José Luis Ortega Vidal | 13 enero 2026
Tribuna
Libre.- (1) Sobre la calle Rébsamen casi esquina con Melchor Ocampo, ahí donde
inicia el barrio Villalta de Acayucan, dos jóvenes mujeres acompañadas de su
padre y familia velaron el cuerpo de su madre: Avisack Douglas Coronado,
reportera, fotógrafa de PRENSA, editora.
(2) Los
periodistas de a pie suelen tener una condición común: surgen desde las clases
económicamente desprotegidas y en ese ámbito desarrollan la mayor parte de su
vida profesional y personal.
A unos
más a otros menos, la clase media suele marcar un límite de movilidad
socioeconómica; entre otras razones por la naturaleza de su trabajo: siempre en
la calle, en la búsqueda de información que alimente su oficio junto a su
espíritu.
(3) El
primero los conduce a trabajar para empresas que nunca pagan bien, o a
conformar microempresas donde operan como todólogos…
Ellos
mismos son sus patrones, sus directores, sus editores, sus reporteros,
fotógrafos, vendedores de publicidad, firmantes de algún contrato eventual en
tiempos de campaña electoral, correctores de estilo y –si su aventura vital los
llevase a crear un medio comunicación impreso-, sus propios voceadores.
(4) Esta
condición no describe en esencia una búsqueda empresarial ni un ejercicio
comercial; mucho menos una búsqueda intelectual o política; estamos hablando de
una vocación; más aún: la referencia es a una vocación de vida…
El
periodista es periodista porque decide ser periodista y luego es periodista de
a pie porque su satisfacción personal se nutre de la calle donde en el día a
día aparecen los profundos partos informativos de la realidad contradictoria,
siempre contradictoria…
(5) Junto
al de Avisack Douglas (+), en alguna rueda de prensa o en la cobertura de algún
hecho noticioso que bien puede ser de nota roja, convive el espíritu de Carlos
Leonardo Ramírez Castro (*), el joven reportero recién sepultado en Poza Rica,
al otro extremo del largo territorio veracruzano; luego de morir acribillado el
pasado jueves en un restaurante de la avenida 20 de noviembre, a unos cien
metros de las facultades de Pedagogía y Trabajo Social de la Universidad
Veracruzana (UV).
(6) Una
en el sur, otro en el norte, a los dos periodistas asesinados en lo que va del
actual gobierno de Rocío Nahle García los une el hilo conductor de la
violencia; de un ejercicio de muerte que ninguna vocación busca porque los
periodistas de a pie son idealistas, no suicidas.
(7) En
mayo del 2025 Avisack Douglas Coronado cubría una campaña electoral por la
alcaldía de Juan Rodríguez Clara, en la región piñera cercana a la cuenca del
Papaloapan en dirección norte, pero también muy cerca de Acayucan –llave del
sureste- hacia el sur y colindante con la inefable zona de Playa Vicente,
vecina de las áreas zapoteca y mixe de Oaxaca -políticamente inestables por
definición-...
Xóchitl
Tress Rodríguez, viuda de Gregorio Barradas Miravete –quien fue diputado
federal por el PAN y luego alcalde electo de Juan Rodríguez Clara, de donde lo
levantaron para asesinarlo, en noviembre del 2010-, competía para ser
alcaldesa.
Tress
Rodríguez terminó derrotada en las urnas pero antes de los comicios de junio se
puso al frente del sepelio de quien fuera su jefa de prensa.
Avisack
Douglas murió asesinada a tiros la noche del martes veinte de mayo.
Tras su
entierro Xóchitl Tress se marchó en una lujosa camioneta negra, rodeada de
imponentes guaruras para volver al anonimato que sólo se rompe cuando en las
redes sociales brotan referencias a su relación sentimental con el preso Javier
Duarte de Ochoa, uno de los dos peores gobernadores que ha tenido Veracruz
durante las décadas recientes; el otro es Cuitláhuac García Jiménez…
(8)En
la zona piñera de Juan Rodríguez Clara, Ciudad Isla y sus áreas vecinas del
Papaloapan y Playa Vicente, un grupo delictivo identificado como Los Piñas -en
competencia o complicidad con otros delincuentes- marca el paso a paso de la
muerte…
En Poza
Rica, Tuxpan de Rodríguez Cano, Papantla. Álamo, en la huasteca y parte de la
zona totonaca del norte veracruzano, otros grupos delictivos hacen lo propio…
Destaca
el llamado Grupo Sombra; aquel que secuestró y ejecutó a la profesora Irma
Hernández…de quien hoy sabemos no murió de un infarto.
(9) A
la clase política siempre le incomoda que los periodistas cuestionemos su papel
como capitanes temporales del poder.
Ello es
resultado de la droga de ego que el poder tiene entre sus elementos y suele
inyectar en las venas de los recién instalados en alguna silla del Estado; ya
sea chiquita o grande: a todos les da por sentirse seres humanos especiales,
superiores, inmortales…
Hijos
favoritos de Zeus, patrones indiscutibles de Tánatos, consejeros de Hades…
(10) Las
atrocidades cometidas a partir del consumo de dicha droga incluyen, por
ejemplo, acusar a un reportero de terrorista –caso Rafael “Lafita” León
Segovia, encarcelado en Coatzacoalcos en diciembre pasado-…
También
suman la construcción de elementos de Estado fallido, lo que se traduce en
periodistas asesinados e impunidad rampante a favor de la delincuencia
organizada…
(11) ¿Por
qué la confusión -desde el poder político- sobre quiénes son sus verdaderos
enemigos?
Los
periodistas no somos enemigos de nadie; simplemente somos periodistas.
Los
delincuentes son enemigos de todos: del Estado y de la sociedad.
Hacia
ellos deben dirigirse las baterías legales, jurídicas, así como el ejercicio
del monopolio de la violencia que define al Estado…
(12) La
delincuencia mata periodistas porque afectan sus intereses oscuros y porque
pueden hacerlo…
Y
pueden hacerlo porque el Estado se los permite…
El
monopolio de la violencia está en manos del Estado, no está en manos de la
sociedad civil ni de los periodistas.
(13) El
Estado ataca a periodistas y los deja desprotegidos porque se confunde ante los
líos existenciales producto de su ego y alguien debe pagarlos.
También
lo hace porque a menudo hay corrupción y complicidad entre delincuentes
forajidos y delincuentes de cuello blanco…
(14) Cuando
alguien ligado a los medios de comunicación llega a vincularse con la
delincuencia se aleja del ejercicio periodístico y se convierte en delincuente;
deja de ser periodista o nunca lo fue...
No nos
confundan; apliquen su poder de Estado, investiguen, cumplan con su deber y
demuestren que su breve paso por las sillas malditas no les condujo a la locura
del egocentrismo ni al ejercicio equivocado del poder…
Parafraseo
un clásico: El Estado, el crimen organizado y los periodistas no somos iguales.
(15) Garantizar
que no haya más acusados de terrorismo ni más asesinatos de periodistas será la
prueba profunda de un ejercicio de poder efectivo, garante de la democracia y
el Estado de derecho…
Las
muertes de Avisack Douglas Coronado, Carlos Leonardo Ramírez Castro y el
encarcelamiento de Rafael León Segovia son garantía de todo lo contrario…

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