José Miguel Cobián | 23 enero 2026
Tribuna
Libre.-
Ayer comentábamos las razones del
interés económico del presidente Trump por apoderarse de Groenlandia. Hoy toca lo que se ha vivido del tema en
estos días:
El
presidente Trump humilló a Europa completa en el foro de Davos, generando
pánico entre los países europeos del este. Les recordó que sin Estados Unidos no tiene
Europa capacidad defensiva suficiente para frenar a los rusos, quienes están a
la expectativa, y amenazando con invadir a Polonia este año, usando armas
nucleares en caso de ser necesario.
Europa
despierta de su sueño de bienestar y se enfrenta a la pesadilla de la realidad.
Europa
puede presentar un frente de batalla a Estados Unidos, pero únicamente en el
aspecto de guerra económica. Y esa era
la estrategia de Úrsula Von Der Leyen y los líderes europeos, ante la amenaza
de aumento de aranceles a los países europeos que apoyen a Dinamarca en su
defensa de la soberanía de Groenlandia.
Estados
Unidos eleva la apuesta, y dice que el pleito no será únicamente en comercio,
también eliminará su apoyo en defensa y a la OTAN. Se acaba con el intercambio de inteligencia,
también con el apoyo militar a sus aliados, y sobre todo con el apoyo militar a
Ucrania, que ahora sería un problema europeo nada más. En este entorno, los países europeos no
tienen la capacidad de sobrevivir sin el espionaje y la inteligencia
norteamericanos, no tienen el poder militar ni las armas ni la tecnología
suficiente para enfrentar a un enemigo externo como podría serlo Rusia, y lo
peor, no cuentan con recursos militares, tecnológicos ni económicos suficientes
para apoyar a Ucrania en su guerra defensiva contra la invasión Rusa.
Ante la
dependencia de algunos países europeos ante Estados Unidos, tanto para
disuasión frente a Rusia, como sistemas de defensa aérea y coordinación
tecnológica y militar, la dependencia de los países del este de Europa, es
decir de los más cercanos a Rusia, es enorme.
Los países de Europa del este enfrentan una amenaza existencial si
Estados Unidos deja de protegerlos.
En
cuanto a Ucrania, la ausencia de ayuda norteamericana garantiza un
debilitamiento del frente, avance de tropas rusas y con ello mayor inseguridad
para Europa.
Imaginemos
que los líderes de Europa deciden ir hasta el final, no ceder en nada a lo que
Trump solicita. El primer efecto sería un
rompimiento en la Unión Europea. Países
cuyas fronteras son cercanas a Rusia tendrían que escoger entre seguir
protegidos por Estados Unidos, y con ello separarse de los países de Europa
Occidental, generando una división brutal en el seno de la Unión Europea, o
confiar en que los grandes de Europa como Francia, el Reino Unido y Alemania
pondrán toda la carne al asador y tendrán la capacidad de defenderlo ante un
posible ataque terrestre de Rusia.
Putin
permanece callado. Quizá no tenga la
capacidad militar para invadir otro país europeo, pero juega con el silencio y
las amenazas veladas. A Putin le
conviene una Europa dividida, una Europa débil, que no pueda actuar como
contrapeso en la zona de influencia de Rusia.
Además, si consideramos que los estados bálticos representan una
vigilancia constante para la flota ártica rusa, el que haya división, e incluso
falta de cooperación con Estados Unidos, favorece a los planes estratégicos de
Rusia.
En
resumen, el juego que está jugando el presidente Trump pone en riesgo la
estabilidad de sus principales aliados en Occidente. Más ahora que Canadá ha decidido abrir un
canal de comercio y contra peso con China y Qatar como primeros pasos, pero que
de hecho es un plan mucho más ambicioso, buscan mantener el orden mundial que
parece que esta agonizando, por la vía de que potencias intermedias unidas
puedan actuar de contrapeso a las grandes potencias económicas y militares que
hoy parece que se dividieron el planeta.
El discurso en Davos del primer ministro canadiense lo deja muy en
claro.
Por
otra parte, un análisis económico de los beneficios que pudiera generar
Groenlandia desde el punto de extracción de recursos, comienza a indicar que
los primeros resultados se podrían ver alrededor del 2030, sin tener
garantizado el éxito de las inversiones que allí se lleven a cabo, pues todos
los cálculos de beneficios son estimados, no ha habido prospección directa in
situ que indique las cantidades de cada mineral que pudiera obtenerse de su
territorio.
Todo parece
indicar que el presidente Trump está preocupado por su lugar en la historia, su
legado. Visto con su particular percepción.
Mientras tanto, ya hay un grupo de republicanos que amenazan con unirse
a los demócratas y solicitar un juicio político
(Impeachment), si es que Estados Unidos atacara un aliado como es el
caso de Dinamarca en Groenlandia, o Canadá.
Curiosamente no hay la misma defensa en el congreso ante un posible
ataque por tierra a cárteles mexicanos, lo cual indica un posible consenso al respecto. https://es-us.noticias.yahoo.com/republicanos-dem%C3%B3cratas-intentan-frenar-agresi%C3%B3n-172839069.html
Lo
único seguro es que el presidente Trump es un experto en estirar la liga, para
obtener más y más concesiones de aquéllos que tienen la desgracia de que ponga
la atención e interés en ellos. México
debería poner sus barbas a remojar. El gobierno de la república parece no
entender la magnitud de la amenaza que representa cada crítica del presidente Trump
hacia México o hacia su gobierno.
21/01/2026
https://www.facebook.com/jose.miguel.cobian.elias.2025
@jmcmex

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