* A Duarte no le interesa la cultura
*¿Funciona “Mi hogar seguro”?
*In-seguridad de las tarjetas bancarias
Marco Antonio Aguirre
Rodríguez | 07
febrero de 2015
Tribuna Libre.- Javier Duarte de
Ochoa ha dado muestras más que amplias de que no le interesa la cultura y el
arte en lo más mínimo, y las dos últimas son el reclamo internacional porque se
retire el Hay Festival de Xalapa ante la carencia de seguridad para el
ejercicio periodístico en Veracruz y la impunidad, de los crímenes contra
periodistas, y la segunda, la salud del escritor Sergio Pitol.
El reclamo
internacional (firmado por figuras de la talla de Noam Chomsky y de Elena
Poniatowska -¿quién no conoce su trabajo?-), ni siquiera ha merecido un
pestañeo de parte de las autoridades de educación y cultura del estado.
Javier Duarte nada
ha dicho, pero tampoco Flavino Ríos, como secretario de Educación, ni Harry
Grappa, como titular de Turismo y encargado de la organización del Hay
Festival, ni en el Instituto Veracruzano de la Cultura.
Nada, por lo menos
desde el 2 de febrero hasta la tarde del 5 de febrero.
Por cierto, quien
sabe dónde andaba Javier Duarte, porque desde el 2 de febrero que apareció en
la misa de la Virgen de la Candelaria, desapareció del estado, otra vez y
aunque dijo que estuvo en Querétaro en la conmemoración del 98 aniversario de
la Constitución de México, por lo menos en la galería de fotos que Presidencia
de la República colocó, no aparece.
Pues bien, cierto
es que a Javier Duarte el Hay Festival solo le interesa para tratar de
promocionarse como impulsor de la cultura más allá de las fronteras del país,
tomándose un par de fotografías y nada más.
Los alcances
culturales del gobernador quedaron demostrados cuando asistió a la presentación
del grupo Pandora, en la Feria de La Candelaria, acompañado de la escritora
Guadalupe Loaeza, a quien le prometieron un programa de televisión por
RadioTelevisión de Veracruz, sin que hasta ahora se lo hagan realidad.
La otra muestra
inmediata de que a Javier Duarte poco le interesa la producción cultural en
Veracruz, es el internamiento del escritor Sergio Pitol en un hospital de
Xalapa, aparentemente por una enfermedad intestinal.
Sergio Pitol es de
los veracruzanos por decisión propia, pues nació en Puebla, y hoy a punto de
cumplir 82 años, se encuentra en una situación extraña, en la cual el DIF
estatal recibió su custodia por un mandato judicial, ante un reclamo de su
familia para que se le declare en imposibilidad de autocuidarse, al sufrir lo
que ellos llaman demencia senil y una afasia primaria progresiva.
De hecho Luis
Demeneghi Colina acusa que tienen “secuestrado” a Sergio Pitol, una camarilla
conformada por su chofer, Guillermo Perdomo Mendoza, a Elizabeth Corral Peña,
catedrática de la Universidad Veracruzana y a Rodolfo Mendoza, titular del
Instituto Veracruzano de Cultura (IVEC), con intereses oscuros.
Entre los
elementos que pudieran estar en litigio, tan sólo, se encuentran los derechos
de autor de las obras del escritor.
El conflicto de
intereses es real.
Pero el interés
real por la salud del personaje en conflicto es lo que no está comprobado.
Existe una versión
de que Sergio Pitol dispuso en vida que su legado debía entregarse a la
Universidad Veracruzana; ese es uno de los puntos a cuidar en la herencia del
escritor.
Pero en fin, esta
es otra de las muestras de que a Javier Duarte no le interesa la formación
educativa ni cultural de los veracruzanos, y por eso ni siquiera se ha dignado
en hacer una declaración o un desmentido sobre el reclamo hecho por figuras
nacionales e internacionales.
¿O alguien tiene
alguna evidencia de que existe un interés real en este rubro, más allá del show
bussines que representan las grandes fiestas?.
MI HOGAR SEGURO.
Dos incidentes con fuga de gas en Xalapa, después de la explosión que se dio en
el Hospital Materno Infantil, llaman la atención de cualquiera.
Pueden ser
casualidad, o puede ser otra situación.
Por lo pronto
Américo Zúñiga, el presidente municipal de Xalapa retomó un programa innovador
que pusieron en marcha, la adquisición de un seguro de vivienda colectivo
denominado “Mi hogar seguro” para atender a viviendas afectadas ante
contingencias provocadas por fenómenos hidrometereológicos, incendios o
explosiones.
Este es un
programa vigente, como el mismo Américo refirió en un acto de entrega de obra
pública,
Pues bien, ya hay
varias casas dañadas, ¿cuántas de estas entran en el programa de “Mi hogar
seguro”?.
Conocerlo y saber
lo que se hace, con o sin la cobertura del seguro, sería más que conveniente.
¿Qué mejor predica
que el ejemplo para convencer?.
Si el programa
triunfa ahora, muchos serán los que querrán copiarlo y alguien podrá colgarse
la medallita del mérito de ser el pionero.
LA INSEGURIDAD DE
LAS TARJETAS. ¿Es usted de los que teme que le roben información o hasta dinero
de sus cuentas bancarias por las transacciones electrónica que hace?.
Pues bien, si es
posible.
Investigadores del
Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y las universidades de Rutgers (EE
UU) y de Aarhus (Dinamarca) realizaron un estudio que involucró las transacciones
financieras de 1.1 millones de personas (por donde se le mire, son muchos), que
vivían en una país no identificado miembro de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) –así es que bien pudo ser México-
y demostraron que tan sólo con cuatro datos relativos al espacio y al tiempo de
las operaciones es suficiente para identificar al 90% de los individuos en una
base de datos. Además, encontraron que si se añadía un dato extra –como el
precio de una transacción concreta– se incrementaba significativamente la
probabilidad de identificación, en concreto, un 22% más.
Entre las
conclusiones, el equipo señala que las mujeres y las personas con ingresos
mayores son más fáciles de identificar a través de este método porque tienen
patrones distintivos en la forma en que dividen su tiempo entre las tiendas que
visitan.
Los resultados,
añaden los autores, indican que se hace necesario mejorar las tecnologías de
protección de los datos anónimos para incrementar la seguridad.
En consecuencia es
urgente que todos –pero todos es todos- los usuarios de tarjeta presionen (mos)
a los bancos para que mejoren la seguridad, sobre todo si vivimos en un país
tan inseguro como México.
