* Primero la masacre; ahora los desmembrados * Quisieron aplicar control de daños desde la mañanera * Y la violencia volvió * Pedro Miguel le recorta el convenio a los Robles * Alcalde de Nanchital, a revertir el desastre de Esmeralda Mora * Emmanuel Cornelio traiciona a Vasconcelos
Mussio Cárdenas Arellano | 17 marzo 2026
Tribuna
Libre.- Coatzacoalcos es foco rojo. Así caigan “El Pantera”, y antes “El 80” y
el “Doble Cero” y “El Cachas” y “La Leidy” y sus bandas, mientras sigan las
masacres, la extorsión, los secuestros, los negocios bajo fuego y los nuevos
desmembrados, Coatzacoalcos no deja de ser foco rojo.
La
pólvora y la sangre, el miedo a las balas, el terror que inflige un cobrador de
piso, han hecho de Coatzacoalcos tierra en disputa, el corral donde la fauna
criminal opera a sus anchas, cobijada por el aparato policíaco, por la
condescendencia judicial y por los falsos guardianes de la seguridad.
Y así
como se amenazan entre rufianes, se matan entre ellos y matan a inocentes. Y
vuelve el festín de los cuerpos fragmentados.
Una
masacre, la del 3 de marzo, tiñó de rojo el mural de la fantasía con el que
Norma Rocío Nahle, la modista de Veracruz, y su pajecito de ocasión, el célebre
Pedro Miguel Rosaldo García, una gobernadora, el otro alcalde, han querido
vender a Coatzacoalcos como el elefante que ya despertó. Entre sangre pero
despertó.
Cuatro
vidas fueron segadas en un instante. No irrumpió un comando armado. Fue una
pareja, supuestamente el “Cachas” y la “Leidy”, ya capturados, quienes
arribaron a la financiera Prospera –tiene nombre de programa social del
prianismo– y lanzaron las descargas que no solo mataron a cuatro sino que
hirieron a dos mujeres más.
Cuando
quemaron el restaurant “El Calamar” –enero 29– se prendieron las alarmas. Ahí
no hubo muertos ni heridos. En cambio, la masacre en la financiera tuvo un
impacto brutal.
Y para
control de daños, arrancó el show.
La
Fiscalía regional, donde pulula un ex secuestrador, según reporte antiguo de la
Secretaría de Marina, aplicó un operativo que hizo lo inimaginable: fueron
aprehendidos “El Cachas” y “La Leidy” en tiempo récord, fast track, pillados en
una fiesta en el fraccionamiento Santa Marta, acompañados de vendedores de
droga y hasta portando una de las armas homicidas como si la regla en el bajo
mundo no fuera deshacerse de aquello que los pudiera incriminar.
O sea,
según el cuento oficial, perpetraron una masacre y no se ocultaron. Se fueron,
despreocupadamente, a una fiesta entre amigos.
Se les
presentó ante un juez de control y en cosa de horas ya se les había vinculado a
proceso por homicidio calificado y homicidio en grado de tentativa.
Tampoco
se ha difundido el origen colombiano de quienes manejaban la financiera y que
operaban libremente en Coatzacoalcos, a la vista de todos.
Nada se
dice del ataque a financieras a manos de policías disfrazados de delincuentes
rivales, como sucedía en Acayucan. Allá, el Cártel de la SSP era el que
aplicaba el cobro de piso. Plata o plomo.
La otra
parte del show la protagonizó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana
del gobierno federal, Omar García Harfuch. Y lo hizo en la Mañanera de Claudia
Sheinbaum, el martes 10. O sea, control de daños con una pieza teatral.
Batman
Harfuch informó que la banda de alias “El Pantera”, líder de la célula del
Cártel Jalisco Nueva Generación en Coatzacoalcos, ya había sido aprehendida y
disgregada.
Si el
fiscal Braulio Salvador Conde Rivas ya había “aclarado”, “resuelto”, como
vociferan los apologistas de la Cuarta Putrefacción, la masacre de la
financiera Progresa, a Harfuch le correspondió anunciar que el señor “Pantera”
y su banda ya estaban en prisión.
Bajo
esa lógica, la paz regresó.
Dos
días después, la paz se fue.
Al
amanecer del jueves 12, cuatro bolsas de plástico fueron halladas en la colonia
Frutos de la Revolución, a unos metros de la carretera
Coatzacoalcos-Villahermosa, cerca del puente Coatzacoalcos I. En ellas, cuerpos
fragmentados. Presumiblemente corresponden a dos personas.
Se
halló un mensaje que proyecta el lenguaje criminal. Los del Cártel Jalisco
Nueva Generación sentencian a los de la Mafia Veracruzana, los que hace días,
en otras cartulinas y narcomantas, advertían que los muertos serían las “lacras
charras”, los del CJNG.
El
video del ajusticiamiento es brutal. Los dos individuos fueron destazados a
golpe de hacha y filo de puñal. Les cortan brazos y piernas. Los pican a
cuchillo limpio. Les cercenan las cabezas. Así, hasta que la vida se les va. Un
video no apto para cardíacos.
Y en
unos minutos, los Harfuch y los Braulios quedan reducidos a nada. Sus golpes al
hampa se diluyen y se extinguen. Impacta más, mucho más, la brutalidad de los
cuerpos descuartizados, la sangre de los criminales, el espectáculo de horror y
el estigma sobre un Coatzacoalcos asociado al idioma de las balas, del hacha
que cercena brazos y piernas.
Siempre
es así. La violencia es sofocada y la violencia vuelve.
Otros
célebres matones asolaron Coatzacoalcos y el sur de Veracruz, fueron capturados
y la violencia regresó.
Mataron
a La Yegua. Mataron al Gonzo cuando era el líder de los Zetas en el sur.
Mataron al Caballero. Mataron a Osiris, cuñado de Hernán Martínez Zavaleta,
alias Comandante H. Aprehendieron al Cubano. Aprehendieron a “La Ardilla”. Y la
violencia recicló.
Cayeron
Roberto Sánchez Cortés, alias “El 80”, y Abraham Morales Trinidad, alias “Doble
Cero”, líderes del Cártel Jalisco en el sur de Veracruz, criminales
sanguinarios que solían decapitar y desmembrar a sus víctimas, y la violencia
no cesó.
Meses
después, ya operaba la plaza “El Pantera”. Y tras su detención vendrán otros
más.
Hace un
año comenzó el infierno de Nahle en su tierra postiza, Coatzacoalcos, y el
fuego de las armas no cesa. Hubo una masacre de mecánicos en Playa Sol y otra
en Villa Allende, la de Lalo Robot, su hija y su empleado, y no hay culpables.
O los hay pero no los tocan.
“Ya se
les acabó la fiesta”, viene diciendo Rocío Nahle desde hace 15 meses y el
festín de sangre sigue.
Su
pupilo, Pedro Miguel Rosaldo, el vendedor de ilusiones, asegura que la
extorsión no inhibe la inversión y se enfrasca en un rollo de variables y
sueños guajiros que son la negación de la realidad.
Nahle,
la pilmama política, y Pedro Miguel, el iluso a modo, han querido vender a
Coatzacoalcos como el edén del desarrollo cuando que en los hechos, es el
paraíso de la nada.
No hay
aparato de propaganda que sirva frente a la realidad brutal.
El
récord del alcalde Tijeritas suma ya 16 muertos violentos. Al ritmo que va
–ritmo de hacha, pistola y metralla– Rosaldo llegará a fin de su primer año con
casi un centenar de finaditos, unos inocentes y otros por ajuste de cuentas.
Y
pueden caer “El Pantera”, y antes “El 80” y el “Doble Cero” y hoy “El Cachas” y
“La Leidy” y otras bandas, pero mientras sigan las masacres, la extorsión, los
secuestros, los negocios consumidos por el fuego y los nuevos desmembrados,
Coatzacoalcos no dejará de ser un foco rojo en el ardiente Veracruz.
Coatzacoalcos
es territorio hostil. Y la fiesta sigue.
METADATO
A los
Robles no les va bien. Su convenio de publicidad con el ayuntamiento de
Coatzacoalcos también pasa por las tijeras del alcalde Pedro Miguel Rosaldo García.
Con Amado Cruz Malpica alcanzaron la cifra de un millón 700 mil pesos al mes,
un derroche para la ínfima y deplorable calidad de información de Diario del
Istmo, propiedad del Rey de la Succión, José Pablo Robles Martínez. El recorte
será de 700 mil pesos al mes, les guste o no. Así se cuenta en el área de
Comunicación Social del ayuntamiento de Coatzacoalcos donde más de uno lo
festina. Aún así, sigue siendo un exceso. El pasquín del succionador
profesional, como lo categorizó el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera
Beltrán, no forma opinión, no influye, su información es mediocre y se dan el
lujo de publicar y difundir fake news como la de la prohibición de venta de
alcohol en la playa y el malecón en Semana Santa, que luego tienen que bajar de
sus portales. Si los Robles pesaran, Pedro Miguel no les recortaba ni un
centavo… Titánico, el reto del alcalde de Nanchital, José Luis Pérez Salinas.
Va a tener que lidiar con el desastre y abandono de su antecesora, la morenista
Esmeralda Mora Zamudio. No sólo fueron cuatro años perdidos; es la estela de
corrupción, arbitrariedad, agravio a los habitantes de Nanchital, imposiciones,
desatinos. A la par que el municipio se estancaba, la vida de magnate y los
escándalos públicos de Farid Yael Lamarque Rosas, nieto de Esmeralda Mora,
subían de tono. Y el clímax llegó cuando la alcaldesa, comadre de la
gobernadora Rocío Nahle García, se empeñó en construir el relleno sanitario
regional. Uno de tipo municipal, todavía. Los nanchitecos reventaron el
proyecto, salieron a las calles, alzaron la voz, frustraron la ceremonia del
Grito de Independencia y ahí se lanzó la sentencia que llevó a Morena a una
humillante derrota en la elección de 2025. Toca ahora a José Luis Pérez
Salinas, emanado de Movimiento Ciudadano, escribir su propia historia… Emmanuel
Cornelio, el regidor Tapitas, le jala las barbas a Carlos Vasconcelos. Recién
parido en la vida política, es regidor en Coatzacoalcos por la cercanía entre
su tío, David Cornelio, y el líder de la CTM que a su vez es quien controla al
PRI, el que confecciona quién puede ir a una regiduría, el que unge a los
suspirantes a la beca de los cuatro años, y que en no pocas ocasiones han
resultado parásitos que han terminado clavándole la puñalada en la espalda a
Vasconcelos. Al politólogo Cornelio ya se le ve trepar en la nave de la
corrupción guinda, obsequioso con el alcalde, el morenista Pedro Miguel Rosaldo
García. Emmanuel resultó una copia vil de Mario Callejas, otro priista que en
cuanto pudo se trepó al carro de la Cuarta Putrefacción…
https://mussiocardenas.com/coatzacoalcos-el-eterno-foco-rojo-de-la-violencia/

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