José Miguel Cobián | 21 julio 2025
Tribuna
Libre.- El presidente Donald Trump decidió devaluar el dólar respecto al resto
de las principales monedas internacionales, con el fin de hacer más competitiva
la economía norteamericana, además de lograr refinanciar sus enormes
vencimientos de deuda de 2025 y 2026 a una tasa de interés lo más baja posible.
Esta
decisión tomó por sorpresa al mundo de las finanzas, pues hasta esta fecha, y
desde el acuerdo de Breton Woods, el dólar se había convertido en el depósito
de valor para la economía mundial. Enorme ventaja otorga este acuerdo a quién
posee los derechos de señoreaje del dólar, pues mientras haya una demanda
mundial, la reserva federal puede continuar imprimiendo dólares que sólo
cuestan el papel y la tinta, sin generar inflación en Estados Unidos debido a que
los excedentes se colocan en la economía mundial, y no sólo eso, la mayoría de
los países los inmovilizan en forma de reservas o inversiones, como ha sido el
caso de Japón, China, la Unión Europea, etc., al grado de que a fines de 2024
la composición de las reservas internaciones mundiales era el siguiente: 57.80%
en Dólares, 19.83% en Euros, 5.82% en Yenes, 4.73% en Libras Esterlinas y el
restante 11.82% en otras divisas.
Al
haber perdido más del 12% de su valor en un cortísimo período de tiempo, el
dólar ha sido cuestionado como reserva confiable de valor, al grado de que
tanto aliados como adversarios llevan varios años comprando enormes cantidades
de oro en el mercado mundial, práctica que se aceleró a partir de la decisión
del presidente Trump. Los grandes financieros y los bancos centrales le están
diciendo al mundo que confían más en el oro físico que en el dólar.
La
inflación desde julio de 1985 a la fecha ha sido de 222%, lo que significa que
el dólar ha sufrido pérdidas considerables en su poder adquisitivo, las cuáles
deberían haber sido compensadas con un aumento en el valor del oro similar, sin
embargo, el oro ha crecido más del 950% en ese mismo período. Y si volteamos a
ver a las empresas americanas que cotizan en bolsa de valores, considerando el
índice SP500, en el mismo período ha tenido un crecimiento del 3,100%, lo cual
es razonable, pues las empresas conservan su valor a pesar de la inflación,
pero además, lo incrementan en función de su productividad, desarrollos
tecnológicos y utilidades.
Visto
así de simple, la mejor inversión, no sólo para conservar el poder adquisitivo
de los ahorros, sino también obtener utilidades sería invertir en bolsa de
valores. El problema fundamental es que también se pierde y mucho. Hay empresas
que entran al índice SP500 y otras que salen, y si no se cuenta con
conocimientos o asesoría adecuados, se puede perder todo el patrimonio.
En los
últimos años, han aparecido nuevos jugadores en el mercado mundial de reservas
de valor, las criptomonedas, y en particular el bitcoin que fue presentado al
mundo el 31 de octubre de 2008 por Nakamoto, pero nació oficialmente el 3 de
enero de 2009, cuando Satoshi Nakamoto puso minó el primer bloque de su cadena,
el famoso bloque génesis. Ese día se puso en marcha la red Bitcoin y se crearon
los primeros 50 BTC.
No es
razonable analizar el crecimiento de valor de mercado del BTC desde su
nacimiento, pues era prácticamente nulo, pero la gráfica muestra cómo ha
crecido el valor de esa criptomoneda. Un valor que ningún banco central
controla, y que desgraciadamente, ahora que gobiernos y grandes inversionistas
han entrado al juego de adquirir bitcoin, son los únicos que con movimientos
especulativos pueden modificar el valor de dicha moneda virtual. En contra de
los principios que buscaba conseguir Nakamoto con una moneda de uso mundial y
totalmente descentralizada.
La
inversión en bitcoin puede ser la más riesgosa de todas. Aunque muchos expertos
señalan que su tendencia a largo plazo es alcista, se han vivido experiencias
de pérdidas de valor de más del 70%, y aun así, hasta los Estados Unidos han
decidido tener reservas de valor monetario en bitcoin y en otras monedas
virtuales. Si consideramos que no valía nada, y en el momento en que escribo el
artículo vale 117,990.20 dólares (bajó un 13%), el crecimiento en el valor del
bitcoin ha sido brutal, y aunque marque tendencia, nada puede garantizar que
continúe con su tendencia hacia nuevos récords de valor.
En
México estamos acostumbrados a que el peso siempre pierda contra el dólar. En
esta etapa del gobierno de Trump, el peso se ha recuperado debido a factores
externos, pero nada puede garantizar que en el largo plazo no suceda lo de
siempre: devaluaciones pequeñas o grandes y más con el terrible déficit
financiero que presentan las finanzas públicas.
Los
mexicanos que pueden ahorrar y la mayoría de los ahorradores del mundo que no
confiamos en nuestros gobiernos y monedas (los chinos en primer lugar),
enfrentamos la disyuntiva de continuar confiando nuestros ahorros al dólar, al
oro (como los árabes, judíos y indios y chinos), al SP500 (como los grandes
inversionistas) o al bitcoin (cómo los gobiernos, bancos centrales, mafiosos,
grandes inversionistas). No incluyo los certificados de la tesorería de la
federación americanos, porque el juego de bajar tasas de interés de manera
artificial, puede dar al traste con ese mercado y con el de bonos corporativos.
Los ciudadanos del mundo que poseen ahorros, pequeños o grandes, deben de tomar las decisiones adecuadas para conservar –cuando menos- el poder adquisitivo de esos ahorros, y las decisiones no son fáciles. Sobre todo cuando es poco el ahorro y no se puede jugar con riesgos que impliquen perder esos ahorros en el momento en que puedan necesitarse. elbaldondecobian@gmail.com @jmcmex https://josecobian.blogspot.com/2025/07/blog-post_19.html
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