El lince: Entre avisos y ejecuciones

                                                  


                  César A. Vázquez Lince                            06 de mayo de 2026 

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Tribuna Libre. - El 20 de abril de 2026, en un baño de una escuela pública en Coatepec, alguien escribió:
“Tiroteo miércoles 22. No vengan.”

Dos días después, la respuesta institucional no fue un operativo visible de contención, ni un despliegue preventivo contundente.

Fue un aviso.

Un documento oficial que, bajo membrete del Gobierno del Estado de Veracruz, informa que “se llevó a cabo una reunión… para coordinar acciones” y que el objetivo es “salvaguardar la integridad de los estudiantes”.

Hasta ahí, el protocolo.

Pero el punto clave viene después:

“Se les solicita que, como padres de familia, desde casa, revisen las pertenencias… para verificar que no ingrese al plantel nada que no sea estrictamente para su formación académica.”

Ahí está el fondo.

La seguridad trasladada al hogar.
La prevención delegada.
El Estado sugiriendo… donde debería actuar.

Ahora, contexto. Con fechas.

7 de abril de 2026 – Xalapa (El Castillo)
Tres personas ejecutadas en un ataque armado. Un herido. Sin detenidos.

10 al 12 de abril de 2026 – Tuxpan, Papantla y Espinal
Cinco asesinatos en menos de 72 horas. Hechos distintos, misma constante: violencia sin contención.

16 de abril de 2026 – Diversos municipios de Veracruz
Siete homicidios en un solo día. Ejecuciones en vía pública, talleres y carreteras. Al menos una víctima con signos de tortura.

18 de abril de 2026 – Región de Acayucan
Autoridades reconocen incremento sostenido de homicidios. No hay anuncio de estrategia correctiva.

Últimos 30 días – Estado de Veracruz
Hallazgos de cuerpos abandonados en zonas rurales y urbanas.
Balaceras en espacios públicos sin detenciones inmediatas.

Y entonces, el 20 de abril, aparece un mensaje de posible tiroteo en una escuela.

Y la respuesta es:
revisen mochilas en casa.

El propio aviso añade que el plantel “implantará protocolos… con el apoyo de seguridad pública”, pero no hay precisión sobre operativos, filtros efectivos o presencia sostenida. Todo queda en el terreno de lo posible, de “lo que está a nuestro alcance”.

Administrar, no garantizar.

Mientras tanto, el 15 de abril de 2026, en Teotihuacán, una balacera irrumpe en un espacio turístico. El mensaje es inequívoco: la violencia no está contenida; está dispersa.

Y aun así, el discurso oficial insiste en control, en estrategia, en transformación.

Pero la realidad tiene otra sintaxis:
fechas, lugares, muertos, amenazas.

No comunicados.

Zygmunt Bauman advertía que en las sociedades modernas, la responsabilidad tiende a diluirse hasta que nadie responde por nada.
Aquí no se diluye: se transfiere.

Del Estado al padre.
De la institución al individuo.

Y eso tiene implicaciones.

Porque cuando ante una amenaza de tiroteo en una escuela la respuesta central es un aviso que pide revisar mochilas, lo que se está diciendo —sin decirlo— es que el riesgo ya no se controla, solo se comparte.

Veracruz hoy vive en ese punto.

Donde la violencia tiene agenda…
y la autoridad, redacción.

La pregunta no es si el aviso era necesario.
La pregunta es por qué, frente a ese contexto, fue suficiente.

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Saludos cordiales

 

César A. Vázquez Lince

22 82 30 42 39  

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