*PRI
Veracruz propone la creación de la Unidad de Vigilancia y Fiscalización para la
Transparencia y Rendición de Cuentas.
Xalapa, Ver. | 19 Julio de 2017
Tribuna Libre.- En el PRI trabajamos
para corregir nuestros errores. Hemos demostrado una clara determinación por
mejorar, por acercarnos a la gente, por ganarnos nuevamente la confianza
ciudadana y combatir la corrupción, manifestó el presidente del CDE del PRI de
Veracruz, Renato Alarcón Guevara.
Indicó que el PRI en Veracruz ha diseñado una
propuesta inédita rumbo a la XXII Asamblea Nacional del PRI: la creación de una
Unidad de Vigilancia y Fiscalización para la Transparencia y Rendición de
Cuentas dentro del organigrama del Partido.
“Consideramos que esta iniciativa generará
una gran expectativa en el seno de dicha Asamblea. Veracruz está convencido de
que nunca más podemos caer en excesos que deriven en actos de corrupción, que
la única herramienta disponible para los militantes y para la ciudadanía es el
fomento de una cultura por la transparencia y la rendición de cuentas que vaya
más allá del sólo acceso a la información pública”, destacó.
Esta Unidad tendría la misión de dar
seguimiento y evaluar a los militantes partidistas que forman parte de las
administraciones de cualquier nivel de gobierno para que su desempeño público
no exceda ni contravenga con los intereses de la comunidad a la que están
sirviendo.
Una Unidad con autonomía partidista que pueda
exhortar a cualquier funcionario que tenga representación administrativa o
popular para que rinda cuentas de su actuación en particular.
Alarcón Guevara, puntualizó que los
militantes también deberán ser respetuosos de los estatutos y visión de futuro,
donde el compromiso partidario debe convertirse en compromiso social con una
sociedad más exigente cada día.
Asimismo que los valores democráticos de
respeto a las instituciones, de tolerancia, de inclusión y equidad deber ser
reflejados en el desempeño cotidiano de los militantes que tienen una
responsabilidad pública, ya sea en el ámbito administrativo o legislativo, pues
la obligación de llevarlos a la práctica a través de los ordenamientos
estatutarios es el inicio de la reconstrucción institucional y organizativa
para recuperar la confianza ciudadana.
“El orden tiene límites pero el desorden no
conoce fronteras. Esta es la primera responsabilidad que tenemos para
convertirnos en una oposición crítica pero útil y respetada, para conformarse
como alternativa de gobierno”, concluyó.