Héctor Yunes Landa | 22 julio de 2013
Tribuna Libre.- La decisión
del gobierno mexicano de combatir a la delincuencia organizada es firme.
Siendo significativa la detención del
lunes pasado de Miguel Ángel Morales Treviño, llamado el Z-40, mediante una
estrategia basada en la inteligencia y coordinación con los Estados Unidos de
Norteamérica.
Si bien, la detención de líder de esta célula
delictiva no significa el desmantelamiento total de dicha organización, si
representa un golpe a la operatividad de dicho cartel, situación que el
gobierno federal creemos aprovechará para evitar que se fortalezca y opere de
nuevo.
El mensaje del Presidente Enrique Peña Nieto, a
través del Procurador General de la República es claro, en México nadie es
intocable y la ley se hará cumplir. Así lo confirma la detención del Z-40.
Hay muestras palpables que el gobierno está
potenciando los servicios de inteligencia y no sólo el uso de la fuerza pública
como en el sexenio pasado, aunado a que el Procurador General, avalado por su
experiencia, sabe de la importancia de cuidar la forma en la que se hacen las
detenciones y garantizar los derechos humanos a los detenidos, a fin de evitar
que un presunto culpable se sustraiga de la ley o que jueces ordenen la
reposición del procedimiento.
En diversos medios de comunicación fue muy comentado
el que apareciera Morales Treviño sin esposas, sin embargo, la determinación
para su detención supera las especulaciones y pone de manifiesto la clara
intención de otorgarle al presunto delincuente un proceso limpio y sin errores
que culmine en una ejemplar condena, y de paso recuperar la confianza de los
mexicanos en su gobierno y la aplicación de la ley.
Hay otros temas que van de la mano con la seguridad
pública y en los que también debemos invertir recursos y esfuerzos, como la
educación, crear empleos bien remunerados y combatir la pobreza en general;
asimismo, culturalmente es importante terminar con la idea del delincuente
valiente, que ayuda a la gente de su pueblo y que gana mucho dinero de manera
fácil.
El combate a la delincuencia organizada debe y
puede ser una responsabilidad compartida entre gobierno y sociedad, cada uno de
nosotros podemos contribuir haciéndole entender a nuestros compañeros, vecinos
y familiares que ser delincuente o corrupto equivale a terminar en la cárcel y
a ser parte de un cáncer social que procura dolor a nuestros seres queridos y a
otras personas.
Asimismo, la cohesión social y el sentimiento de
pertenencia son otros factores que contribuyen a tener una sociedad preocupada
por los temas del país, muchos solemos quejarnos pero pocos actuamos o
contribuimos a cambiar nuestra actual situación, de ahí la importancia de
renovar el compromiso social de cada uno de los mexicanos, siendo vitales para
restaurar la confianza ciudadana las acciones de gobierno.
En el Senado de la República estamos ocupados en
adecuar el marco legal en aras de mejorar la seguridad pública y empeñados en
propiciar más oportunidades que le permitan a los mexicanos alcanzar una vida
digna y un desarrollo integral.
PD. Celebro que el gobierno del Presidente Peña
Nieto haga cumplir la ley, castigando a los que la infringen y no inculpando a
inocentes, la justa liberación de mi paisana Ángel de María es prueba de ello.
Tw: @HectorYunes