La ASF detectó un posible daño patrimonial por 45 mdp del 2024 de la ex alcaldesa Lizzette Álvarez en Alvarado
*Y falta la revisión a la Cuenta Pública del año 2025, el año de Hidalgo, donde robaría todavía más!!!
*Será paseada
en burro emplumada por el pueblo de Alvarado y enseguida irla a votar al
basurero???
*Ya no
se ha visto dicho uso y costumbre en Alvarado, sería la punta de flecha ???
Alvarado, Ver. | 23 febrero 2026
Tribuna
Libre.- La Auditoría Superior de la
Federación (ASF) detectó un presunto daño patrimonial por más de 45 millones de
pesos en el Ayuntamiento de Alvarado en la Cuenta Pública del año 2024, cuando
era presidido por Lizzette Álvarez Vega, esto tras la revisión a dicha Cuenta
Pública.
El
informe señala obras de mala calidad y pagos por trabajos o servicios que no se
habrían recibido, en proyectos como electrificación, alumbrado público,
rehabilitación de parques, pavimentaciones y obras en espacios educativos.
Las
observaciones corresponden a la administración municipal encabezada por la
exalcaldesa Lizzette Álvarez Vela, quien ahora aspira a ser candidata a
diputada federal en 2027.
Con qué
cara podría volver a pedir el voto esta mujer cuando tiene tal cantidad de
millones de pesos observados por la ASF,
y que al no poder solventarlos pasan a ser "daño patrimonial", por lo
que pronto deberá enfrentar denuncias penales en su contra por corrupta y mano
larga.
Obras
repletas de corrupción las que hizo Lizzette en Alvarado.
De
acuerdo con el Informe de la Cuenta Pública 2024 detectó que el ayuntamiento de
Alvarado, hizo obras de mala calidad y pagó por productos que nunca recibió.
En esas
irregularidades tuvo que ver de cuerpo completo la corrupta ex alcaldesa
Lizzette Álvarez Vega.
Entre
las obras mal hechas están la ampliación de red eléctrica y alumbrado público en la Colonia
Nueva Esperanza; servicios profesionales; científicos; técnicos y otros
servicios (supervisión externa); rehabilitación de auditorio en escuela
secundaria oficial "Lic. Marco Antonio Muñoz"; rehabilitación de
parque(s) público y construcción de barda perimetral en parque deportivo de la
Localidad de Paso Nacional; y la construcción de pavimento hidráulico incluye
guarniciones y banquetas en calles Bronce y Plata en la Localidad de La Piedra.
Lizeth,
la exalcaldesa que quiso vender el cuento de que todo su dinero es bien habido,
no convenció a nadie, ahora la ASF comprueba que robó a manos llenas y es una
corrupta.
En el
pueblo se sabe y se comenta fuerte desde el cobro de piso en la Riviera hasta
las presiones y extorsiones a inversionistas fue el "modus operandi"
de Lizzette Álvarez Vega los 4 años que mal-gobernó a Alvarado.
Solo
ella se cree que logró disfrazarlo de “éxito empresarial” la ASF le acaba de
dar un palmo de narices al evidenciar que tan sólo en el año 2024 no aparecen
más de $45 millones de pesos.
El
hambre política la trae desatada y ahora anda desesperada buscando una diputación
federal en 2027, porque en Alvarado el terreno ya lo tiene minado, y dentro de
poco deberá rendir cuentas ante la justicia por el saqueo descarado que hizo al
erario municipal en dicho municipio.
Por lo
que desde su pasquín digital, “Eduardo Venegas Informa”, tira lodo parejo:
contra secretarios, contra la API, contra la Gobernadora y hasta contra la
Presidenta. Eso no es crítica, es berrinche. No es oposición, es puro ardor.
Y
mientras señala con un dedo, acá no se olvida el desfalco que dejó, el
cochinero financiero y su estilo gangsteril de gobernar: camionetas nuevas,
propiedades que aparecieron de la nada y familiares viviendo en el extranjero
con vida de primer mundo. El pueblo ve, apunta y no olvida.
La
realidad le pegó más duro porque no pudo seguir mandando tras bambalinas. Hoy
Alvarado tiene un alcalde que sí está gobernando: Beto Cobos ha demostrado
serenidad, orden y trabajo; ha armado su propio equipo, ha marcado su rumbo y
no se presta a chantajes ni presiones. Mientras unos gritan y atacan, él
gestiona y resuelve.
En
campaña Lizzette decía que “la Gobernadora iba a ver quién manda en Alvarado”.
Pues ya vio… y tampoco manda ella.
“Aquí
en el pueblo sabemos distinguir entre quien construye y quien destruye. Y
cuando alguien ataca a todos al mismo tiempo, no es valentía… es desesperación”.
En
política, la derrota no siempre se asimila con dignidad. Hay quienes entienden
que los ciclos se cumplen, que el poder es prestado y que el servicio público
no es patrimonio personal.
Pero también
existen casos donde la frustración se convierte en estrategia y el rencor en
discurso. Lo que hoy ocurre en Alvarado con la exalcaldesa Lizett Álvarez Vera
parece inscribirse en esta segunda categoría.
Quien
durante su gestión aseguró que al dejar el cargo se dedicaría a consolidar su
faceta empresarial, hoy evidencia que el retiro político no estaba en sus
planes. La ambición, más que el emprendimiento, terminó por imponerse.
“Y no
hablamos de cualquier aspiración: su objetivo es la diputación federal, aunque
en el discurso intente matizarlo para no exhibir con claridad el tamaño de su
apuesta”.
El
problema no es que aspire, sino la ruta elegida para intentar posicionarse. En
lugar de recorrer el distrito, construir acuerdos o presentar propuestas, ha
optado por el ataque frontal y sistemático contra el Gobierno del Estado y
contra figuras del ámbito federal y estatal.
En las
últimas semanas, sus señalamientos han escalado de manera evidente, empleando
para ello páginas informativas. La embestida ya no solo alcanza a secretarios y
subsecretarios, sino que se dirige directamente contra la gobernadora de
Veracruz, Rocío Nahle García, a quien ha calificado con adjetivos que buscan
más el impacto mediático que el debate de fondo. El tono, más que firme, ha
sido estridente; más que analítico, personal.
El
fenómeno adquiere mayor dimensión cuando los ataques se extienden incluso hacia
la titular del Ejecutivo federal, cruzando una línea que transforma la
oposición legítima en confrontación sistemática. No es fiscalización; es
campaña anticipada. No es debate; es posicionamiento a cualquier costo.
En el
fondo, muchos en Alvarado coinciden en una lectura incómoda para la
exalcaldesa: la imposibilidad de seguir influyendo tras bambalinas en la
administración municipal. La política local cambió de manos y el nuevo gobierno
ha marcado su propio ritmo, construyendo equipo y definiendo prioridades sin
tutela. Cuando el poder ya no se ejerce, algunos optan por incendiar el
entorno.
También
hay un cálculo político evidente. En el municipio, su desgaste es conocido; en
el resto del distrito, su figura aún no está del todo expuesta. De ahí la
urgencia por reposicionarse mediante la confrontación, intentando polarizar
para convertirse en referente opositor. Es una apuesta de alto riesgo: la
narrativa del agravio suele movilizar a un núcleo duro, pero difícilmente
amplía mayorías.
La
pregunta de fondo es si esa estrategia le alcanzará. Porque la ciudadanía, más
allá de simpatías partidistas, empieza a mostrar fatiga frente a la política
del insulto. Veracruz enfrenta desafíos reales: desarrollo económico,
seguridad, infraestructura, servicios. El debate público debería girar en torno
a esos temas, no en torno a descalificaciones personales.
La
gobernadora y su equipo sabrán responder, pero lo que hoy queda claro es que la
embestida de Lizzette tiene un origen político concreto: la disputa por el
futuro inmediato y la intención de no quedar fuera de la "ubre" del
erario público y del presupuesto.

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