Ángel Rafael Mtz Alarcón | 12enero 2026
Tribuna
Libre.-
Diciembre de 2025 definió, en cuestión
de semanas, las pautas de la geopolítica mundial. Primero, se puso en marcha la
estrategia militar para expulsar de la República Bolivariana de Venezuela a la
líder opositora María Corina Machado,(1967) premio Nobel de la Paz en 2025.
Esta operación contó con el apoyo de los servicios de inteligencia de los
Estados Unidos de América, quienes —según se especula— lograron sobornar a
sectores de las fuerzas armadas de la narcodictadura venezolana, y salir para
la ceremonia del Premio Nobel de la Paz.
Paralelamente,
se intensificaron los ataques del ejército norteamericano contra lanchas que
transportaban drogas. Y, como por arte de magia, en la República Islámica de
Irán —la primera teocracia moderna, instaurada en 1979, donde se han suprimido
sistemáticamente los derechos humanos— estalló una rebelión popular en las
últimas semanas. En redes sociales, la figura de Reza Pahlavi II (1960) comenzó
a ganar peso como pretendiente al trono iraní.
En este
contexto, un grupo de amigos reunidos en un café comenzó a especular y apostar
sobre la tan anunciada intervención militar de los Estados Unidos en Venezuela,
un tema que lleva 26 años en el debate público. Las opiniones se dividían entre
quienes la apoyaban y quienes la rechazaban, y también sobre qué tipo de
gobierno instalarían los "yankees" tras su llegada. El ambiente era
de espera tensa; parecía cuestión de horas.
Algunos,
sin embargo, discrepaban. Recordaban que durante el primer mandato del
presidente Donald Trump (2017-2021), su administración no llevó a cabo
intervenciones armadas significativas en el mundo. Es más, Trump(1946) fue el
primer presidente estadounidense en establecer un diálogo directo con el líder
de la República Popular Democrática de Corea.
México
es, desde su fundación, la nación que más ha experimentado el acoso
expansionista de su vecino del norte. Ya desde el primer embajador
estadounidense ante el Imperio Mexicano se iniciaron gestiones para la compra
de territorio. En 1836, Texas se separó de la federación y una década después
se anexó a los Estados Unidos. Esto desencadenó, en 1848, una guerra de
intervención donde las tropas estadounidenses ocuparon gran parte del norte del
país. El resultado fue la pérdida de más del 50% del territorio mexicano,
formalizada en el Tratado de Guadalupe Hidalgo del 2 de febrero de 1848.
Hasta
1914, con el gobierno de Victoriano Huerta,(1850-1916) una nueva invasión tuvo
lugar en el puerto de Veracruz. De abril a noviembre de ese año, una flota
estadounidense utilizó tecnología avanzada para documentar minuciosamente cada
paso de la intervención. Es importante señalar que los gobiernos mexicanos que
sufrieron estas invasiones no tenían vínculos con el narcotráfico.
Hace
justo un año, cuando el presidente Donald Trump asumió nuevamente la
presidencia, denunció que el gobierno de México tenía conexiones con el tráfico
de drogas. Hasta la fecha, el gobierno federal no ha desmentido categóricamente
cada una de estas acusaciones de "narco-gobierno". La justicia
estadounidense tiene en sus cárceles a importantes narcotraficantes que
financiaron las campañas de Manuel André
López Obrador (1953); hoy, probablemente traicionados, están proporcionando
toda clase de información.
En
estos primeros días de enero de 2026, el presidente Trump ha declarado que
vendrá por los políticos vinculados al narcotráfico. Ante declaraciones en
favor de la soberanía nacional, surge una pregunta incómoda: ¿entregar parte
del gobierno a las mafias del narcotráfico no es también violar la soberanía?
¿Recibir financiamiento de estas fuentes para campañas políticas no quebranta
la soberanía del Estado?
Con la
liberación de Venezuela, el pasado sábado 3 de enero de 2026, simpatizantes del
narco-socialismo del siglo XXI y militantes de Morena salieron a protestar. Sin
embargo, no protestaron por los casi 10 millones de venezolanos que han tenido
que huir de su país, dejando atrás familia, propiedades y vida. Tampoco por los
miles de presos políticos de la narcorevolución bolivariana, quienes nunca
apoyaron las propuestas populistas de Hugo Chávez(1953-2013) y Nicolás
Maduro,(1962). Ni por el fraude electoral del verano de 2025, cuyos resultados,
casilla por casilla, mostraban la victoria de la oposición.
Los
organismos internacionales de derechos humanos no han cesado de documentar y
denunciar estas violaciones sistemáticas durante los últimos 26 años.
Mi
interés por la historia de Venezuela data del invierno de 1992, durante mi
último semestre de la carrera de Historia. En la materia de Investigación,
impartida por el Mtro. Octavio García Mundo(1945-2017)—uno de los pocos hombres
de izquierda verdadera, no como los farsantes de la 4T que hoy disfrutan de los
privilegios que tanto criticaron del capitalismo—, vivíamos los días en que un
militar de poca monta, el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, intentó un
golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez.(1922-2010) El intento
fracasó y Chávez fue apresado, pero el gobierno permitió que lanzara un mensaje
a sus seguidores. El maestro García Mundo nos pidió hacer un seguimiento
periodístico de aquel incipiente movimiento bolivariano. A finales del siglo
XX, Chávez fue elegido democráticamente presidente. Durante la primera década
del siglo XXI, el destino de la rica Venezuela cambió para transformarse en la
República Bolivariana, adoptando un modelo socialista que borró las
instituciones democráticas.
Desde
2018, la 4T ha copiado fielmente el modelo venezolano, replicando hasta las
consignas y políticas públicas.
La
soberanía nacional de Venezuela hoy es un concepto complejo, erosionado por la
dolarización informal de su economía, la presencia del ejército y miles de
médicos cubanos, los intereses chinos, la influencia de movimientos como Hamás
y, sobre todo, por el control del Cartel de los Soles, intrínsecamente
vinculado al narcotráfico y al Estado. Nicolás Maduro gobierna el país desde
2013, tras la muerte de Hugo Chávez.
Los cubanos
no lograron salvarle la vida en 2013, Hugo Chávez, támpoco los cubanos no
logaron en 2026 queNicolás Madura fuera capturado por los Estados Unidos.
En los
próximos meses, sin duda, sabremos más sobre las relaciones ilícitas entre los
gobernantes de la 4T y los dictadores de Venezuela. Mientras tanto, la
República Islámica de Irán, tras 47 años de dictadura teocrática, también
parece estar al borde del colapso.

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