* Nuevo Índice de Mercados Abiertos revela que la volatilidad de las políticas comerciales se ha convertido en una barrera tan relevante como los aranceles; para México, el mensaje cobra especial importancia ante la revisión del T-MEC y la integración productiva con Estados Unidos
París, Francia. | 19 junio de 2026
Tribuna Libre. - La International Chamber of Commerce (ICC) presentó la
edición 2026 de su Índice de Mercados Abiertos (Open Market Index, OMI), un
análisis que evalúa el grado de apertura comercial de las economías del G7 y
que arroja una conclusión preocupante para el comercio internacional: aunque
las principales economías del mundo continúan manteniendo mercados
relativamente abiertos en términos formales, la creciente volatilidad de las
políticas comerciales está erosionando la certidumbre que requieren las
empresas para invertir, exportar y desarrollar cadenas de suministro de largo
plazo.
El estudio incorpora nuevas variables que reflejan la transformación de
la economía global, incluyendo el comercio digital, los servicios prestados
digitalmente, la inversión extranjera directa y, por primera vez, un componente
dedicado a medir la volatilidad y desviación de las políticas comerciales.
Los resultados muestran una marcada diferencia entre los países del G7
porque mientras Canadá se ubicó como la economía con mejor desempeño general en
apertura comercial, Estados Unidos ocupó la última posición dentro del grupo.
Sin embargo, la principal conclusión del informe va más allá de los
rankings nacionales.
De acuerdo con ICC, el mayor desafío para el comercio global ya no son
únicamente los aranceles o las barreras tradicionales, sino la creciente
frecuencia con la que los gobiernos modifican reglas, introducen restricciones,
aplican medidas discriminatorias o alteran condiciones previamente establecidas
para el intercambio internacional.
“La imprevisibilidad de las políticas se ha convertido en una de las
barreras más significativas para el comercio y la inversión”, señaló John W.H.
Denton AO, Secretario General de ICC.
El Índice identifica que el componente con peor desempeño entre los
países del G7 es precisamente el relacionado con la volatilidad de las
políticas comerciales, donde mientras economías como Canadá y Japón mantienen
marcos relativamente estables, Estados Unidos registró el nivel más bajo de
previsibilidad dentro del grupo, resultado de un incremento significativo en la
adopción de medidas restrictivas y cambios frecuentes en su política comercial
durante los últimos años.
Para ICC, este fenómeno representa un riesgo creciente para la
competitividad global, ya que las empresas pueden adaptarse a reglas estrictas
siempre que sean claras y permanentes, pero enfrentan mayores dificultades
cuando las condiciones cambian constantemente.
Aunque México no forma parte de esta edición del Índice, el análisis
resulta particularmente relevante para el país debido a su estrecha integración
económica con Estados Unidos y Canadá.
Más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino
el mercado estadounidense y miles de empresas instaladas en territorio nacional
forman parte de cadenas de valor regionales que dependen de reglas claras,
estables y predecibles para operar eficientemente.
En este contexto, la advertencia de ICC adquiere especial importancia de
cara a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá
(T-MEC), un proceso en el que la estabilidad regulatoria será uno de los
factores determinantes para mantener la competitividad de América del Norte
frente a otras regiones del mundo.
El informe también destaca que los servicios digitales y el comercio de
servicios se han convertido en uno de los motores más dinámicos de la economía
global, al tiempo que subraya la necesidad de fortalecer la cooperación
internacional, modernizar las reglas de la Organización Mundial del Comercio
(OMC) y reducir la incertidumbre regulatoria que actualmente afecta a empresas,
inversionistas y exportadores.
Para ICC, el mensaje es claro: los mercados pueden seguir siendo
abiertos en el papel, pero sin estabilidad en las políticas públicas, la
confianza empresarial y la inversión internacional terminan debilitándose.
En una economía global cada vez más interconectada, la certidumbre se
está convirtiendo en uno de los activos más valiosos para el crecimiento
económico y la prosperidad compartida.

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