* En la Universidad del Claustro de Sor Juana, seis autoras del libro “Mujeres que rompieron sus techos de cristal” hilvanan sus historias con la voz de la Décima Musa para mostrar que la lucha por la igualdad sigue en curso
Ciudad de México. | 13 diciembre 2025
Tribuna
Libre.- “Consumir vanidades de la vida y no consumir
la vida en vanidades”... Con estos versos de Sor Juana Inés de la Cruz como
punto de partida, la rectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana,
Carmen López Portillo Romano, abrió la presentación del libro “Mujeres que
rompieron el techo de cristal”, de la colección Con vivencias de la editorial
Octaedro, en un auditorio colmado de estudiantes, académicas, activistas y
público en general.
El encuentro reunió a la coordinadora del volumen, la psicóloga y escritora Vera Moreno, y a las autoras Patricia Olamendi Torres, Mercedes Civarolo, Nora Frías Mendoza, Verónica Adrián Palma Esteves y Sylvia Sánchez Alcántara, quienes compartieron fragmentos de sus historias de vida: trayectorias atravesadas por la desigualdad, la violencia, la resistencia y, sobre todo, por la decisión de no aceptar el lugar que el patriarcado les tenía reservado.
López
Portillo enlazó la vida de Sor Juana con el sentido del libro: una mujer a la
que se le arrebató la palabra por atreverse a pensar, estudiar y escribir.
Recordó el momento en que la monja jerónima fue obligada a firmar, con sangre,
un documento donde se definía como “la peor del mundo” y subrayó que, siglos
después, persisten los mismos mecanismos de silenciamiento: “A Sor Juana le
arrebataron la palabra como hoy se intenta arrebatársela a millones de mujeres
a través de la pobreza, la violencia y la desigualdad”.
La
rectora recordó que en México 30% de las mujeres vive en pobreza, que millones
siguen excluidas del mercado laboral por las tareas de cuidado no remunerado y
que los salarios de las mujeres siguen siendo sensiblemente inferiores a los de
los hombres. “Desde Sor Juana hasta hoy —preguntó— ¿qué ha cambiado realmente?
Libros como éste son una forma de responder y de resistir”.
Desde
España, Vera Moreno explicó por qué decidió hacer del miedo su aliado: “El
miedo está para protegernos, pero no para dictar nuestra vida. Yo lo miro a los
ojos y le digo: caminarás conmigo, pero no vas a impedir que vaya por mis
sueños”. Su capítulo aborda el edadismo y la decisión de reinventarse cuando el
sistema laboral pretende jubilar antes de tiempo a las mujeres.
La
jurista Patricia Olamendi relató cómo su vida, marcada por la precariedad y la
discriminación, la llevó a dedicar su carrera a los derechos humanos y a la
lucha contra la violencia hacia las mujeres: “Me propuse que ninguna niña
tuviera que aceptar la vida que otros decidieran por ella. Romper el techo de
cristal también es cambiar las leyes y exigir que se cumplan”.
La
académica argentina-italiana Mercedes Civarolo distinguió entre los “techos
externos”, impuestos por el sistema patriarcal, y los “techos internos”, hechos
de miedos, culpas y mandatos: “Si no trabajamos nuestros techos internos, será
muy difícil romper los de afuera”.
Desde
su experiencia en seguridad pública y salud, Nora Frías Mendoza habló de sus
múltiples desafíos: estudiar medicina contra la voluntad de su padre, trabajar
con niñas y niños infractores, vivir en Islas Marías y convertirse en la
primera subsecretaria de Seguridad Pública en la Ciudad de México y a nivel
federal. “Cada dificultad fue un desafío y cada desafío una oportunidad para
abrir camino a otras”, dijo en una emotiva intervención.
Verónica
Adrián Palma compartió cómo el dolor y los duelos la llevaron al servicio:
“Cuando dejas de mirarte solo a ti y ves el sufrimiento de los demás, entiendes
que el amor se convierte en acción”.
Por su
parte, la publicista Sylvia Sánchez Alcántara habló de la pasión como motor
para transformar la comunicación y dejar de reproducir estereotipos: “Cuando
trabajas en lo que amas, la última milla que a todos les pesa a ti te
entusiasma. Esa pasión es la que rompe techos”.
La
rectora López Portillo Romano recordó que la otra autora mexicana, María Luisa
Flores del Valle no estuvo por compromisos de viaje que le impidieron contar su
historia y lo que cuenta en el libro donde ella habla de cómo las
equivocaciones que tenemos, que hacemos a veces, marcan nuestra vida.
María
Luisa dejó el siguiente mensaje: “Creo que este libro forma parte de los
cimientos de un edificio mucho más grande. Todavía no estamos en el edificio
visible: seguramente serán nuestras hijas, nuestras nietas y bisnietas quienes
lo vean completo. Nosotras estamos en la transición de construir ese piso
firme, sostenido sobre mujeres valiosas que vinieron antes; si un edificio no
tiene buenos cimientos se cae, y nuestro deber es continuar la obra que ellas
iniciaron”.
El
momento más emotivo llegó cuando hijas y mujeres jóvenes del público tomaron la
palabra para agradecer a estas “mujerones”, como se definieron, por haber
“picado la piedra sin cincel” y abrirles caminos distintos. “Ustedes no solo
rompieron sus techos, rompieron muchos de los nuestros”, dijo una de ellas.
Al
cierre, López Portillo retomó el espíritu de Sor Juana: “Las luces de la verdad
no se oscurecen con gritos. Este libro demuestra que la palabra de las mujeres,
cuando se escribe con entrañas y se comparte en comunidad, es capaz de
fracturar cualquier techo de cristal”.


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