José Miguel Cobián Elías | 12 mayo de 2026
Tribuna Libre. - Todo parece indicar que al mexicano promedio, (que es
la inmensa mayoría) le fascina la mediocridad. La aceptación de la falta de
calidad, nula eficiencia, y ausencia de competencia, parece que forma parte de
la cultura nacional. Antes de que te molestes amable lector, a las pruebas me
remito: e mucha peor calidad de la de Estados Unidos. Todo indica que, aunque
se importe de allá, aquí se adultera con el fin de obtener mayores utilidades.
Pregunte a quien desee, el rendimiento que le da un auto en México y el
rendimiento de ese mismo auto en Estados Unidos.
Los servicios médicos que presta el sector público son de muy baja
calidad, y no me refiero a los médicos y enfermeras, o personal administrativo,
que hacen lo que pueden con lo que tienen, sino a que jamás te atenderán a la
hora de tu cita, no habrá rapidez para efectuar análisis y estudios de imagen
que requiere tu enfermedad, si se requiere operación, habrá que tener la
paciencia de Job para esperar que algún día te operen. Visitar un área de
urgencias, equivale a acercarse al infierno, con decenas de personas que
requieren atención inmediata pero deberán esperar horas para ser atendidos, y
todo porque el dinero que debería de invertirse en salud y en atención a los
mexicanos se desvía para los bolsillos de los gobernantes en turno, o se regala
a Cuba.
Salir del país y conocer carreteras en otros países es la prueba más
evidente de la mediocridad, de nuestras vías de comunicación. Regresa uno a
México y se siente como si uno regresara en el tiempo a una sociedad atrasada y
prácticamente pre tecnológica, con baches en las carreteras, topes, nula
señalización.
Si hablamos de educación, la mediocridad es la reina en esa área. La
nueva escuela mexicana es peor que la vieja escuela en cuanto a la educación
que brinda. Si a eso añades que por ley no puede reprobar nadie, sin importar
que pase de año quién no posea los conocimientos mínimos indispensables,
entendemos el por que el mexicano es de los menos preparados entre los países
con los que competimos. Debemos entender que a menor preparación, menor ingreso
y menor productividad.
Si observamos a los servidores públicos, podemos tener un festín de
mediocridad. Antes, cuando gobernaba el PRI o el PAN, tener algún diputado,
senador o funcionario absolutamente estulto e ignorante, era algo anecdótico.
Hoy con morena, da la impresión de que para seleccionarlos, escogen a los que
no saben leer, a los que solo declaran tonterías, a los más tontos y sumisos.
Si nos vamos a la administración de justicia, basta ver a los ministros
de la suprema corte del acordeón para comprender que ninguno de ellos tiene los
méritos ni la capacidad para ocupar el puesto de ministro. Y sin embargo allí
están, para goce de noticieros y comentaristas extranjeros, y para humillación
para México.
A dónde voltea uno encuentra mediocridad. Desde el tipo que te vende
tacos, hamburguesas o cocos, y con la misma mano que prepara los alimentos,
también cobra. La absoluta falta de higiene es proverbial, al gado de que los
visitantes extranjeros saben que deben cuidarse y mucho de un problema
intestinal causado por la falta de higiene.
La mejor prueba de que el mexicano ama la mediocridad es la aprobación
de gobiernos que en los hechos demuestran que son incompetentes, o peor aún,
enemigos de los propios mexicanos. Hoy sabemos que 14 estados de 32 están
controlados por organizaciones criminales con más poder que los gobiernos
estatales y federal. El 43.75% del territorio nacional ha perdido soberanía,
pues el gobierno ya no ejerce su poder allí. Si sumamos municipios y zonas en
otros estados controladas por organizaciones criminales, veremos que más del
50% del territorio nacional está gobernado por criminales. Y la aprobación del
gobierno sigue alta, por lo menos eso reflejan las votaciones.
Al mexicano no le gusta la democracia, eso de poder elegir quién lo
gobierne, y castigarlo si lo hace mal, votando por otro partido no es para
México. Aquí el partido gobernante pudo desmantelar la democracia y aun así
lograr votaciones históricas. Pudo apropiarse de manera ilegal de una mayoría
calificada en el congreso federal y sigue con aceptación histórica. Entiendo
que los partidos de oposición no ofrecen gran cosa, pero la aprobación del
partido en el poder es innegable.
Si hablamos de procuración de justicia, sabemos que al mexicano no le
importe tener uno de los sistemas de procuradurías más mediocre del mundo. Las
estadísticas muestran que tiene una efectividad de entre el 2 y el 3%. Lo mismo
pasa con la administración de justicia en el fuero común y ahora en el federal.
México se autodenomina un país de leyes, pero es un país dónde se puede violar
la ley con un 97% de probabilidad de salir impune.
El mexicano sabe que las cifras que presenta el gobierno sobre muertes
violentas son falsas. Sabe que desde la máxima tribuna del país, hoy convertida
en show cómico musical, la presidenta y antes el presidente mentían de una
manera absoluta y descarada, sin que ello mermara su aprobación social. Al
mexicano le gusta tener presidentes mediocres, alcaldes mediocres, gobernadores
mediocres. Los resultados de los últimos 50 años están a la vista.
No voy a seguir con los ejemplos para no aburrir al respetable público.
¿Dudas que México sea un país mediocre con gente mediocre que ama la
mediocridad? Y eso no hablé de la mediocridad y traiciones de los partidos de
oposición.
https://www.facebook.com/jose.miguel.cobian.elias.2025

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