para
que al final vayan a un archivero y de ahí al basurero. Todas esas filas generan la sensación en
quién tiene que vivirlas, de que su tiempo no vale nada. Que el pobre servidor
público que lo va a atender, casi le hace un favor, y si está cansado y de mal
humor por el exceso de trabajo, pues el ciudadano debe aguantar. Y si tu tiempo no vale nada, un trato
indigno tampoco importa. Es decir, el sistema está diseñado para privar de su
dignidad humana a los mexicanos y acostumbrarlos a someterse.
Y no
quiero hablar de los abusos de la autoridad, ya sea un agente de tránsito o
cualquiera con un poquito de autoridad, incluyendo a muchos auditores
prepotentes. Menos tocaría el tema de
los abusos de los criminales con o sin identificación oficial, pues ante ellos
tampoco hay defensa. De ahí que el
mexicano sea sumiso, y no valore sus derechos, porque en la práctica no los
tiene.
Si
tiene que esperar cuatro horas, si tiene que sufrir vejaciones y malos tratos,
si es víctima de un acto criminal de cualquier tipo, no importa. Es mexicano. Es decir, una persona sin valor para nadie.
Así nos tratan las autoridades, una y otra vez, hasta que nos convencen de que
no tenemos valor ni dignidad, y que todo lo que hagan por nosotros, como
atendernos después de una fila de cinco horas, es algo que tenemos que
agradecer.
Ni
pensar que pongan más personal para atender, o que se organicen las citas para
que no pierdas más de quince minutos esperando, o que van a facilitar los
trámites, o que vas a importar a las instancias de procuración de justicia y la
obtendrás pronta y expedita, o que será sancionado quién abuse de su posición
en el organigrama gubernamental. ¡No!
¡Eso jamás! ¡Que se jodan!, total son
mexicanos que no valen nada ni para los mexicanos.
Todo
esto sin menospreciar la labor de miles de empleados públicos que atienden a
los mexicanos en condiciones literalmente infrahumanas y que hacen su mejor
esfuerzo por brindar atención a pesar de todas las limitaciones y
carencias. Limitaciones y carencias
generadas por la ambición de no invertir en servir al mexicano, porque aguanta
todo, es mexicano sumiso, agachón y sin dignidad, es un ser que no merece ser
tratado con respeto, pero sobre todo, porque si se invierte en atención se
reducen los recursos que los funcionarios en puestos de poder se pueden robar,
llevar a su bolsa. Y si hay que escoger
entre la dignidad del mexicano, el respeto al pueblo de México o llevarse unos
pesos a la bolsa. La opción que escoge
la mayoría de los mexicanos en puestos de poder, es llevarse unos pesos a su
bolsa.
¿O
crees que estoy equivocado? ¿Sientes empatía por parte de la autoridad cada vez
que tienes que acudir a una oficina pública a realizar un trámite? ¿Te sientes
atendido y protegido circulando por el país?

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