Juan J. Gómez Cazarín | 20 ene. 2026
Tribuna
Libre.- Dicen que hoy es el “día más triste del año”. Según que el tercer lunes
de enero. Por lo pronto, me puse a revisar:
Estoy vivo, me siento bien, con energía; respiro, camino y, de hecho, ayer corrí, en la Ciudad de México, 15 kilómetros de la Carrera de Shrek; y ya tengo la mira puesta en la Kardias TUDN, que es en marzo, también en la Capital, y que ya he corrido antes.
Además,
tengo muchísimo trabajo, del mejor trabajo del mundo, que es servir al pueblo
de Veracruz, haciendo cumplir la palabra de la presidenta Claudia Sheinbaum y
las instrucciones de la secretaria Ariadna Montiel.
Súmenle
que hoy nos dieron la noticia de que el viernes vendrá a Veracruz la presidenta
Claudia Sheinbaum y que, desde estas tierras, presentará su conferencia de
prensa mañanera en compañía de la gobernadora Rocío Nahle. Y, acuérdense,
siempre que viene la Presidenta nos trae buenas noticias.
También
resulta que, en mi pueblo, Hueyapan de Ocampo, tenemos ¡jugador de primera
división!
Estamos
tan contentos que no importa que sea de Cruz Azul. Rogelio González (junior)
será el motivo para que ahora veamos al Cruz Azul con otros ojos y que siempre,
desde su pueblo, le estemos echando buena vibra.
Para
mayor felicidad: el programa de Fondo de Aportaciones para la Infraestructura
Social para Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas que nos tocó
implementar por primera vez, está dando los resultados esperados, con la
inauguración de las primeras obras construidas directamente por las comunidades,
sin mano negra de nadie y sin constructores recomendados.
Toda
esta semana me la he pasado en inauguraciones de obras, decididas por las
propias comunidades, bien hechas, terminadas a tiempo, con transparencia y
cuentas claras, porque la gente supervisa muy bien la calidad y no permite
trabajos chafas y que se pierda el dinero que es para su beneficio.
Las
comunidades indígenas y afromexicanas han dado ejemplo de administración de
recursos.
Y para
rematar: las habladurías y los dardos venenosos nos siguen haciendo lo que nos
han hecho siempre. ¡Nada!
Así
que, pensándolo bien, este lunes no tiene nada de triste. Tengo muchas razones
para cantar la de mi hermano Nelson Kanzela: Vengo, vengo, vengo, pero bien
contento.
¿La
vida es perfecta? Pues no, claro que tiene sus cosas malas, sus sombras, sus
tristezas, pero si nos enfocamos en ellas, si nomás estamos fijándonos en lo
malo (a mí me mordió mi perro) nunca podríamos seguir adelante.
Hay que
ver lo bueno, lo positivo, lo mucho que hemos avanzado y las bendiciones de
Dios que nos llegan diario.
Así no
hay lunes, ni ningún día de la semana triste.
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