* Moisés Sánchez levantado * Para Javier
Duarte sólo es taxista y activista vecinal * Theurel y Lu-pilla en el
Jurásico * ¿Será la suplente? * El Cisne: de la diputación a la
minigubernatura * Víctor Rodríguez a Xalapa * Gloria Santos y la
diputación * La política ensucia y destruye * El funcionario y la
mansión de 5 millones.
Mussio Cárdenas Arellano | 06 enero de 2015
Tribuna Libre.- Como sea, al
precio que sea, Javier Duarte está empeñado en que el levantón a José Moisés
Sánchez Cerezo no entre a la estadística de violencia, persecución,
hostigamiento y agresión contra periodistas. No lo quiere en su indigno récord.
Categoriza al
director del semanario La Unión como un “taxista y activista vecinal”, un personaje
que “tiene una página de Facebook” porque, dice el gobernador de Veracruz, no
se le demerita pero “hay que decir las cosas como son”.
Perverso,
repelente a toda crítica, intolerante y hasta descalificador de la prensa
independiente, Javier Duarte de Ochoa ya se embrolló en otro caso de agresión a
un comunicador.
Su prensa, la
duartista, llama a Moisés Sánchez “divulgador de noticias” que difundía
información a través de “su blog en internet”. Obvia la intención de no
llamarle periodista.
Moisés Sánchez fue
levantado el viernes 3 a eso de las 19:00 horas. Varios individuos llegaron
hasta su hogar, en El Tejar, congregación del municipio de Medellín de Bravo.
Allanaron el lugar, la fuerza por delante, y lo levantaron. Hasta la medianoche
del domingo 4 nada se sabía de él.
Periodista por
vocación, Moisés Sánchez lleva 20 años en el oficio. Sus primeras denuncias
fueron hojas sueltas que repartía entre la población. Al tiempo logró editar La
Unión, un semanario de salida irregular que, sin embargo, resume el sentir de
la población contra el abuso de autoridad, la corrupción y la indiferencia
oficial.
Aguerrido en
tierra inhóspita, Moisés Sánchez un día abordó un tópico que es lumbre para el
gobierno de Veracruz: la creación de guardias vecinales y vecinos vigilantes
para enfrentar la inseguridad, sin control los delincuentes, rebasada la
autoridad.
Lo quisieron
desmentir. Lo negó el alcalde de Medellín, Omar Cruz Reyes y la Secretaría de
Seguridad Pública de Veracruz, según reveló el periodista Ignacio Carvajal enblogexpediente.mx
Moisés Sánchez exhibió entonces videos en que se veía el patrullaje de los
vecinos en sus colonias, gente armada, cubiertos del rostro y exhibiendo
machetes en mano. Los subió a internet y nadie lo pudo refutar.
Irritó al
gobernador priísta Javier Duarte. También al alcalde panista Omar Cruz. Su hijo
Jorge Sánchez sostiene que el edil estaba molesto por la difusión de
información que advertía abandono, calles destrozadas y la aparición de dos
ejecutados el día de su informe de actividades, según revela Noé Zavaleta,
corresponsal de la revista Proceso en Veracruz. Omar Cruz externó tres días
antes que le daría un susto.
El tema de las
autodefensas fue abordado en la primera protesta de los periodistas
independientes veracruzanos en torno a la desaparición: “A bombardear la
cuenta de tuiter del @HAytodeMedellin, donde fue secuestrado esta noche el
periodista y activista veracruzano #MoisesSanchez, editor del periódico
barrial La Unión.
El periodista
había denunciado grupos de autodefensas en el municipio de Medellín debido a la
inseguridad y el presidente municipal (con historial de golpeador) estaba
molesto. A exigirle a su twitter al gobernador @Javier_Duarte (viejo enemigo de
los periodistas) y al procurador @LuisAngelBravo que lo entreguen vivo y sano”.
En dos días, el
“levantón” de Moisés Sánchez ha acudido de nuevo a Javier Duarte. Lo tiene al
borde de un ataque de nervios, dispuesto a lo que sea con tal de descalificar
su labor periodística, a negarse a llamarlo periodista, a referirse a él como
“taxista y activista vecinal”.
La Unión, el
semanario de Moisés Sánchez, es un periódico de batalla, crítico, referente de
los habitantes de El Tejar, Medellín y Puente Moreno, en la conurbación con el
puerto de Veracruz y Boca del Río. Desnuda la realidad social, el abandono de
la autoridad, el desprecio al pueblo, la arbitrariedad como expresión de
prepotencia.
Su otra vitrina son
las redes sociales. La Unión de Medellín es el espacio en Facebook en que
Moisés Sánchez tiene el contacto frecuente con sus lectores, a falta de
recursos para la edición impresa. Ahí ejerce la crítica. Describe los rezagos,
la falta de obra o el atropello a la sociedad.
Por eso Javier
Duarte dice que tiene una página en Facebook. Y sí la tiene, pero no por eso
deja de ser periodista. Obtusa la mente del gobernador de Veracruz, desde su
concepción sitios como Reporte Índigo y Sinembargo.mx no serían portales
periodísticos.
Se le cuestiona
que descalifique a Moisés Sánchez y responde: “Yo nunca dije que se demerita,
simplemente hay que decir las cosas como son”.
Pero así no son
las cosas. Ser taxista le permitió a Moisés Sánchez tener una forma honrada de
agenciarse recursos y financiar La Unión. No dispone de ingresos por publicidad
y los ejemplares los distribuye personalmente y de manera gratuita. Su labor no
se pervierte con convenios que el gobierno usa para amordazar. “Hay que decir
las cosas como son”.
No es periodista,
según el gobernador de Veracruz, pero para darle carpetazo al caso sí se toca
su oficio de comunicador. Tiene en la mira al alcalde panista de Medellín de
Bravo, Omar Cruz Reyes, a quien le hará efectiva la presunta amenaza de que le
daría un susto por sus publicaciones. O sea, el levantón habría obedecido a su
labor periodística.
Con 10 periodistas
muertos en su récord sexenal, el gobernador de Veracruz gira de nuevo en el
torbellino del escándalo. Es ríspida su relación con la prensa crítica. Se le
retrata a diario, a la luz el desastre financiero, el caos político, la
corrupción que insulta, el rezago social, la inseguridad brutal, la violencia
que no cesa, sus ocurrencias, sus disparates, su estrecha visión.
Javier Duarte se
empeña en deslizar que Moisés Sánchez Cerezo no es periodista. “Es taxista y
activista vecinal”, dice. “Tiene una página en Facebook”, agrega. No es
demeritarlo, pero “simplemente hay que decir las cosas como son”.
Lo aturde saber
que otro periodista es víctima de violencia. Quiéralo o no, desaparecido,
levantado, el director del semanario La Unión está ya en la estadística obscena
del gobernador de Veracruz, la de la agresión, el hostigamiento y la violencia.
Dicen que es
cuestión de horas para saber el desenlace. A ver.
Archivo muerto
Cimbra, sacude al
marcelismo que Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— y su
inseparable Lu-pilla Félix se placeen en “su” Coatzacoalcos. Irrumpieron en la
función de 8:30 a 9:30 en el Parque Jurásico, el viernes 2, activando las
alarmas en el feudo de Marcelo Montiel Montiel, el delegado de Sedesol federal
en Veracruz con ínfulas de cacique urbano sin cuajar pues un cacique real no
tiene que pactar con sus enemigos, ni ceder, ni condescender, y él sí lo hace.
Theurel y la princesita de Minatitlán llegaron, pueblearon y lanzaron el
mensaje: ¿Lu-pilla se va a meter en la disputa por la diputación federal por
Coatzacoalcos? ¿Será que Lupe Félix termine siendo la suplente de Víctor
Rodríguez?... Plan A de Javier Duarte: enviar a Alberto Silva Ramos a contender
por la diputación federal en Tuxpan y en 2016 imponerlo como candidato a la
minigubernatura de dos años. Cómplices en abusos contra integrantes del medio
periodístico, Javier Duarte y el Cisne Silva suponen que se puede llegar así de
fácil para ejercer control sobre los grupos políticos, tapar corruptelas y
asegurar los recursos que servirán para la gubernatura en 2018. Silva pasó por
Sedesol estatal, una mina de oro que antes tuvo en sus manos Marcelo Montiel.
Ahora es el Plan A del gordobés. El Plan B es Erick Lagos y es proyecto de
Fidel Herrera, el ex gobernador de Veracruz. Todo queda en la misma corriente.
Y mientras, los Yunes rojos —Pepe y Héctor— sólo la ven y se resignan para la
del 2018, si es que para entonces todavía tienen aire para soplar... Llamado
urgente, el sábado 3, del PRI estatal a Víctor Rodríguez Gallegos. Se hallaba
en Coatzacoalcos. Poco después de mediodía, sonó su celular. Era Elizabeth
Morales García, presidenta del tricolor. Minutos después partió hacia la
capital de Veracruz. Quienes militan en sus afectos dicen que la cita era para
concretar la candidatura a diputado federal por el distrito XI de
Coatzacoalcos. Y que ya no hay vuelta atrás... No imagina Gloria Santos Navarro
en qué infierno se anda metiendo al pretender ser candidata a diputada federal
por Coatzacoalcos bajo las siglas del Partido Acción Nacional. La política es
sucia; destruye honra y prestigio; acaba fortuna. Enloda lo que está limpio,
expuesta la vida personal al efecto del torbellino mediático y al ataque sin
escrúpulos de los adversarios, en esta ocasión el marcelismo y hasta un sector
del panismo resentido. Ha construido una imagen personal la presidenta de la
Fundación Casa de Amor, dedicada a la atención de niños con cáncer,
reconocidísima su labor, pero la política la puede sepultar en tan sólo una
campaña. No van a faltar los que acusen a la estimada Gloria de que Casa de
Amor fue usada como plataforma para de ahí saltar a la política. No es así,
pero por ahí la van a golpear. Lástima... ¿Quién ese político que sin mesura y
sin pudor construye palacete de 5 millones de pesos en el fraccionamiento
Paraíso, producto, claro, de su diario contacto con el dinero de una monumental
partida presupuestal, o sea, dinero de los coatzacoalquenses? Les debo la
pista...
twitter:
@mussiocardenas