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viernes, 18 de diciembre de 2020

Oaxaca el estado más visitado por López Obrador

**Por lo visto AMLO se cansó de venir y venir a Veracruz...Y nada de nada!!!

**Cuitláhuac García no ha levantado pese a todos los espaldarazos presidenciales.

**López Obrador mejor decidió alejarse de Veracruz porque Cuitláhuac lo estaba arrastrando.

**En Veracruz no hay nada que cacarear para el Presidente, en Oaxaca hay obras, inversiones, orden y buen gobierno. 

                                                             Ciudad de México, Ver. | 18 diciembre de 2020

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Tribuna Libre.-Cuando en diciembre de 2018 Andrés Manuel López Obrador visitó por primera vez Veracruz como Presidente, nadie puso en duda quién era su gobernador consentido. El ingeniero mecánico electricista, Cuitláhuac García Jiménez era la “gran promesa” de López Obrador para cambiar a Veracruz.

Pero las cosas comenzaron a descomponerse bien pronto para AMLO con su "HONESTO" para Veracruz.

Hasta Palacio Nacional llegaron noticias de que Veracruz le estaba quedando muy holgado a la "bendición" del Presidente, por lo que éste multiplicó su presencia en la entidad y a esa primera visita le siguieron once más en las que le levantó la mano una y otra vez a Cuitláhuac, habló de su honestidad y de la bendición para los veracruzanos al tenerlo como gobernador.

Al correr del tiempo se dieron cuenta en Palacio Nacional que esas visitas no cuajaron porque Cuitláhuac no tiene remedio, no sabe gobernar, ni administrar, y va de desatino en desatino. La promesa del Presidente para Veracruz no da para más.

Defenderlo a toda costa se ha convertido en un dolor de cabeza para Andrés Manuel porque Cuitláhuac nomás no levanta. No tiene idea de cómo gobernar y Veracruz está peor que como lo dejaron (los neoliberales) que le antecedieron.

Quizá por eso el Presidente decidió cambiar de aires y el pasado fin de semana realizó una visita no programada a Oaxaca, su visita número 20 a esa entidad gobernada por el priista Alejandro Murat con quien desayunó, caminó y platicó relajadamente.

Veinte visitas en apenas dos años de gobierno es algo inusitado tanto para Oaxaca como para un Presidente. Ni Benito Juárez que se chutó 14 años en la presidencia realizó tantos viajes a su estado natal como los que ha hecho el tabasqueño.

Quizá las visitas tengan que ver con que Oaxaca alcanzó este año un crecimiento del 3 por ciento y es uno de los diez estados más seguros del país. Sólo este año se construyeron más de 100 magnas obras con recursos propios del gobierno estatal, y con apoyo del gobierno federal se construyeron carreteras que conectarán a la capital con la Costa, el Istmo de Tehuantepec y el Corredor Interoceánico.

Dan ganas de llorar sólo de pensar que hace tres lustros las cosas eran bien diferentes y Oaxaca estaba a años luz de su vecino Veracruz donde lo que sobraba era inversión y empleo.

Las visitas de AMLO también tienen que ver con que Oaxaca es de los estados con menos contagios y muertes por coronavirus y el índice de letalidad por la pandemia es de 7.8 por ciento, uno de los más bajos del país.

A diferencia de Cuitláhuac que está en penúltimo lugar de aceptación ciudadana, Alejandro Murat no ha bajado del quinto sitio y es uno de los gobernadores mejor calificados del país.

En Oaxaca casi no hay plantones, marchas y mucho menos bloqueos porque Murat dialoga y concilia. En Veracruz sucede lo contrario porque Cuitláhuac se encierra y no escucha, pero manda a Cisneros Burgos a reprimir y difamar.

En síntesis, en Oaxaca hay un político de 45 años que sabe gobernar, mientras en Veracruz tenemos un luchador social de 52 años que se la ha pasado de parásito en su vida, viviendo con sus papás, y gobernando de pretexto en pretexto y de queja en queja.

Por eso López Obrador jaló para allá. Y es que mientras en Oaxaca ve soluciones y cosas buenas que cacarear, en Veracruz no se sabe ni cómo gobernar.

Cuitláhuac se ha convertido en una contrariedad y un gran lastre cuya solución está en manos del propio Presidente.

O lo remueve llevándoselo al gabinete federal y despresuriza la olla, o lo mantiene y se arrepiente por siempre.

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