José Miguel Cobián Elías | 21 octubre 2026
Tribuna
Libre. – Frase de un amigo del norte de
Europa. Él y su familia, viven con la amenaza permanente de ser invadidos por
Rusia, enfrentar una guerra desigual que va a generar dolor y sufrimiento para
sus compatriotas y la posibilidad de volver a sufrir el estilo de vida mediocre
y controlado que vivieron sus padres bajo el yugo de la Unión Soviética. Lleva
seis meses en México y admira todo lo que tenemos a disposición los mexicanos,
la riqueza natural, la enorme variedad de frutos de la tierra, el carácter y
amabilidad con que ha sido recibido. Y sin embargo, no deja de pensar con
lástima de los habitantes de esta tierra, pues a pesar de tener todo para vivir
una vida feliz, tenemos tanta kaka en el coco, que convertimos lo que podría
ser un paraíso para los mexicanos en un infierno cotidiano.
En
nuestras pláticas, una y otra vez salen a colación los detalles de un gobierno
mediocre que sufrieron mientras estuvieron ocupados. Departamentos horribles,
de muy mala calidad, automóviles que parecían de los picapiedra comparados con
los occidentales, medicina de tercer o cuarto mundo, y sobre todo, un mundo
gris, triste, sin aspiraciones, porque un político de quinta en su silla, es
quién decide el destino de cada ciudadano. El poder del burócrata es el que
define el grado de avance en una sociedad que se supone igualitaria, y que es
cualquier cosa menos igualitaria. Los terrores que le genera a su gente el
pensar volver a estar del lado equivocado de la historia son enormes.
Y
no es que la Rusia de hoy sea como la Unión Soviética del ayer en todo. Ya
cambió, hoy unos cuantos oligarcas controlan los grandes negocios del país
(como en México). Haciendo negocios por su cercanía y amistad con Putin y los
que mandan (como en México). Una inmensa mayoría no tiene mayor esperanza de
mejorar su nivel de vida y bienestar, porque no pertenecen a la élite que
manda, (como en México). Y la posibilidad de protestar o buscar un cambio es
prácticamente nula, ya que la represión del estado es enorme, el control
político es total, el espionaje de unos sobre otros es permanente, y el riesgo
de perder la vida si se convierte en disidente famoso es del 100% (como en
México).
Pero
él afirma que comparado con el nivel de vida de la Rusia de hoy, las
posibilidades del mexicano en la escasa libertad que todavía goza, son enormes.
Aquí el ingenio puede ayudar mucho. Vengas de dónde vengas, si te aplicas, si
estudias, si trabajas, si ahorras, puedes tener movilidad social. Limitada por
la falta de crecimiento, por el exceso de reglamentación, por la ausencia de
una competencia, ya que triunfa el más relacionado, no el más competente, y
vende el que tiene más cercanía con el poder, no el que otorga mejor precio o
calidad. Pero aún así, México es mucho más fácil para vivir que la antigua
Unión Soviética.
Me
cuenta que en su país, siempre conservaron el nacionalismo. Eso no les pudo
quitar la invasión soviética. Y apenas se liberaron, el orgullo nacional
resurgió con toda su energía, convirtiendo a su país en uno de los más
avanzados del mundo. Todos trabajan por el bien de la patria, y por su bien
personal, algo de lo que carecemos los mexicanos. Aquí no somos solidarios con
los demás, pensamos en nosotros y nuestro beneficio, sin considerar el futuro colectivo.
Gran diferencia.
Me
explica que en su país se rechaza al corrupto, al criminal, al que actúa en
contra de los intereses de la sociedad. Y ha visto que en México es lo
contrario, como esa clase de personas está asociada con el poder y el dinero,
es bien vista por la sociedad mexicana, y se pelean los mexicanos por quedar
bien con ellos.
Le
llama la atención el antecedente político del partido en el poder, pues viene
de movimientos comunistas violentos, cuya finalidad siempre fue desestabilizar
al país para lograr el poder. Muchas de las políticas que hoy aplica el
gobierno, tienen como finalidad lograr la permanencia en el poder del partido
que hoy lo ocupa, y el control de todas las instituciones, tal como se hacía en
la Unión Soviética. Allá como aquí, la intención no era ni es, beneficiar a la
patria o a los compatriotas, sino apoderarse de los recursos del estado para
beneficio de un grupo en particular.
Cuando
me dijo eso, le expliqué que aunque reconozco que es verdad, y causa un enorme
daño a la vida de los mexicanos de a pie, así se ha acostumbrado, cuando menos
desde la independencia, y el mexicano no conoce otro sistema político. Por ello
tampoco aspira a mejorar lo que tiene. Le comento que la cultura cívica en el
país es prácticamente nula, y me responde que es obvio, que con algunos
escándalos como el del Rancho Izaguirre (el campo de exterminio), en su país ya
hubiera salido a tumbar al gobierno actual la mitad de su población, y aquí no
pasa nada.
Por
eso me reitera que ¨pobres mexicanos¨. Pudiendo vivir con una calidad de vida
muy superior, permiten que el saqueo sea institucional. Cada peso robado cada
trienio, cada cuatrienio, cada sexenio, invertido por el bien de los mexicanos,
ya nos hubiera dado carreteras de ocho carriles, sin esperas como las que hoy
tenemos, salud como en Dinamarca (de verdad), educación como en Finlandia,
desarrollo económico y tecnológico como en China, y seguridad como en España.
Pero
culturalmente los mexicanos aceptamos la corrupción, el saqueo, el narco político.
Y peor aún, millones adoran figuras criminales que deberían estar en el olvido
como el Che Guevara, o Fidel Castro, tan solo por justificar la mediocridad de
México con un prejuicio anti yanqui que si se analizara en sus orígenes,
tendría mucho que reclamarle a los propios mexicanos de cada época, incluida la
actual.
Ni
modo. Un extranjero admira a México y acaba teniendo lástima de los ¨pobres
mexicanos¨. Es sociólogo y ha convivido con los grupos más vulnerables de
México, tanto pueblos originarios como en la ciudad de México y por ello conoce
el sufrimiento de aquéllos a los que se ha privado de un mejor presente y
futuro.
https://www.facebook.com/jose.miguel.cobian.elias.2025

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