José Miguel Cobián | 09 octubre 2026
Tribuna
Libre. – No, no me refiero a quién manda en palacio nacional, si el grupo de
Claudia, el grupo de la barredora de Tabasco, o cualquier otro grupo. Esos se
reparten el botín para seguir saqueando al país. Y no son los que
verdaderamente mandan.
Si
me preguntas si me refiero a AMLO, te diría que parcialmente sí. Llevan desde
inicio del sexenio tratando de intimidar a la presidenta, con la revocación de
mandato. AMLO le ha prometido que, si no lo defiende a él y a sus hijos hoy
presuntos criminales, ella dejará el poder en el tercer año de gobierno. Ella
todos los días seguramente hará mediciones para saber si Andrés puede o no
cumplir su amenaza.
Claudia
sabe que los nexos de AMLO y su equipo con el crimen organizado le pueden
descomponer el país en dos minutos. Ya lo vimos con la violencia desatada
cuando algún gran jefe ha sido detenido o abatido por las fuerzas del orden al
mando de los norteamericanos.
Claudia
sabe que también debe de proteger a los altos mandos militares de la justicia
americana. Desde que detuvieron a Cienfuegos en los Ángeles, y él gritó que
trabajaba para CIA, la presidenta está consciente de que, aunque se estén
enriqueciendo con todo lo que administran, hubo un acuerdo tácito entre la
defensa y marina con el comando norte de Estados Unidos. Los militares
mexicanos son intocables siempre y cuando obedezcan las instrucciones de ese
mismo comando. Por ello, se acabó el programa de abrazos no balazos en contra
de algunos grupos del crimen organizado en México.
Y
Claudia sabe que los militares pueden realizar un golpe de estado si el comando
norte lo considera necesario. Sobre todo, si la inestabilidad social se
considera mínima. Y sabe también que hay escenarios de juegos de guerra, en los
cuáles se ha analizado exhaustivamente las consecuencias sociales y la forma de
controlar cualquier protesta en un mínimo de tiempo.
Claudia
les ha pedido a los empresarios una y otra vez que eleven el porcentaje de
inversión en México. Siempre le han respondido que sí, pero no meten un solo
peso. El chantaje del poder económico nacional también es fuerte. Mientras que
algunos como Carlos Slim son favorecidos con todo tipo de contratos, en tanto
cumpla sus compromisos con sus socios en el gobierno, hay otro sector de
empresarios que no están coludidos con el gobierno y que ven con muy malos ojos
todas las políticas económicas que ha llevado a cabo la 4T, que desalientan la
inversión y el crecimiento del país. A esos, no los convence con nada.
Y
luego vienen los verdaderos graves problemas que pueden poner a Claudia de
rodillas. Recuerdo que en el segundo año de AMLO yo escribí un artículo
explicando la dependencia energética del país para con Estados Unidos. En redes
chairas se rieron y elaboraron elegantes maromas para desvirtuar lo dicho. Hoy
queda claro que tenía yo razón.
En
lugar de invertir en comprar las plantas que producían electricidad para México
propiedad de Iberdrola, debíamos invertir en espacios de almacenamiento de gas
e hidrocarburos, para generar una reserva estratégica. Además, debíamos
invertir en redes de transmisión para el sureste del país.
Hoy
la vida me da la razón, seis años después. Los constantes apagones en Yucatán y
Quintana Roo se deben a falta de líneas de transmisión. La estupidez de AMLO
para llevar dinero a su bolsa y la de Manuel Bartlett le está costando a
México. Ya salió el flamante titular de Cenagas, Cuitláhuac García, experto en
energía, a explicar que México tiene reservas de gas natural para tres días de
consumo. Y lo mismo sucede con el diésel. Mismo que no producimos en cantidad
suficiente para satisfacer el consumo interno, y por ello deberíamos tener una
reserva estratégica de dos meses de consumo cuando menos.
Así,
en lugar de estar presumiendo de soberanía, mientras dependemos del 40% del
diésel y del 60% del gas que consumimos de Estados Unidos, podríamos haber
prevenido cualquier crisis de oferta. Pero eso no deja las utilidades que
dejaron los proyectos fracasados, como el tren maya, la refinería de dos bocas
(que pierde dinero por cada barril refinado), el tren interoceánico o el
aeropuerto Felipe Ángeles. En lugar de tirar dinero en esos proyectos, pudimos
reconvertir el uso del gas que hoy se quema, aproximadamente el 20% del consumo
nacional. Pero para Amlo no era negocio, siempre es mejor comprar gas en el
extranjero que aprovechar el que hay en México y que se quema al aire libre.
Hoy proponen lo mismo, utilizarlo. Sólo que eso lleva años, y la amenaza de
Trump es inmediata, reducir exportaciones de gas natural y diésel a México.
Dicho
lo anterior, podemos considerar que el que la presidenta no reciba en Palacio
Nacional al embajador americano, y que siga con su retórica anti
norteamericana, no ha gustado mucho a nuestro principal socio comercial, y
principal proveedor de maíz, de gas natural y de diésel. Con lo que la
respuesta es rápida: ´´Claudia te pongo a temblar con el sólo anuncio¨
Es
indudable el poder que tiene Estados Unidos para poner a temblar al gobierno de
México. No necesitan invadir, con reducir sus exportaciones de gas, de diésel y
de granos, generarían un malestar social que es capaz de tumbar a cualquier
gobierno. Por ello Ramirez Cuevas, el Gobbels de la 4T, se ha dedicado a inculcar
en el pueblo bueno, la idea de intervención extranjera desde el norte, al mismo
tiempo que oculta los campos de entrenamiento que los Iraníes tienen en
Chiapas, o toda la intervención ideológica de asesores cubanos en los estratos
más ignorantes y vulnerables de la población mexicana, o la intensa actividad
de espionaje y propaganda de la embajada rusa y china en nuestro país. Para el
gobierno, esas violaciones de nuestra soberanía no son importantes y se hacen
de la vista gorda.
Dicho
todo lo anterior. ¿Crees que alguien manda en México?
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