* En Notisur agravian a beneficiarias del programa Sin Hambre *
Theurel: sólo le auditaron el 20 por ciento de las obras * El bulevar
Barrillas, al gusto de DIPEPSA * Día 18: el rollo del fiscal y el caso
Moisés Sánchez * Alcaldesa de Nanchital no paga salarios * Duarte y
González Anaya, a escondidas * El terreno y la denuncia.
Mussio Cárdenas Arellano | 21 enero de 2015
Tribuna Libre.- Potencialmente
vulnerable, Marcelo Montiel Montiel nunca ha tenido claro qué es la política de
medios. Cree que es el elogio y el halago. Imagina que es fundar periódicos
anodinos, sin voz crítica, sin liderazgo informativo y que terminan llamándole
buitres y cuervos a los beneficiarios de Sedesol. Ese es su error.
Extraviado en la
aldea mediática, el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en
Veracruz enfrenta el escarnio por una publicación que denota que ahí, en su
periódico Notisur, le tienen un verdadero desprecio a los pobres y tirria a los
de abajo.
Marcelo Montiel
llegó a Coatzacoalcos el viernes 16. Iba, como siempre, a entregar apoyos y
cachar voluntades, trepado en la parafernalia del poder, en el escenario de la
dádiva, en el ritual de la beneficencia política que a través de los programas
sociales va conformando la fuerza electoral que resulta el voto duro del PRI.
Le allegan masas
que acuden al encuentro con el cacique priísta, amilanado pues una semana antes
lo bateó el gobernador Javier Duarte de Ochoa en su intento de arrimarle la
candidatura a la diputación federal por Coatzacoalcos a Víctor Rodríguez Gallegos,
su brazo derecho, subdelegado administrativo de Sedesol federal en Veracruz.
Es lo de siempre.
Marcelo Montiel dispensa los recursos del programa Sin Hambre. Miles son
beneficiados. Marcelo les habla y la gente le aplaude, le grita, se acerca, lo quieren
tocar. La devoción es esquizofrénica. ¿Será el Mesías? No, es un simple
priísta.
Ha así ha sido el
líder del marcelismo desde que en 2001 asumió la alcaldía de Coatzacoalcos. Fue
su primera presidencia municipal. Ahí comenzó a encantar a un sector del
electorado. Soltó el ego. Se mostró como es. Dilapidó recursos en imagen
personal, la camisa verde, el niño del tambor en las bacanales del carnaval; el
político que conmueve porque asiste a las casas de los colonos, visita a los
enfermos, les lleva un doctor, les envía láminas y otros materiales de
construcción. Todo un show.
Marcelo Montiel no
lo hace por nobleza. Publicita su imagen derrochando recursos públicos. Paga
planas en la prensa y tiempo en radio y televisión. Satura los medios, infla
los bolsillos de los periodistas, incrementa las cuentas de las empresas
periodísticas. Paga para destacar su calidad humana aunque todo sea un ardid. Y
el halago, siempre el halago.
Cree que eso es
política de comunicación. No lo es. Marcelo Montiel es limitado, ignorante del
tema mediático. Carece de habilidad para enfrentar la crítica. No argumenta ni
debate. No contrarresta sino que se deja apabullar.
Un día le dio por
ser periodista. Si Edel Álvarez Peña, su antiguo jefe, se hizo del control del
periódico El Liberal, Marcelo Montiel le apostó no solo al aplauso de sus
aduladores sino a la fundación de una televisora y un periódico. Así nacieron
Olmeca TV y Notisur, vía prestanombres que lo representan a él, y a los ex
alcaldes Marco César Theurel Cotero y Luis Rafael Anaya Mortera.
Profesionalmente
han sido un fracaso. Olmeca sirve para medio entretener e informativamente es
un cero a la izquierda, maniatados sus reporteros, censurada la crítica,
intocables los intereses de los tres dueños del medio.
Notisur es peor.
Su fachada es carroñera, la sangre de los muertos, la noticia amarillista, el
escándalo como línea periodística, pues hay que tener lectores, fanáticos del
morbo.
Así, ni uno ni
otro son líderes de opinión. Las voces críticas que llegaron a Olmeca TV y
Notisur pronto se fueron, aquejadas por la censura, por el silencio a los temas
de interés público, por el impedimento a tocar al gobernador en turno, al
alcalde, al tesorero, a los suegros incómodos o a los mecenas de los
propietarios.
Oficialista,
aplaudidor de Javier Duarte, pues primero está el convenio publicitario y luego
la información, Notisur ha metido en un brete a Marcelo Montiel. En sus páginas
hay agravios a un sector de la sociedad, denuesto y descalificación.
Llegó el delegado
de Sedesol federal a la Expo Feria de Coatzacoalcos. Repartió apoyos. Habló,
interactuó, placeó y ahí dejó a sus fans.
Un día después, el
sábado 17, estalló el escándalo. En el impreso todo era normal. Reseñaba la
edición de Notisur el evento de la Sedesol federal, el programa Sin Hambre, sus
alcances y el fervor de los marcelistas. La nota era firmaba por Mayté Morales
Ramos. Ahí no había queja.
Hubo algo en la
edición para internet que sacudió a medio político. Un párrafo, suprimido en la
versión impresa, decía que los beneficiarios del programa social esperaban con
ansia los apoyos. Y describían a esas mujeres como buitres, cuervos y hienas.
“Como buitres
sobrevolando la carroña, cuervos esperando llevarse cualquier objeto brillante,
hienas esperando destrozar los despojos del león, decenas de mujeres se
acercaban al hombre de los mil encantos, solicitándole toda clase de apoyos,
así como para reclamarle el retraso en la llegada de los recursos
pertenecientes a los programas federales, cuestiones que Montiel Montiel sabe
resolver de forma inmediata, negando la oportunidad a que los tambores de
guerra se oyeran”.
Marcelo Montiel
fue acusado de que su periódico tildaba de buitres a los beneficiarios de
Sedesol. El portal Plumas Libres fue el primero en destacarlo. Le siguieron
otros. Se sacudía el marcelismo; se regodeaban sus enemigos.
Minutos después,
la versión electrónica del evento federal fue retirado. Aparecía un aviso que
registraba “Error 404 Archivo no encontrado”. Notisur ocultó la nota.
Sin embargo, bastó
abrir el caché del archivo y ahí apareció la información. En ella se leen los
tres conceptos para referirse a las mujeres beneficiarias de Sedesol: buitres,
cuervos y hienas.
En el impreso no
apareció ese párrafo. No se sabe si la reportera lo escribió y el editor lo
suprimió, o si una mano malintencionada lo agregó al texto en la versión
digital.
Marcelo Montiel
enfrenta ese escándalo. En su periódico se trata a las beneficiarias de Sedesol
con agravios. Peor porque el hombre verde es el delegado de esa dependencia
federal en Veracruz.
Así sucede cuando
un político quiere inventarse periodista.
Archivo muerto
Marcos Theurel
apenas fue testereado por el Órgano de Fiscalización Superior del estado de
Veracruz (ORFIS). La auditoría a las obras es una mascarada, una burla. De las
144 obras realizadas en 2013, sólo auditó 28, o sea, el 19.44 por ciento. Más
del 80 por ciento lo dejó intocado, justo en el área donde Marco César Theurel
Cotero —“Te rompo tu puta madre”— hizo lo que quiso como alcalde de
Coatzacoalcos. Asignó los contratos a amigos, empleados, socios, los consabidos
prestanombres, a empresas que son dirigidas por sus antiguos operadores, como
es el caso de DECOE, que antes fue PROCORE, la misma a la que se le cayó la
sexta etapa del malecón y la calle Jirafas, empresas donde, según documentos en
poder de INFORME ROJO, aparecen los incondicionales de Theurel, los Peña y
los Anaya. O sea, ORFIS prestándose a una pantomima... Al gusto de DIPEPSA y la
familia Alonso, el bulevar que conectará Lomas de Barrillas con la congregación
Las Barrillas. Supuestamente sería de seis carriles, pero sólo es así a la
altura de la nueva sucursal de la famosa abarrotera para facilitarle las
maniobras a las pesadas unidades que transportan los productos que expende don
Vicente Alonso. Ahí, se trabajó a marchas forzadas cuando comenzó a ser surtida
DIPEPSA. Y cómo no si su hija, Esperanza Liliana Alonso Martínez, es la
alcaldesa suplente de Coatzacoalcos y directora de Unidad y Género en el DIF
que preside Cristina Cházaro de Caballero, esposa del edil porteño... Día 18.
Nada se sabe del periodista Moisés Sánchez Cerezo. A regañadientes acude el
fiscal Luis Ángel Bravo Contreras a un encuentro con periodistas de Xalapa. Lo
acompaña el secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón. Dice que han sido
hallados cuatro cuerpos y después de realizarles exámenes y pruebas de
genética, ninguno resultó el editor y reportero del semanario “La Unión”, de
Medellín de Bravo. Sigue Proculín la única pista que le conviene al gobierno de
Veracruz: el conflicto entre Moisés Sánchez y el alcalde de Medellín, Omar Cruz
Reyes, un panista repudiado por el panismo de abajo por traidor y que era
seriamente cuestionado por el periodista. “Culín” se resiste a que el caso se
vincule al crimen organizado, a la conformación de las autodefensas que tanto
difundió Moisés Sánchez como respuesta a la inseguridad y los crímenes en la
congregación El Tejar, donde fue levantado el 2 de enero. Refiere el fiscal que
no se acredita que haya delincuencia mayor en el levantón y de ahí se agarra
para que el caso no sea atraído por la Procuraduría General de la República.
Pero 18 días después, sigue dando palos de ciego. Norma Báez, de La Jornada
Veracruz, puso de nuevo el tema central: la resistencia del gobierno de Javier
Duarte a catalogar a Moisés Sánchez Cerezo como periodista. Ese es el punto. No
lo quieren categorizar así para no incluirlo en la lista de los periodistas
agraviados durante el régimen duartista... Por segunda ocasión, dejan de pagarle
su salario quincenal a empleados del ayuntamiento de Nanchital. Incumple
obligaciones la alcaldesa Brenda Manzanilla Rico mientras el despilfarro está a
la vista, aviadores inundando la nómina con salarios de privilegio. Hasta los
dirigentes del PRI tienen salario, obvio y descarado el peculado pues las arcas
públicas son usadas para sostener al partido oficial. Ya Brenda Manzanilla echó
a la calle a un buen número de operadores que en campaña le ayudaron a
agenciarse votos y ahora deja sin salario a su personal. Ingratitud y mala
fe... Inicia enero. Llega a Coatzacoalcos Javier Duarte. Lo acompaña José
Antonio González Anaya, director del IMSS. Se reúnen en un domicilio
particular, en el centro de la ciudad. A ambos los vincula una compra-venta de
un terreno sujeto a un litigio, una hectárea del predio Zona Dorada,
junto siendo el delfín del fidelismo secretario de Finanzas. Duarte y
González Anaya, el que le otorgó una millonada en contratos a Hipólito Gerard,
ex cuñado de Carlos Salinas de Gortari, confrontan conflictos legales, cada uno
en su esfera, que habrán de levantar ámpula. Sobre el gobernador de Veracruz
pesa una denuncia penal demoledora. Refieren los insiders que el señor Duarte
ve en González Anaya al tercero en discordia en el proceso de la sucesión, el
caballo negro. De ahí que lo cultive como sólo los ingenuos saben hacerlo. De
la reunión salió una instrucción precisa: que ningún medio de comunicación
tocara el tema, menos la visita furtiva. Allá los que, sometidos, acataron la
orden...
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