Mario Olvera de Gasperín:|
Tribuna
Libre. – Corría el año de 1998. Estaba
en La Habana. Había estado en Cuba varias veces antes.
Pero
en esa ocasión tuve la oportunidad de conocer a Gabriel García Márquez.
Le
gustaba acudir al restorán El Ranchón, manejado por el cheff Erasmo, famoso por
que fue durante muchos años cocinero del comandante Fidel Castro.
El
mandatario lo visitaba de vez en cuando, ahí y en La Finca, otro restorán
ubicado frente al primero.
En
alguna ocasión en La Finca me tocó estar en un privado con unos amigos al mismo
tiempo que Fidel, que estaba en otro privado.
Lo
supe porque el mismo Erasmo nos dijo que junto se encontraba "El
Jefe", como llamaba al presidente de Cuba.
Fue
ahí, en El Ranchón, donde conviví, conversé y brindé con el premio Nobel de
Literatura.
Era
un hombre de baja estatura, con el bigote bien recortado, vestía guayabera y
pantalón de mezclilla. Lo acompañaba su esposa Mercedes.
García
Márquez se portó muy accesible por la confianza de saber que también éramos
amigos de Erasmo.
Después
de presentarnos y saludarnos, le solté de repente con mucho entusiasmo:
"¡Ya leí su libro Cien años de Soledad".
Esa
novela le hizo ganar el Nobel y creo que estaba cansado de que mucha gente le
dijera eso con tal de que quedar bien.
Escudriñándome,
pero con amabilidad reflejada en su cara, me preguntó: "¿cuántos años
tienes y en qué año lo leíste?", para comprobar que no lo quería
sorprender.
Le
dije: "Lo leí en primero de preparatoria en 1972", luego me abrazó.
Tres
testigos pueden comprobarlo. Erasmo, Othón Porres Bueno y la periodista
mexicana y corresponsal en El Vaticano Valentina Alazraki.
García
Márquez platicó sobre Tlacotalpan, la cual le recordaba a su pueblo natal
Aracataca, en el que se inspiró para crear Macondo, donde transcurre Cien años
de soledad.
Antes
de despedirnos me escribió su teléfono y la dirección de su departamento de la
Ciudad de México, papel que ahora busco en mis archivos.
En
otra ocasión platicaré de Erasmo, quien nos regaló el privilegio de cocinarnos
en varias ocasiones en El Breve Espacio en Córdoba.
Y
también narraré de cuando conocí a Patricio de la Guardia, hermano de Tony de
la Guardia, fusilado por el régimen cubano en la conspiración del general Ochoa.
Así
como de mis encuentros con Pablo Milanés, Joaquín Sabina y muchos personajes
más.

Comentarios
Publicar un comentario