* Los
colectivos, ignorados * También de ellos
se ríe el gordobés * Oídos sordos en el
yunismo * Téllez Marié alborota al
Congreso * Violencia, por los pactos de
Fidel y Duarte * Más fotografías de
Fernando Yunes con el cacique * La
selfie del sicario * Levantan al
jurídico del DIF * Soborno al ORFIS.
Mussio Cárdenas
Arellano | 21 Julio de 2017
Tribuna Libre.- Por el robo a Veracruz se juzga a Javier
Duarte, no por su policía criminal, la que se coludió con el narco, levantando
inocentes y torturando hasta matar, sepultando cuerpos en fosas clandestinas,
provocando angustia y dolor.
Por esa violencia no se juzga a Javier
Duarte.
Para esos muertos y desaparecidos no habrá
justicia.
De ese luto y ese dolor se ríe Javier Duarte.
Va sorteando las imputaciones por el saqueo
descomunal, los millones que hurtó de las arcas públicas, el lavado y el
blanqueo de capitales, la red de prestanombres y el uso de empresas fantasma y
empresas fachada para diluir los dineros mal habidos en inversiones
inmobiliarias dentro y fuera del país.
Extraditado desde Guatemala, el ex gobernador
de Veracruz no enfrenta cargos lesa humanidad, ni desaparición forzada, ni la
colusión con la delincuencia mayor. Lo suyo es el peculado, abuso de autoridad,
delincuencia organizada, lavado de dinero, evasión fiscal, coalición de
funcionarios para cometer un delito.
No incluye el juicio de extradición su amorío
con los malos y los capos, la entrega del aparato de seguridad al crimen
organizado, ni el involucramiento de la policía estatal en la mecánica
delincuencial, dejando a zetas y golfos, a los del Cártel Jalisco Nueva
Generación, hacer de Veracruz un paraíso de impunidad.
Viene a México y solo se le enjuicia por el
robo y la quiebra de Veracruz.
No lo tocan por el dolor de las víctimas, las
familias y los amigos que vieron partir a su gente un día y no supieron más.
Burlados por Javier Duarte, el yunismo no es
mejor. Agravia la mentira, la indiferencia, la soberbia, el desprecio.
El lunes 17, el Colectivo Familias de
Desaparecidos Orizaba-Córdoba emitió un comunicado en el que exige que Javier
Duarte sea investigado y llevado ante la justicia por aquellos que un día
simplemente no volvieron más.
Dice el comunicado:
“El día de hoy, Javier Duarte de Ochoa, fue
extraditado de Guatemala, para enfrentar las acusaciones por los delitos de
operación de recursos con procedencia ilícita y delincuencia organizada. Para
la sociedad Veracruzana en especial para las familias de las víctimas de la
violencia durante el periodo en el que gobernó Duarte en Veracruz, la
extradición no garantiza el acceso a la justicia y encontrar a sus seres
queridos desaparecidos.
“Veracruz es uno de los estados con mayor
registro a nivel federal de personas desaparecidas y junto con Tamaulipas es el
estado líder en investigaciones federales por desaparición forzada en los
últimos años, delitos que se han agravaron durante el gobierno de Javier
Duarte. Prueba de ello es que ex funcionarios del gobierno de Duarte, Arturo
Bermúdez Zurita y Alfonso Zenteno, han sido detenidos, el primero por
enriquecimiento ilícito, aunque también es señalado por estar involucrado en
desapariciones forzadas y el segundo por pederastia, también señalado por estar
involucrado por desaparición forzada.
“A las familias de personas desaparecidas de
Veracruz, que buscamos a nuestros seres queridos incansablemente nos preocupa
que no se finque responsabilidad por los delitos de desaparición y asesinato a
Javier Duarte, ya que según el Tratado de Extradición entre Guatemala y México
firmado en 1997 contempla que la persona reclamada no podrá ser detenida o
juzgada por un delito distinto por el que se concedió la extradición. Para las
familias de personas desaparecidas, sociedad veracruzana y mexicana es de suma
importancia que se le finquen responsabilidades por la desaparición forzada de
personas, debido a la omisión y permisividad para que las fuerzas de seguridad
y crimen organizado actuaran, con total impunidad.
“Las familias de personas desaparecidas exigimos
que se investigue a Javier Duarte y a otros funcionarios de su administración
por la desaparición de personas y pedimos a la sociedad veracruzana que se una
a esta exigencia, ya que es necesario terminar con la impunidad que controla al
Estado veracruzano para luchar contra este terrible crimen que azota y se
esparce en el país”.
Otros colectivos no ceden en su reclamo de
justicia. Si se los llevaron vivos, vivos deben regresar. Y si fueron
ejecutados, alguien tiene que pagar.
Al frente de Colectivo Solecito por Veracruz,
Lucía de los Ángeles Díaz Henao ha mantenido una posición inflexible, primero
en la búsqueda de cuerpos en fosas clandestinas, rompiendo protocolos y
limitantes oficiales, y luego en la exigencia de que el gobierno de Veracruz actual
asuma su rol.
Su voz se expresa cuando aborda la
responsabilidad de Javier Duarte y su secretario de Seguridad Pública, Arturo
Bermúdez Zurita, hoy en prisión, acusado de enriquecimiento ilícito, abuso de
autoridad, no por desaparición forzada ni crímenes y levantones.
Se les debe juzgar por desaparición forzada,
acusa, y “por omisiones en la investigación de miles de desapariciones; sin
embargo, Henao lamenta que hoy la Fiscalía de Yunes exhiba la misma
incompetencia que las que tuvo Duarte”, refiere la revista Proceso.
“Tenemos una fiscalía enana —agrega— para un
criminal tan grande como Duarte. Hay cosas que podrían imputárselas por omisión
en desapariciones o en las mismas desapariciones forzadas. No es fácil acusarlo
sin probar completa la cadena de mando, se requiere una investigación muy
exhaustiva y un trabajo legal muy sofisticado, incapaz de realizarse por la
actual Fiscalía”.
Vía la policía estatal, la policía cómplice
del crimen organizado, Javier Duarte y Arturo Bermúdez detonaron la violencia
sin control. Vendieron los territorios, dejaron operar a la delincuencia,
desaparecieron cuerpos policíacos en municipios estratégicos, se fueron
convirtiendo los elementos de la policía en agentes del “levantón”, la tortura,
la muerte.
Recurrente, el modus operandi comenzó a
advertirse en todo Veracruz, en el norte y en el sur, en la costa y en la
montaña.
Y Bermúdez y Duarte decían no saber.
Y llega Miguel Ángel Yunes Linares y no se lo
quiere trabar.
Una mujer enseña cómo se debe encarar a un
rufián vestido de rufián. Es Aracely Salcedo. Su hija Fernanda Rubí desapareció
y desde entonces no su vida cambió.
Abordó a Javier Duarte, el 23 de octubre de
2015. Le exigió saber dónde está su hija, qué resultados arrojan las
investigaciones. Duarte y su esposa Karime Macías sólo sonreían. Huyendo
tácitamente, sólo podían esbozar una sonrisa. Frente a una desaparición
forzada, frente a una eventual muerte, sólo una sonrisa.
Fue Aracely Salcedo a Guatemala. Fue con Lucy
Díaz, de Colectivo Solecito, y con Yadira González, de Justicia por los
Desaparecidos. Se plantaron frente al Tribunal, exigiendo que a Javier Duarte
se le extraditara a México para ser juzgado por desaparición forzada, por
delitos lesa humanidad. Llevaban sus mantas, su reclamo, su voz.
Su imagen dio la vuelta al mundo, por su
valor y decisión. Y hoy saben que a Javier Duarte, el PRIAN, sus cómplices, lo
juzgan por el saqueo a Veracruz pero no por las desapariciones y crímenes de
miles de veracruzanos.
Marchan los familiares de los desaparecidos.
Se plantan en las plazas, en carretera, en eventos públicos. Exigen saber.
Exigen que la ley se aplique. Exigen que los culpables vayan a prisión.
Hurgan en la tierra. Hallan cuerpos, cráneos,
huesos desmembrados. Hallan restos que el gobierno de Javier Duarte negó que
existieran, que “Culín”, alias Luis Ángel Bravo Contreras, el fiscal del
duartismo, pretendió borrar, como las pruebas de ADN que manipuló para obstruir
la justicia. ¿Por qué?
Yunes, vía su fiscal Jorge Winckler, también
los agravió. Los evade el yunismo, les da largas. La espera a reuniones de
trabajo se vuelve insultante. La disculpa es hueca. La soberbia agravia.
Habrá que entender que ellos no son iguales a
los demás. Ellos, los familiares de los desaparecidos, viven en la angustia,
aferrados a una esperanza; viven la incertidumbre, sin saber si algún día
hallarán a su ser amado, quizá sólo para darle un final digno.
Su lucha es titánica. Con sus manos buscan en
la tierra, sufragando su labor, aprendiendo a no contaminar la prueba judicial.
Y en la Fiscalía de Veracruz, un mando menor, Luis Eduardo Coronel Gamboa, lo
mismo se va de farra cuando debía atender a los familiares de los
desaparecidos, que suelta una frase imbécil: “¿Cuál es la prisa si están
desaparecidos?”.
A Duarte no se le juzgará por delitos lesa
humanidad. No lo incluye la petición de extradición a Guatemala. Allanado a ese
proceso, Javier Duarte libró el riesgo de enfrentar una sentencia peor que la
que le pudieran acreditar por el robo a Veracruz.
De ahí que Lucy Díaz de Henao sostenga que
tendrá que ser una corte internacional la que haga pagar a Javier Duarte y a
Arturo Bermúdez por todas las atrocidades, violaciones a derechos humanos y
desapariciones.
“Sería iluso pensar que está Fiscalía pueda
hacer un juicio exitoso contra Duarte”, apunta.
Lloran por el dolor y por la indolencia, por
la angustia del familiar perdido, por la saña del que mata y sepulta. Y también
por la impunidad de los verdugos.
Para los desaparecidos no habrá justicia.
Archivo muerto
Sol y sombra de Téllez Marié. Va al Congreso
de Veracruz y le imputa a Javier Duarte que se coludió con el crimen
organizado, desapareció 23 policías municipales, pactó con el crimen
organizado, lo dejó operar, cobrar derecho de piso, el trasiego de droga, el
secuestro y la extorsión. Recordó el secretario de Seguridad Pública que a
Fidel Herrera le acreditan un soborno del Cártel del Golfo de 12 millones de
dólares para dejarlo hacer, dejarlo pasar en sus días de gobernador. Hay
violencia exacerbada por los pactos de Fidel Herrera y su alumno Javier Duarte
con el narco, secuestradores, tratantes de blancas, traficantes de
indocumentados, el robo, el crimen por una paga. Hasta el gobierno federal le entró,
dice Jaime Téllez Marié. Teniendo todo para actuar, les permitieron ser
impunes. Lo que no explicó es por qué si el diagnóstico implica a Duarte y a
Fidel con los malosos, no se les ha encausado penalmente; por qué no hay
denuncia por vínculos con el crimen organizado. Y si no la hay, ex complicidad
también. Comparecencia explosiva pues Téllez Marié se trenzó con tres
diputados: a Ernesto Cuevas, quien le pidió su renuncia por incompetencia, lo
tildó de borrachín al que detienen las autoridades manejando ebrio; a Fernando
Kuri, priista del grupo mixto Juntos por Veracruz, cuya empresa está
involucrada en una investigación federal por robo de material de transporte
público; a Basilio Picazo por hallarle madera robada en una camioneta. Querían
llevar a Téllez Marié al Congreso y lo tuvieron que aguantar. Lo que dejó en el
aire el secretario de Seguridad es por qué, si Fidel Herrera y Javier Duarte
pactaron con el crimen organizado, no hay denuncia aún. Y eso es complicidad…
Otras cuatro fotografías implican de nuevo a Fernando Yunes con caciques y
matones en el sur. Otra vez, Erasmo Vázquez González, el “rey del limón y los
cítricos”, hermano del extinto Cirilo Vázquez, al que un día un perspicaz
periodista, urgido de halagarlo, le llamó “caudillo del sur”, y le encendió el
ego. Primero las gráficas que detonaron el escándalo, a unos metros el senador
con licencia y actual alcalde electo de Veracruz y el temible H, alias Hernán
Martínez Zavaleta, y a su lado Erasmo. Luego otras ocho imágenes en que el hijo
del gobernador posa con el líder ganadero y campesino, con el delegado de
Tránsito en Cosoleacaque, Félix López Mora, y una docena de fans. Hoy son
cuatro fotografías, de nuevo con Erasmo Vázquez, cuidados de cerca por los
escoltas del cacique, por Joaquín Montero, a quien llaman en un documento “jefe
de sicarios”, tomándose dos veces la selfie en que muestra las armas que se
carga para proteger al patrón. O sea que es más estrecha la liga Fernando
Yunes-Erasmo Vázquez, apareciendo juntos en diversos eventos, so riesgo de que
la violencia los alcance… De madrugada, Antonio Rodríguez salió del bar. Un
comando lo acechaba. Lo fildeó, lo tuvo a la mano y se lo llevó. Antonio
Rodríguez es director jurídico del DIF-Coatzacoalcos. Es el primer funcionario
municipal joaquinista plagiado, sin que 24 horas después se sepa qué fue de él.
Ocurrió en los primeros minutos del miércoles 19, cerca de su centro de
trabajo, en la colonia Héroe de Nacozari. Había estado en un bar, abordó su
automóvil y de pronto sintió el cerrón de otro vehículo. Amagado, las armas
apuntándole, fue obligado a ir con ellos. Su caso está en manos de la Unidad
Especializada en Combate al Secuestro, que asesora a la familia para tratar de
regresarlo con bien. Primer funcionario joaquinista que oficialmente sufre un
levantón… ¿Quién es ese alcalde del sur que deslizó sustancioso soborno, unos 2
millones de pesos, al ORFIS, pidiendo, exigiendo, que le cuadren las cuentas de
los vastos recursos que recibió, no invirtió, simuló que los aplicó en obras fantasma
y los desvió? Una filtración sobre el caso puso ya en alerta al Congreso de
Veracruz…
