*Manuel Gómez Morín
prometió que de llegar a la dirigencia lo hará de tiempo completo y no va a
deshonrar al cargo de presidente nacional.
Tribuna Libre.- Manuel Gómez Morín, candidato a la dirigencia
nacional del PAN, criticó la candidatura de Ricardo Anaya y lo llamó “muchacho
estúpido”. Como no íbamos a perder las elecciones del 1 de julio, sí caímos tan
bajo, una alianza contranatura, una alianza contra nuestra esencia, contra
nuestros principios, por el simple propósito de querer ganar una elección con
un muchacho estúpido, tengo 60 años y lo puedo llamar muchacho estúpido, un
muchacho estúpido que no entendió, que no comprendió que había sido elegido
para ser presidente del PAN”. Expresó Morín.
En un encuentro con militantes del PAN en
Tijuana, Gómez Morín cuestionó también la alianza electoral que conformó el
blanquiazul con MC y el PRD.
El dirigente asegura Ricardo Anaya deshonró
al PAN y a sus fundadores al construir su candidatura presidencial desde la
dirigencia nacional del Partido Acción Nacional.
Más allá de nombres y personajes, dentro del
PAN la discusión es más de fondo: no solo se centra en ver quién se queda con
el liderazgo de la segunda bancada en el Senado, sino también en definir cuál
será el papel y la forma de conducirse de Acción Nacional como oposición ante
la mayoría de Morena y del presidente electo Andrés Manuel López Obrador: ser
realmente oposición o convertirse en comparsa. Ese “pequeño matiz” lo puede dar
quien encabece la fracción.
Es por ello que se busca “plantar” una figura
como Rafael Moreno Valle, con mayor presencia mediática, conocida tanto dentro
como fuera de las filas blanquiazules y tal vez con ello estar a la altura de
nombres como Miguel Ángel Osorio Chong en el PRI o Miguel Ángel Mancera en el
PRD; hay quienes no descartan que incluso se le vuelva a dar esa posición de
privilegio a alguien como Josefina Vázquez Mota, con el “capital político” que
aún pueda manejar.
Los más optimistas piensan que la permanencia
de Zepeda, además de enviar un mensaje de “estabilidad”, implica que sean
capaces de conducirse como opositores, que den la pelea por los temas y, aunque
pierdan las votaciones frente a Morena, ganen los debates. La disyuntiva deberá
resolverse a partir del 11 de noviembre.