* Es la nueva Bola 8 * Juicios de desafuero amañados * Caso Roxana Berenice, usado para someter a MC * Pedro Miguel recluta pastores religiosos * Guayabera y dinero para controlar a los fieles * Alcalde de Tatahuicapan, un cero a la izquierda * Jueces arrodillados ante la fiscal Aurelia
Mussio Cárdenas Arellano | 27 julio 2026
Tribuna
Libre. - Tirana en ciernes, Rocío Nahle
se moría de ganas por ser la nueva Bola 8 de Veracruz, por asediar opositores,
por robar alcaldías, por acusar de un crimen al presidente municipal de
Ixhuatlán del Sureste y de desaparición al de Úrsulo Galván. Y lo logró.
Al estilo
de Eric Patrocinio Cisneros Burgos, un sátrapa al que encumbró en el gobierno
de Cuitláhuac García, usa el poder para doblar, por la buena o por la mala, a
Movimiento Ciudadano, partido que amaga con cachar los votos que ya no se le
dan a Morena.
Al
alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González Martínez, lo traen a tiro por
viaje. Primero se la hicieron de jamón porque policías municipales resultaron
implicados en el levantón y secuestro de la periodista Roxana Berenice Guzmán
Ramírez; luego había que desaforarlo por no presentar a tiempo el Plan
Municipal de Desarrollo, y ahora doña Rocío y su pandilla lo convierten en el
autor intelectual del asesinato de la reportera.
Al
alcalde de Úrsulo Galván, Bertín Bravo Montero, le arman un guión tipo Netflix.
Un empresario llegó a su casa en compañía de sus escoltas y ya no se le volvió
a ver. Entraron pero ya no salieron. Sabrá Dios debajo de qué alfombra los
metió.
Ambos
están en proceso de desafuero, en manos del Congreso de Veracruz, cuyas
comisiones de Gobernación, Justicia y Puntos Constitucionales elaboraron los
dictámenes ipso facto para retirarles la inmunidad y se vean enfrentados a la
ley.
Rocío
Nahle, la gobernadora de Veracruz, tiene una aliada sin par, Lisbeth Aurelia
Jiménez Aguirre, la fiscala carnala, alumna y protegida de Eric Patrocinio
Cisneros desde que alias Bola 8 era secretario de Gobierno y ella, doña
Aurelia, violaba la ley presidiendo el Poder Judicial de Veracruz y encarcelaba
jueces –Florencio Hernández Espinosa y Angélica Sánchez Hernández– que no se
prestaron a sus trapacerías.
Este gang
es capaz de todo. Los gangsters así son. Se coluden para urdir sus crímenes. Y
ahora el objetivo es desaforar a los alcaldes emecistas, enviando el mensaje de
que votar por Movimiento Ciudadano es votar por la delincuencia organizada. Y
eso no es justicia; es política de arrabal.
Como
diría Jack, vamos por partes.
Algo no
cuadra en la embestida contra Raúl González, alcalde de Ixhuatlán del Sureste.
Se confeccionó la coartada de que tres policías municipales y su comandante
eran abastecedores de comida de los secuestradores de la periodista Roxana
Berenice Guzmán y que la hacían de operadores logísticos de los malosos. El
objetivo era –y es– el alcalde, emanado de Movimiento Ciudadano. Raúl González
respondió que los policías habían sido contratados a partir de que aprobaron el
examen de control y confianza.
La
segunda imputación fue la omisión en la entrega del Plan Municipal de
Desarrollo. Raúl González tuvo cuatro meses para acatar ese mandato de ley y no
lo hizo. Le configuraron el delito de incumplimiento del deber legal. No es el
primer caso. Hasta quienes hoy son funcionarios del gobierno, como es Giovanni
Auli Moo, ex presidente municipal de José Azueta, incurrió en esa omisión, en
2022, pero la desgober lo premió.
La
tercera es de fábula: un “testigo protegido” de la Fiscalía escuchó cuando el
alcalde Raúl González ordenó el secuestro de Roxana Berenice porque
supuestamente la periodista contaba con una fotografía en la que el edil de
Ixhuatlán aparece con un arma larga en las manos. A eso se le llama “testimonio
de oídas” y jurídicamente no vale.
Rocío
Nahle ya desvaría. Del crimen de Roxana Berenice han filtrado por lo menos dos
versiones más explosivas que el choro de la fotografía del alcalde. El
periodista Ignacio Carvajal apuntó que el móvil fue una disputa entre
narcomenudistas; el levantón nada tenía que ver con la libertad de expresión.
El
columnista de El Universal, Héctor de Mauleón, señaló que uno de los sicarios
del Grupo Sombra aprehendidos reveló que Jesús Chavarría, alias Tommy o Shelby,
ordenó ultimar a la directora del portal Pulso Informativo del Sureste luego de
un terrible interrogatorio. Otro, José Simón Castro Cayetano, alias “Águila”,
la acusó de trabajar para el Cártel Jalisco Nueva Generación. Y Rocío Nahle
validó esa versión señalando que todo se expuso en la mesa de seguridad.
Y de
pronto, el autor intelectual del crimen es el alcalde de Ixhuatlán del Sureste
por una supuesta fotografía en la que aparece él portando un arma. Ya se verá
si se sustenta su responsabilidad con la revisión de sus comunicaciones vía
teléfono celular.
Lo de
Bertín Bravo Montero, alcalde de Úrsulo Galván, es de principiantes. Como bien
dice el periodista Bernardo Gutiérrez Parra, en su columna Desde el Café, si un
empresario y su escolta llegaron a su casa y ya no salieron de ahí, lo menos
que debió hacer la fiscal Aurelia Jiménez Aguirre, socia de fechorías de Eric
Cisnertos, era tramitar la orden judicial para catear el lugar y hallar los
restos, si es que los hay.
Y como
apunta la periodista Quetzali Vázquez, si Rocío Nahle alertaba desde la campaña
a las alcaldías, en 2025, que algunos candidatos de MC tenían ligas con el
crimen organizado, ¿por qué no los denunció y evitó que se apoderaran de las
presidencias municipales?
Si
conoció la existencia de delitos y calló, incurrió en complicidad. O los
delitos son producto de su perversa invención.
Y
mientras el aparato de poder –político, policíaco y judicial– se lanzan contra
MC, una ex alcaldesa de Morena, Lorena Sánchez Vargas, de Sayula de Alemán,
señalada de encubrir a huachicoleros que trafican combustible y asesinan
policías municipales de San Juan Evangelista, es protegida de Eric Cisneros y
de la propia gobernadora Nahle.
El
objetivo es político, no judicial. El destinatario es Movimiento Ciudadano,
único partido que le quita electores a Morena, el que se posicionó como segunda
fuerza política en los comicios municipales en 2025, el que apunta a llevarse
la tercera parte del Congreso de Veracruz en 2027. Y Nahle está al borde de un
ataque de nervios.
Nahle y
su gang ya le robaron las alcaldías de Poza Rica y Papantla a Movimiento
Ciudadano, coludida con los órganos y tribunales electorales, incurriendo en un
fraude al estilo priista, un fraude rompiendo la cadena de custodia cuando se
salieron con la suya al trasladar los paquetes electorales a Xalapa, y luego
invalidaron los votos de MC al marcar el emblema de otro partido en la misma
boleta. Nahle, la mapache, en acción.
Obsesiva
como es, la gobernadora de Veracruz quiere matar a Movimiento Ciudadano. Sería
un crimen político. Si se lo propone, pondrá a todo MC en prisión. Si Nahle se
pone en modo Nahle, regresaría a Dante Delgado a la cárcel, y con él a Luis
Carbonell, a Sergio Gil, a Agustín Torres Delgado y a José Manuel del Río
Virgen, lo que equivaldría con éste a una revictimización, pues ya Cuitláhuac y
Patrocinio lo tuvieron tras las rejas con delitos inventados, también acusado
de ser autor intelectual del asesinato del candidato a la alcaldía de Cazones,
Remigio “René” Tovar Tovar, confinándolo en la cárcel seis meses para luego
tener que dejarlo en libertad. Fue un infundio, una denuncia sin pruebas, como
sólo lo pueden hacer los rufianes con poder.
Veracruz
vive una vergüenza histórica. Rocío Nahle es una vergüenza total. Aquella
izquierda que denunciaba el abuso de poder del PRI y del PAN, que aguantó
fraudes y despojos electorales, hoy con la bandera de Morena, reprime, embiste
a sus adversarios, inventa delitos, fabrica culpables.
Rocío
Nahle terminó siendo una réplica de Eric Cisneros, Bola 8, un rufián.
Es Nahle
8, la tirana en ciernes de Veracruz.
METADATO
Pedro
Miguel Rosaldo recluta pastores religiosos. Al estilo Marcelo Montiel, el
alcalde de Coatzacoalcos tiene en la mira a los ministros de culto, guías
espirituales de miles devotos, la feligresía que oye y sigue al que interpreta
la palabra, al que invoca al Creador. Los operadores del alcalde de
Coatzacoalcos, que antes fueron los operadores del priista Marcelo Montiel
Montiel, acuden a los templos, se acercan a los fieles, pero sobre todo a sus
líderes. Una de ellas es Beatriz San Miguel. Es la encargada de reunirle gente
al gobierno en turno. Antes lo hizo con Iván Hillman Chapoy, luego con Marcelo
Montiel Montiel y ahora con Pedro Miguel Rosaldo. A los pastores –sacerdotes y
ministros– les van a celebrar su día. Recibirán una guayabera el segundo
domingo de octubre, Día del Pastor. También habrá apoyo económico. Eso es lo
visible porque el flujo de recursos es constante, tras bambalinas. El enlace lo
hace el área de Asuntos Religiosos del ayuntamiento de Coatzacoalcos. En el
fondo, hay una infiltración de las iglesias y un control. A cambio, los
pastores tiran línea y dirigen el voto en cada elección. Un tiempo sirvieron al
PRI; hoy sirven a Morena. Incluso trabajan en el seno de los partidos
políticos. Es el falso laicismo o la política simulación… Vladimir González es un
cero a la izquierda. Si no le estalla un conflicto por la elección de agentes
municipales, le sacan casi a patadas al líder estatal de Morena, Esteban
Ramírez Zepeta, en su visita a Tatahuicapan, y si no, resulta reprobado en el
Plan Municipal de Desarrollo. La imagen en que Ramírez Zepeta es echado del
pueblo a empujones y mentadas, retrata a un alcalde tan inmaduro como
impolítico, sin olfato y sin sensibilidad para advertir la reacción que habría
de provocar entre los tatahuis ver al cazachichifos morenista avalando a
Vladimir González luego que éste ganara la elección municipal bajo las siglas
del Partido del Trabajo y días después de asumir el cargo perpetrara la
traición a sus electores y regresara a Morena. Un signo de la división
morenista en Tatahuicapan, en la sierra de Soteapan. Y cuando la sierra se
prende, termina ardiendo. No amainaba esa tormenta cuando se reveló que 55
municipios de Veracruz aprobaron a medias o tuvieron calificación reprobatoria
en el Plan Municipal de Desarrollo. El diputado Paul Martínez Marié, un pájaro
de cuenta del gang de Juan Javier Gómez Cazarín, se dio el lujo de exhibirlos.
Y entre ellos apareció de nuevo Tatahuicapan por la pobre integración del
documento y el incumplimiento de requisitos. Vladimir González es, en lo
político, un fracaso, y en lo administrativo, un fiasco… Jueces se arrodillan
ante la fiscal Aurelia Jiménez Aguirre, no ante la presidenta del Poder
Judicial. Tres de ellos se proyectan posando la fotografía y subiéndola a las
redes sociales. Uno es Christopher Galeana Morales, titular del Juzgado Primero
de Primera Instancia de Justicia Familiar del Distrito Judicial de
Coatzacoalcos. Antes, durante una gira de la fiscal Aurelia Jiménez en
Coatzacoalcos, los que se mostraban solícitos eran José Guadalupe Nucamendi
Albores, titular del Juzgado primero de Primera Instancia de Proceso y
Procedimiento Penal de Coatzacoalcos, y Cristóbal Hernández Cruz, entonces juez
Primero Civil, hoy despachando en el juzgado de Veracruz puerto. Y así, jueces,
secretarios de acuerdos, proyectistas y hasta notificadores. Nada tienen que
hacer en eventos de la Fiscalía de Veracruz, pero ahí están. Ni los fiscales de
distrito acudieron a rendirle pleitesía. Entre líneas, dejan claro que su
lealtad está con la abusiva fiscal Aurelia Jiménez, no con la presidenta del
Poder Judicial de Veracruz, Rosalba Hernández Hernández…
https://mussiocardenas.com/rocio-nahle-ahora-a-encarcelar-alcaldes/

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