Ángel Rafael Martínez Alarcón | 31 marzo 2026
Tribuna
Libre.- Gracias a mis anotaciones personales en una agenda correspondiente al
año de 1986 —hace ya cuarenta años— he podido reencontrarme con una etapa
fundamental de mi vida. Aquella agenda, de manufactura soviética, fue en su
momento un simple cuaderno de uso cotidiano, donde registré un sinfín de actividades
y acontecimientos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha convertido en un
valioso testimonio de memoria personal.
En
aquel entonces no tenía un propósito específico más allá de conservar
recuerdos. Ese año, entre otras cosas, celebré mis primeros veinte años de
vida. Durante casi cuatro décadas, la agenda permaneció guardada en el “baúl de
los recuerdos”, acompañando también una de las experiencias más significativas
de mi juventud: el aprendizaje del idioma ruso en el Instituto de Intercambio Cultural
México–URSS “José Mancisidor”.
Las
clases eran impartidas por el maestro Raymundo Aguas Franco, quien contaba con
certificación del Instituto Pushkin en Moscú, entonces capital de la hoy
desaparecida Unión Soviética. En sus páginas aún se conservan apuntes, sueños e
incluso algunas oraciones escritas en lengua rusa. Este pequeño universo de
información refleja no solo un periodo histórico, sino también una etapa
profundamente personal.
Recientemente
me di a la tarea de releer estas notas, lo que me llevó a evocar tiempos
pasados, así como a recordar a amigos y familiares, muchos de ellos ya
fallecidos, y otros con quienes he perdido todo contacto. También aparecen
nombres de diplomáticos soviéticos acreditados en México, de algunos de los
cuales ya no conservo memoria precisa.
Entre
todos los temas registrados, uno en particular captó poderosamente mi atención:
el XXVII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) ,
celebrado en Moscú en febrero de 1986. Debo confesar que fue la primera vez que
viví —aunque a la distancia, desde Xalapa— un acontecimiento político de tal
magnitud para el primer Estado socialista, fundado en 1922 por Vladimir Ilich
Uliánov, Lenin (1870-1924).
En
aquellos años me desempeñaba como bibliotecario en el Instituto de Intercambio
Cultural México–URSS. La biblioteca llevaba el nombre de Chinguiz Aitmátov
(1928-2008), destacado escritor y diplomático de la República Socialista
Soviética de Kirguistán. A través de correo ordinario, y en ocasiones mediante
valija diplomática, recibíamos abundante material informativo del gobierno
soviético, tanto en español como en ruso.
Entre
las publicaciones que llegaban regularmente se encontraban periódicos como
Pravda, Izvestia, Novedades de Moscú y Komsomólskaya Pravda, así como diversas
revistas: Literatura Soviética, Ajedrez en la URSS, Sputnik, Tiempos Modernos,
América Latina, Unión Soviética, Mujer Soviética y el boletín de la embajada
soviética en México. Estábamos al día de la realidad de la URSS, sin olvidar
las cintas de Radio Moscú.
Meses
previos al año 1986, hubo toda una serie de información propagandística sobre
los futuros trabajos del XXVII Congreso del PCUS, el evento más importante en
la vida política de la URSS. Desde finales del siglo XIX (1898) hasta 1991 se
celebraron congresos del Partido Comunista; algunos destacaron más que otros,
como ocurrió hace setenta años con el XX Congreso, cuando Nikita Jruschov
impulsó la desestalinización y denunció el culto a la personalidad.
El
XXVII Congreso se celebró en Moscú del 25 de febrero al 6 de marzo de 1986. Era
el primer año en que Mijaíl Serguéievich Gorbachov encabezaba el gobierno y el
partido en la URSS, con la participación de cinco mil delegados. Todo un
acontecimiento para el movimiento internacional comunista, con la asistencia de
jefes de Estado y líderes de sus partidos. En el caso de México, asistieron
integrantes del partido.
Entre
los jefes de Estado asistentes se encontraban: Fidel Castro, Le Duan, Wojciech
Jaruzelski, Gustáv Husák, Erich Honecker, János Kádár, Todor Zhivkov, Nicolae
Ceaușescu, Jambyn Batmönkh, Kaysone Phomvihane, Babrak Karmal, José Eduardo dos
Santos, Heng Samrin, Dimche Belovski, Kang Sung San, Athos Fava, Peter Simon,
Jorge Ibáñez, Giocondo Dias, Jean-Baptiste Boukary Lingani, Volodia Teitelboim,
Ezekias Papaioannou, B. Roskou, Schafik Handal y Fermán Cienfuegos, Arvo Aalto,
Chandra Rajeswara Rao, Mitsuhiro Kaneko, Rubén Darío Sousa Batista, Ângelo
Veloso, Abdullah al-Ahmar, Lars Helge Werner y Alonso Ojeda Olaechea, sin
contar los miles de militantes de izquierda que participaron en los trabajos.
Los
trabajos del XXVII Congreso del PCUS contaron con la participación de unos
cinco mil delegados militantes del PCUS provenientes de las quince repúblicas.
Las sesiones fueron conducidas por su máximo dirigente, Mijaíl Serguéievich
Gorbachov, quien anunció una serie de reformas para la economía de la URSS.
Eran los años del ascenso del neoliberalismo, impulsado por Ronald Reagan,
expresidente de Estados Unidos, y Margaret Thatcher, primera ministra del Reino
Unido.
El 18
de marzo de 1986, en una reunión de trabajo con el embajador de la URSS en
México, Rostislav Aleksándrovich Serguéyev (1926-2018), quien por más de una
década ejerció dicha representación diplomática, se nos propuso una serie de
actividades para dar a conocer los resultados del XXVII Congreso del PCUS,
destacando las reformas anunciadas como perestroika y glasnost. Se pretendía
aprovechar la intelectualidad existente en Xalapa por ser sede de la
Universidad Veracruzana: coloquios, conferencias, así como acercamientos con
los partidos de izquierda y con el propio PRI —partido similar al PCUS por sus
prácticas— sin olvidar las publicaciones en la prensa local con todos los
boletines enviados por la Agencia Nóvosti. No todo se pudo realizar.
Desde
el consulado de la URSS acreditado en el puerto de Veracruz, con cónsul
interino —pues en el mes de febrero el primer cónsul en el puerto, Iván
Nikoláyevich Goyán, había regresado a la URSS—, nos llegaron los primeros
cientos de folletos y libros con los discursos pronunciados en el Congreso.
Para el
20 de marzo, el presidente del Instituto de Intercambio Cultural México–URSS,
el exembajador de México en la URSS, el veracruzano Carlos Zapata Vela
(1906-1990), envió para Xalapa el primer paquete de libros con el título
Informe del Secretario General del PCUS Mijaíl Serguéievich Gorbachov en el
XXVII Congreso del Partido, con 180 cuartillas. Todavía no era la versión
autorizada.
La
agencia de noticias de la URSS, TASS, envió una serie de exposiciones
fotográficas de gran tamaño, en blanco y negro, de cada una de las actividades
de los días de trabajo en el congreso en Moscú, con su pie de foto
correspondiente. Las mismas fueron exhibidas en las instalaciones del
Instituto, en su sede de Américas 116, altos, en la colonia José Cardel.
También
Radio Moscú envió una serie de cintas en lengua española en las que se relataba
cada uno de los acontecimientos del Congreso. Dichas cintas se transmitieron en
Radio Universidad Veracruzana.
Así trabajamos todo el resto del año. Para 1987 se publicó el libro Mijaíl Gorbachov. Perestroika. Nuevas ideas para mi país y el mundo, editorial Diana, México, 300 páginas.

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