* Eric Cisneros puso a Verónica y ahora a la sucesora * El Clan Adán-Bola 8-Yunes-Gutierritos, feliz * Los atropellos de Aurelia a la ley * La magna obra de Amado duró un día * Sergio Gil acusa a Gómez Cazarín * Operó el fraude para robarse Poza Rica y Papantla * Un tal Raciel y la factura de 6 millones
Mussio Cárdenas Arellano |03 dic. 2025
Tribuna
Libre.- Nadie tan feliz como Eric Cisneros, Adán Augusto y los capos de los
cárteles, enfilando a Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre a la Fiscalía de
Veracruz. Con semejante bulto, la impunidad de los tránsfugas de la ley no
corre peligro.
Traficante
de sentencias, azote de jueces, la magistrada Aurelia es el anillo al dedo del
terrible Bola 8, un abusivo malviviente que más tardó en poner un pie en la
Secretaría de Gobierno de Veracruz que en sentarse a hablar con los jefes de
plaza y algunos mandos mayores en el área criminal.
Hay,
pues, algarabía en el lado oscuro, sabiendo que Rocío Nahle, por omisión o por
comisión, porque ya también se embarró o porque no tiene poder real, ha dejado
correr a la susodicha Aurelia Jiménez, magistrada de negrísimo historial,
autopromoverse como la inminente encargada de la Fiscalía de Veracruz una vez
que a Verónica Hernández Giadáns, le digan bye.
La
trama la urdieron Eric Cisneros; el senador-barredora Adán Augusto López
Hernández; su socio Sergio Gutiérrez Luna, diputado y esposo de la represora de
la libertad de expresión, Diana Karina Barreras Samaniego, alias “Dato
Protegido”, y el clan de los Yunes ex azules, la última bala con que Morena
mató al Poder Judicial.
Por sí
sola, Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre es inservible. Le faltan caballos de
fuerza para llegar a la Fiscalía, disminuida por su deplorable presidencia en
el Poder Judicial de Veracruz, donde tejió una historia de atropellos a la ley,
fabricación de culpables, persecución a miles de inocentes y hasta le dio manos
libres a su secretario y confidente, David Cardeña Ortega, lo mismo para dictar
línea a jueces o apretarlos si se resistían que para traficar financieramente
con las citas y audiencias solicitadas por abogados y hasta juristas que
pretendían exponer sus casos –y consabidos abusos– a la máxima autoridad en
materia de justicia.
Tan
echada pa´delante que es Rocío Nahle y sus peores enemigos la tienen,
literalmente, a sus pies.
Bastó
que la mayoría morenista en el Congreso, el martes 25, hiciera efectiva la
modificación constitucional para acortar el periodo de quien ocupe la Fiscalía
estatal y que su designación y remoción recayera en la gobernadora, para que el
júbilo por la pulverización de la de por sí cuestionada autonomía diera paso al
tropel de una caballada que se apresta a dar un golpe letal.
Bola 8
Cisneros, que no sólo traicionó a Rocío Nahle, la desafió y hasta mueve
madrizas en la prensa nacional, tiene claro que la gobernadora le va a ceder la
Fiscalía de Veracruz por cuatro años más.
Impuso
a Verónica Hernández Giadáns con un cuartelazo, un golpe de estado con el que
echó al yunista Jorge Winckler, usando a un Congreso lacayo, y ahora se enfila
a imponer a Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, que es su obra, su invento, una
ocurrencia demencial.
Nahle,
está visto, nunca ha tenido tino para elegir a su corte. Queriendo tener
príncipes contrata ratones; deseando tener princesas, recluta ratas.
Orbitan
en su entorno, los peores truhanes, los mayores ambiciosos, los más serviles y
descarados, con maestría en robo y doctorado en asalto a la ley.
La
magistrada Aurelia lleva mención honorífica. No hubo virtud que la llevara a
presidir el Poder Judicial de Veracruz sino la mano siniestra de Eric Cisneros
y la complicidad del ex gobernador Cuitláhuac García al ver que su otro
invento, Inés Romero Cruz, se había agotado.
Su paso
por el máximo tribunal es el relato de una pesadilla: inocentes en las
cárceles, justicia torcida, vinculaciones a proceso sin prueba de cargo,
criminales librando la ley y una sumisión infame, indigna, aberrante, al ex
secretario Cisneros Burgos, señalado en reportes del Ejército de tener vínculos
con el crimen organizado.
Y a
Nahle se le ocurre que pudiera ser fiscal.
Aurelia
Jiménez ha sido el terror con los de afuera del Poder Judicial pero también con
los de adentro. Y en todas, las manos de su secretario y confidente, David
Cardeña, y del secretario de Acuerdos del Consejo de la Judicatura, Víctor
Priego López.
Víctor
Priego fue quien le puso el cuatro a la jueza Angélica Sánchez, citándola a una
reunión para que la policía pudiera aprehenderla, inventarle cargos,
torturarla, obligarla a disparar un arma para acreditar agresión a las fuerzas
del orden.
Dos
veces fue detenida y dos veces logró su libertad para contar que en el Poder
Judicial de Veracruz reina el poder criminal.
Otro
caso, el del juez Florencio Hernández Espinosa, de Coatzacoalcos, quien se negó
a acatar órdenes de David Cardeña para realizar la vinculación a proceso del
hoy alcalde electo de Las Choapas, el emecista Jesús Uribe Velásquez,
incitándolo a violentar el criterio del juzgador.
Negarse
a ser juez de consigna le valió su libertad. A Florencio Hernández le
inventaron faltas administrativas, lo citaron a Xalapa, a la sede del Poder
Judicial, le tendieron un cuatro al que se prestó una abogada, lo aprehendieron
con un despliegue como si se tratara del líder Cártel de Jalisco o El Mencho o
Los Chapitos, y lo refundieron en la cárcel para luego de confinarlo en una
prisión en Tapachula, Chiapas.
En el
proceso, personal del juzgado de control fue premiado por atestiguar contra el
juez Florencio Hernández. A uno lo hicieron juez y pretendió mantenerse en el
cargo en la elección fraudulenta del 1 de junio pero fracasó. Los acusadores,
que no han podido probar la imputación, son familiares de la alcaldesa electa
de Xalapa, Daniela Griego, ligada al grupo de “Los sociólogos” del senador
Manuel Huerta, enemigo político de Rocío Nahle.
El lodo
brota y circunda a la magistrada Aurelia Jiménez. Su principal brazo ejecutor
es David Cardeña, cuyo sueño es ser fiscal bis de Veracruz, un sátrapa sobre el
que pesan cuatro denuncias penales y vienen más.
Rocío
Nahle, que presume ser una lumbrera política, es ignorante de todo.
Así
cobijó a la magistrada Aurelia, la pieza de Eric Cisneros, hoy aliado del
senador Adán Augusto López Hernández, enemigo de Nahle.
Le dio
alas a la magistrada Aurelia para continuar siendo presidenta del Poder
Judicial de Veracruz, aún con la sombra de Eric Cisneros, para beneplácito de
Sergio Gutiérrez Luna, vicepresidente de la Cámara de Diputados, otro enemigo
de Rocío Nahle.
Proyecta
a la magistrada Aurelia Jiménez, hoy punta de lanza del clan
Cisneros-Adán-Gutiérrez Luna-Miguel Ángel Yunes, los mayores enemigos de Nahle.
Y los
cárteles, que se hablan de tú con Bola 8, aplauden desde sus trincheras, en las
casas de seguridad, en los penales donde dirigen la extorsión, en las calles
donde cercenan cuerpos y dejan mensajes.
Nadie
tan feliz como Bola 8, Adán Augusto y los capos, enfilando a Aurelia Jiménez a
la Fiscalía de Veracruz.
Con
semejante bulto, la impunidad de los tránsfugas de la ley va a seguir.
METADATO
Al
primer norte, la obra magna de Amado Cruz se fue al caño. Prende y apaga el
alumbrado público en la tercera calle de Lerdo, donde se hallan las Casas
Pemex, frente a la heróica escuela Artículo 123. Prenden y apagan las
luminarias justo la noche del viernes 28. Horas antes, en el galerón llamado
Nautalia, rindió su cuarto y último informe el alcalde de Coatzacoalcos, Amado
Cruz Malpica, un recuento de obras menores, nada relevante, obras entregadas a
destiempo con mala calidad, incumpliendo con los términos de los contratos, ya
sea la rehabilitación del Gimnasio de la Avenida Uno o las mismas Casas Pemex
por las que se pagaron 60 millones de pesos y aún sigue en construcción. Si tan
sólo a esas luminarias le hubieran colocado focos de colores, Amado ya tendría
la serie navideña… Sergio Gil no quita el dedo del renglón: Nahle se robó Poza
Rica y Papantla. Desde la tribuna más alta del país, fustiga el diputado de
Movimiento Ciudadano el atropello de la gobernadora a la democracia, el uso de
los recursos de la Secretaría del Bienestar, la operación sucia del delegado de
Bienestar en Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín, la complicidad de los
tribunales para violentar la voluntad ciudadana. “Se robaron Poza Rica y Papantla,
su primer fraude electoral, y no nos vamos a cansar de señalarlo”, le espetó a
la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel. “Y fue el delegado de Bienestar
(Gómez Cazarín) quien lo orquestó. Queremos que paguen”. Y cuestionó: “¿Cuándo
publicarán, con base en el artículo 6o. constitucional, la información del
padrón georeferenciado de beneficiarios afectados de Poza Rica, Álamo, Tuxpan,
de la Huasteca Veracruzana, el monto, dictamen del daño, proveedores de enseres
por el cual se están dando dichos programas?”. Sergio Gil no paró: “¿Por qué
mantienen en el cargo a su delegado de Bienestar en el estado cuando está
denunciado penal y electoralmente por los ciudadanos de Poza Rica y Papantla?
Para poder transitar en esto tiene que haber transparencia y rendición de
cuentas”(...) ¿Qué van a hacer para atender las denuncias de los damnificados
que reportan no haber recibido el monto completo o haber sufrido
condicionamiento con el cual se da el mecanismo de reposición integral con
verificación con folio de los plazos máximos para pagar las diferencias? ¿Y
cuáles serán las sanciones a los servidores públicos y contratistas que ya
incurrieron en dichas responsabilidades y desvío de recursos públicos”. Y tiene
más sobre el malandro de Gómez Cazarín… Un tal Raciel en busca de la factura
perdida. Cuentan los insiders que el tal Raciel –homónimo del hijo de Amado,
sólo homónimo– requiere una factura de 6 millones de pesos para tapar un
boquete financiero, dineros públicos, dineros que permitan cuadrar la
contabilidad. El boquete está registrado, documentado y remitido a instancias
de fiscalización. Así una mano generosa le expida la factura o las facturas, la
transa no se puede ocultar…
https://mussiocardenas.com/aurelia-no-sera-la-fiscal-de-nahle-sino-de-sus-enemigos/

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