* Armando Ortiz sacudió al Club de Periodistas * Reventó el discurso patriotero de Villamil y Celeste Sáenz * Bajo presión, Jorge Faibre dejó MVS * Las intrigas del Gusano Bouzas* ICA en la vida de Nahle y de Pedro Miguel * Morena, en Coahuila, iba a perder, pero terminó masacrado * Marido herido reclama al juez Cristóbal Hernández
Mussio Cárdenas Arellano | 15 junio de 2026
Tribuna Libre. - A Jenaro Villamil no se le va a olvidar el 7 de junio.
No olvidará el rostro de Armando Ortiz, ni las palabras de Armando Ortiz, ni
los gritos de “fuera, fuera”, ni el reclamo airado porque a los periodistas
veracruzanos no los va a manipular.
Tampoco a Celeste Sáenz. Ni las voces que secundaron a Armando Ortiz, el
periodista, escritor, de lenguaje punzante y sarcasmo brutal, el que los
sacudió diciendo que no vengan con que sólo la CIA se amafia con el narco
cuando ahí tenemos a los niños héroes de la 4T, a Rocha Moya, Villarreal,
Durazo y Marina del Pilar.
Nunca el Club de Periodistas, en Xalapa, había salido del tedio y el
hastío como cuando Jenaro Villamil –o Villa Vil, como se le rebautizó– tomó la
palabra y quiso adoctrinar a los periodistas de Veracruz, colgado de Manuel
Buendía, de la CIA, de Caro Quintero, hasta de Javier Juárez, el periodista del
que ni siquiera sabía de su existencia, aunque en Coatzacoalcos, donde editaba
el semanario Primera Plana, todos conocemos –lo tratábamos a diario– quién era,
cómo escribía y cómo murió.
Allá, entre los convocados, se escuchó un “fuera, fuera” que anunciaba
el zafarrancho que minutos después robó cámara y espacios en las redes
sociales, que estropeó el show del Club de Periodistas y su entrega de premios
a lo mejor de los cuates y, en algunos casos, de los cómplices.
Villamil, el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado
Mexicano, llegó a vender un cuento imbécil: el caso Buendía, la hipótesis de la
información que el columnista de Excélsior recibió –el tip de Javier Juárez
Vázquez– sobre un rancho del narco Rafael Caro Quintero en Veracruz, que sirvió
para que la CIA entrenara “contras” para enfrentar al gobierno 0…. sandinista
de Nicaragua. O sea, el rol de la CIA implicada con narcos. Y según Villamil,
la prensa mexicana “patriota” debe rechazar a la CIA y alinearse con la 4T.
La tomada de pelo sólo se la dio él. Armando Ortiz saltó, increpó, habló
como suele hacerlo él, con prosa, con verso, con agallas y de frente.
Celeste Sáenz de Miera, la mercenaria que por años ha lucrado con el
Club de Periodistas, hoy como secretaria general, alineada siempre con el
gobierno en turno, sea del color y sabor que sea, quiso retar. Que pase al
frente y que hable “la persona que tenga argumentos y que hable en contra de la
Patria en el cual nos podamos sumar los mexicanos”. Así de locuaz.
Y el director de Libertad Bajo Palabra los desenmascaró.
Y de frente le soltó que no viniera Jenaro Villamil a vender el
argumento de la prensa, la CIA y los narcos cuando la 4T tiene a los
gobernadores Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal, Marina del Pilar Ávila y
Alfonso Durazo.
Los alegatos de Celeste Sáenz son basura. El Club de Periodistas es el
basurero. La heredera de Antonio Sáenz de Miera, su padre, es una matraquera
del obradorismo que coopta y somete a la prensa maleable, hambrienta y servil.
Alineada con la 4T, hace suyo la falacia del injerencismo yanqui cuando hay
juicios en la corte de Nueva York, cuyos testimonios de narcos vinculan a Rocha
Moya y nueve coacusados, entre ellos el senador Enrique Inzunza, con el Cártel
de Sinaloa. De ahí la solicitud de extradición.
La matriarca del Club de Periodistas quiso alegar, sumada al rollo de
Villamil, que cuando se asume un punto de vista partidista y se olvida la parte
histórica, “nos ponemos al servicio de los extranjeros”.
Y soltó una charada: fuera de partidos e intereses, “quien no quiere a
su patria, no quiere a su madre. La patria es nuestra patria. Viva México”.
Villamil, claro, le aplaudió. Son une para la otra, el manipulador y la
patriotera en su badoo intento de alinear a la prensa crítica en el proyecto de
asociar que el episodio de los agentes de la CIA en Chihuahua, sin enterar al
gobierno federal, lo que es delito, sin duda, y un juicio por narcotráfico en
Estados Unidos, que involucra a un gobernador obradorista, Rubén Rocha Moya, es
un agravio a la patria.
Armando Ortiz reventó a Jenaro Villamil y le arrancó la máscara a
Celeste Sáenz, súbdita hoy de la Cuarta Putrefacción, del gobierno que apadrina
a los capos de Sinaloa, del gobierno que entrega territorios, que ata de manos
al Ejército, que financia sus campañas con dinero del narco y el huachicol, que
usa a los sicarios de los cárteles como secuestradores de candidatos rivales
para imponer gobiernos.
Armando Ortiz estableció las coordenadas entre el periodismo que le
sirve a la sociedad y el pseudoperiodismo que se prostituye ante el
narcogobierno gestado y operado por Andrés Manuel López Obrador.
Fue su derecho a la libertad de expresión.
METADATO
Bajo presión, Jorge Faibre dejó MVS Veracruz. No fue una decisión fácil
ni tersa. Fue producto de la intriga de un enano moral, acomplejado, mediocre y
frustrado, llamado Rodolfo Bouzas Medina, el opaco coordinador de Comunicación
Social del gobierno de Veracruz. Tan inútil como incapaz de procesar la
crítica, el célebre Fito Bouzas llevó su queja ante los altos mandos de
Multivisión, la empresa de los Vargas Guajardo, por el trabajo de Jorge Faibre
Álvarez, por la exposición de la realidad veracruzana, por las voces que
relatan la debacle que se vive a diario, por el retrato de la parodia de
gobierno que encabeza Norma Rocío Nahle García, los conflictos dentro y fuera
de palacio, la queja de miles de veracruzanos que apenas pueden asimilar los
desatinos de la zacatecana y el paupérrimo nivel de su staff, entre ellos el
gusanito de rincón, Rodolfo Bouzas. Y como el periodismo de Jorge Faibre y su
equipo, lo mismo en MVS que en TV Azteca Veracruz donde es titular del
noticiario Meridiano, rebasa las taras del buen Fito, lo único que se le pudo
ocurrir fue darle rienda a la intriga y poner en el tablero la disyuntiva de
los aprendices de tirano: es Faibre o es el gobierno de Veracruz. Y Faibre se
fue. Ha de suponer don Gusanito Bouzas que así ya mejora el Veracruz de Nahle,
cuya percepción ciudadana es tan precaria como el nivel de aprobación de la
química –o cómica–, o sea lugar 31 de 32 gobernadores en el país. Dentro de
cuatro años y medio, cuando Rocío Nahle ya sólo sea un mal recuerdo para los
veracruzanos, Jorge Faibre seguirá haciendo periodismo y don Gusanito Bouzas
volverá al charco del que no debió salir… ICA está metida en la vida de Morena,
de AMLO, de Nahle y de Pedro Miguel. ICA es la constructora favorita del
obradorismo. Construyó tramos del Tren Maya, de la fallida refinería Olmeca en
Dos Bocas, y tendrá a su cargo el puente de Boca del Río. Esa misma ICA, hace
años rentó una casa en Coatzacoalcos, en la esquina de Bellavista y 16 de
Septiembre, propiedad de un miembro de la familia Melchi, que hoy ocupa el
alcalde Pedro Miguel Rosaldo García. Curioso, porque las viviendas de los
cercanos a la gobernadora Norma Rocío Nahle García siempre tienen ligas con
constructores de los proyectos obradoristas. Hay otra en la colonia petrolera y
lo que ahí se descubrió –¿les suena Energy?– es una bomba para la zacatecana
que mal gobierna Veracruz… Morena, en Coahuila, iba a perder, pero no así;
terminó masacrado. Hasta Rubrum, la encuestadora tan proclive a Morena, le daba
el triunfo al PRI en los 16 distritos en el sondeo de mayo, pero ni remotamente
con los porcentajes que al final arrojó la elección legislativa. No es el
resurgimiento del tricolor, que en Coahuila es gobierno y controla el Congreso
estatal. No es el regreso de un partido que fuera de Coahuila y Durango, vive
una debacle derivada de los años de abuso y corrupción, del saqueo al erario,
del dispendio y el cinismo. Sólo es Coahuila y la capacidad operativa del
priismo, del ex gobernador Miguel Riquelme y el gobernador Manolo Jiménez. Más
allá del marcador brutal, 16 a cero, están los números para Morena. Ahí, donde
operó Andy López Beltrán, el hijo del Peje López Obrador, la paliza fue de
antología. La derrota de los candidatos morenistas de 3 a 1 y hasta 4 a 1. El
PRI se llevó el 55 por ciento de los votos emitidos. Se replegó al
abstencionismo, saliendo a emitir el sufragio más del 50 por ciento de los
electores. Y esa intención de voto contra Morena se precipitó luego de los
escándalos de narcopolítica en Sinaloa, el caso Rocha Moya, la defensa impúdica
y cínica de la presidenta Claudia Sheinbaum del narcogobernador. Ya vendrán
otras denuncias, peticiones de aprehensión provisional con fines de
extradición, revelaciones de colusión con cárteles o con traficantes de
huachicol. Y los números de Morena, de Sheinbaum, de AMLO, volverán a bajar.
Ojo: fue Coahuila. Fuera de ahí, el PRI no vale nada… Marido herido reclama al
juez Cristóbal Hernández. La esposa, una secretaria del Juzgado Primero de lo
Civil, dejó abierta la sesión de su computadora; el esposo hurgó y se llevó una
sorpresa. Al día siguiente armó un escándalo en el juzgado. Algo pesado halló
en los mensajes. Alguien en el juzgado Primero Civil de Coatzacoalcos le anda
pedaleando la bicicleta. Y el reclamo fue directo contra Cristóbal Hernández,
por ser el titular. Luego ocurrió un cristalazo en el juzgado; después, la
suspensión de actividades durante varios días, entorpeciendo los procedimiento legales
en curso, y al final Cristóbal Hernández ordenó instalar cámaras de
videovigilancia, presuntamente ignorando al Tribunal de Disciplina
Administrativa, que debió aprobar, o no, esa acción. Las cosas que se tejen en
el juzgado de Cristóbal Hernández Cruz, donde lo prioritario debiera ser la
justicia y no los deslices de amor… ¿Quién es ese funcionario municipal, de
corazón grande, que tiene la casa grande en Bellavista y la casa chica en el
malecón?...
https://mussiocardenas.com/arrancandole-la-mascara-a-villamil/

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