José Miguel Cobián | 06 marzo 2026
Tribuna
Libre.-
Los mexicanos estamos acostumbrados a
jamás perder la oportunidad de perder una oportunidad. El Tratado de
libre comercio, pudo ser mucho mejor aprovechado. No perdimos la oportunidad
de desaprovecharlo. El NearShoring, pudo ser mejor aprovechado, llevamos seis
años perdiendo la oportunidad de aprovecharlo.
El aeropuerto de Texcoco hubiera sido un detonante económico enorme, y
logramos perder la oportunidad de aprovecharlo. Estados Unidos necesita un socio comercial e
industrial confiable al sur de su frontera… estamos haciendo todo lo posible
desde el gobierno para enemistarnos con el gobierno americano. No perder la oportunidad de perder una
oportunidad es nuestra especialidad, pero…
Los
estadounidenses no están acostumbrados a ello. Su historia habla de eficiencia,
de aprender de sus errores y de ser mejores que el resto del mundo en lo que se
proponen, por ello son la primera potencia militar y económica mundial. Desde esa óptica triunfadora que viven en su
corazón los norteamericanos, uno puede preguntarse ¿Cómo les sienta cada punto
a continuación?
El
departamento de estado norteamericano, acaba de ordenar a sus connacionales a
abandonar los siguientes países:
Bahréin, Egipto, Irán, Irak, Israel, los territorios ocupados de
Cisjordania y Gaza, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Arabia Saudita,
Siria, Emiratos Árabes Unidos, y Yemen.
Las
bases militares de estados Unidos en Medio Oriente, como la sede de la quinta
flota en Bahréin, la base aérea Al Udeid en Qatar, las bases militares en
Arifjan y Buhering en Kuwait, la base aérea Prince Sultán en Arabia Saudita, la
base aérea Al Dhafra y el puerto de JebelAlí en Emiratos Árabes Unidos, la
bases aéreasMuwaffaqSalti y King Abdullah II en Jordania, las bases aéreas Al
Asad y Balad, así como la base militar Campo Victoria en Irak, la base Al-Tanf
en Siria, todas ellas han sido atacadas por misiles y drones iraníes, causando
daños que se calculan en cien mil millones de dólares, destruyendo sobre todo
infraestructura de radares y comunicaciones.
Embajadas
y consulados americanos han sido atacados con éxito en los países del golfo
pérsico.
Mientras
en Estados Unidos se recorta el gasto en servicios de salud para la población
más necesitada, drones iraníes que cuestan cincuenta mil dólares son
interceptados con tres misiles Patriot, cada uno con un costo de cuatro a seis
millones de dólares.
Los
ataques a refinerías y centros de licuefacción de gas en el golfo pérsico han
generado dos efectos: el primero es un apoyo incondicional de los habitantes de
los países atacados a favor de Irán, (totalmente inesperado), lo cual implica
que las monarquías del golfo no pueden participar en la guerra con sus
ejércitos, debido a la falta de apoyo popular.
El segundo efecto, es un incremento en los precios del petróleo y el gas
licuado, lo cual puede llevar a la economía mundial a una recesión.
China
tiene reservas petroleras para 96 días. Es el único país además de Rusia que no
se verá afectado por un incremento en los precios de los energéticos. Mientras
que los países aliados de Estados Unidos, en particular las propias monarquías
del golfo y Europa verán daños muy severos a sus economías. Las monarquías al reducir su capacidad de producción
y venta de hidrocarburos, así como el costo de la reparación de su
infraestructura, y los europeos con un brutal incremento de precios. Incremento que también va a afectar a la
propia economía norteamericana.
Es
innegable, que Irán no tiene una capacidad militar para enfrentar a Estados
Unidos, si éste estuviera decidido a destruirlos. La guerra limitada que está
llevando a cabo el presidente Trump, sin botas en territorio Iraní, no va a
generar un cambio de régimen. Al contrario, cada día el apoyo de la población
iraní a su gobierno se incrementa.
Mientras
Irán produce sus propios misiles y sus propios drones, los países del golfo
pérsico agotan sus reservas de interceptores, y todo parece indicar que la
capacidad industrial para producir los reemplazos es mínima en Estados
Unidos. En pocos días, quedarán a merced
de los ataques iraníes a su infraestructura.
Con las consecuencias obvias de mayor destrucción de su capacidad
energética.
El
alejamiento de la zona de conflicto de sus portaviones, indica que hay temor de
que puedan ser alcanzados o destruidos, lo cual genera una sensación de
humillación en el pueblo norteamericano.
Misiles
alcanzando puntos específicos de Israel, de bases militares y de aliados
norteamericanos, muestran que sus ¨domos de hierro¨ y el resto de historias
tejidas para que la población se sienta segura, no son tan útiles. Y eso que
Irán es una potencia militar media.
Nadie cree que las bajas han sido mínimas en Israel y para Estados
Unidos. La propaganda de guerra informa,
pero los videos y las fotos que proporcionan satélites chinos muestran una
realidad inocultable. Irán es tan grande
que pueden bombardear cincuenta sitios en Irán por uno en Israel, y aun así, el
daño proporcional causado es mayor para Israel.
¿Quién
aguantará más el paso de los días? ¿El presidente Trump con elecciones en
noviembre y una opinión pública cada día más adversa, o Irán entendido como una
entidad de más de noventa millones de habitantes, luchando por su supervivencia
como país? ¿Se entiende en Estados
Unidos la vocación por el martirio de los fanáticos chíitas? Los iraníes aman
más su martirio que los occidentales su propia vida.
Nadie
va a ganar esta guerra, pero las consecuencias pueden ser funestas para los
diversos actores, ya sea los que participan abiertamente, y los que simplemente
son afectados como víctimas colaterales.
De momento, en Wall Street no se toman muy en serio lo que sucede, pues
las bajas en el mercado han sido mínimas.
Todos esperan que conforme el agua llegue a los aparejos del presidente
Trump, salga por peteneras con algún pretexto que le permita salvar la
cara. (Nótese el uso de expresiones
coloquiales del autor).
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