José Miguel Cobián | 10 julio 2025
Tribuna
Libre.- El miércoles nueve de julio de 2025 amanecimos con la noticia de que
Rusia había roto todos los records en número de drones de ataque lanzados en
una sola operación, 740 drones kamikaze, y ahora que Ucrania esta indefensa,
sin la posibilidad de enfrentar las oleadas de drones o ataques aéreos debido a
que no cuenta con defensa aérea, todos los drones y todos los misiles dan en el
blanco, desatando un caos, ya que Rusia ataca blancos de infraestructura, y en
una guerra de desgaste como que existe en esa zona del mundo, destruir la
economía y la capacidad de producción del enemigo, es la mejor estrategia para
ganar la guerra.
Ucrania
depende de un aliado, que cada día parece menos confiable, para los propios
ucranianos y para el resto del mundo: Los Estados Unidos, que durante la
presidencia de Biden ofrecieron apoyar con todo lo que pudieran a los
ucranianos, y ahora durante el mandato de Trump, vemos que cada día es menor el
apoyo.
¿Y por
que habría que dar las gracias a Irán?.
Sencillo, un misil patriot lo construye Raytheon o Locked Martin en un
día, es decir, uno por día, no más. Y
quién cree que se acabó todos sus misiles patriot en doce días. Quién crees que
es el consentido de Estados Unidos, y por lo tanto será el primer país al que
se le reponga todo el armamento utilizado en defensa y también en ataques a
Irán, a Hezbolá, a Hamás, y sobre todo a los indefensos palestinos. ¡Si, adivinaste: Israel!
Según
revistas especializadas en defensa e información militar, Estados Unidos posee
solo el 25% de los misiles patriot que requeriría para su propia defensa, para
la defensa del territorio continental de su país. Así que la
industria militar está de plácemes, subiendo sus acciones en la bolsa de
valores de Wall Street, y subiendo sus utilidades como la espuma. Las órdenes de compra llegan como moscas a la
miel.
Israel
en doce días se acabó todo su stock de armas anti misiles, tanto para el escudo
de hierro, como para la honda de David (son buenos para poner nombres
emocionantes). Y aún así, tuvo pérdidas
considerables. La más grave, la pérdida de la idea de que ningún enemigo podría
bombardear con éxito la tierra de Israel.
Contaron con el apoyo militar de Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y
Francia cuando menos, y aún así, llegaron y llegaron los misiles. El cuartel general del Mossad fue
destruido. El Puerto de Haifa quedó muy
dañado, aeropuertos militares quedaron inservibles por unos días.
Por más
que la propaganda y la censura Israelí trataron de mostrar la guerra de los
doce días como un gran triunfo para Israel, la realidad es que sus propios
habitantes, en redes sociales, mostraron videos con los daños causados por los
misiles iraníes. Hoy, Estados Unidos y
el propio Israel saben que sus defensas antiaéreas y anti misiles no cumplen el
objetivo de detener cuando menos el 96% de todos los drones y misiles que
ataque su territorio.
Gracias
a ello, la demanda Israelí para rearmarse es urgente y enorme. El interés que tienen las potencias
occidentales en mantener a un Israel que controle la belicosidad de sus vecinos
musulmanes es enorme. La necesidad del
petróleo de oriente Medio sigue siendo primordial, por ello, las potencias
militares europeas y la emergente (Alemania), están muy interesados en que
Israel siga siendo una de las potencias militares más importantes en oriente
medio.
Irán
tiene muy debilitados a sus aliados Hamás y Hezbolá, todavía tiene fuerza con
los hutíes, que han demostrado que con misiles y bombas no se gana una guerra,
y que si hubiera una invasión por tierra, saldría costosa en vidas y equipos
para los invasores. Irán ya perdió a un
aliado en Siria, al deponer al régimen de Bashar Al Assad, y sustituir por un
terrorista que promete portarse bien con occidente.
Sin
embargo, la aparente falta de apoyo de los rusos a Irán, no me la trago. Gracias a Irán, Ucrania es terreno fértil
para sufrir todo tipo de ataques rusos. Estos días son el momento para que la guerra
del verano se vuelva más cruenta y beneficie a las tropas de Putin. Las dudas de occidente, la falta de una
industria armamentista eficiente en Europa y en Estados Unidos, está
convirtiendo en yermo a los fértiles campos de trigo de Ucrania.
Siempre
las guerras han sido económicas. Hoy lo son más. En irán celebraban que para derribar un dron
iraní con un costo de $25,000.00 dólares, Israel utilizara equipos de
intercepción con un costo de medio millón de dólares. La desproporción del gasto es brutal.
Lo
mismo pasa en el frente ucraniano, aunque Kiev ha tenido éxito con algunos
desarrollos como los drones marinos que
han dañado la flota rusa en el mar negro, y algunos desarrollos también con
drones antitanque, la capacidad de ucrania de sustituir no solo sus equipos
militares, sino también al personal que los maneja, se ha visto mermada
brutalmente. Hoy el arma que más bajas
sufre, es la de operadores de drones.
Mientras
tanto, la economía Rusa ha soportado las sanciones, ha evadido la restricción
de venta de su petróleo en particular gracias a los BRICS, especialmente India
y China, que a pesar de las prioridades que marca Washington, han decidido comprar petróleo barato de
Rusia, y por cierto, también de Irán.
Así, hoy por hoy, la capacidad de la industria militar rusa para
sustituir equipos destruidos o dañados en el campo de batalla es infinitamente
superior a la que posee Europa y Estados Unidos juntos.
Si la
censura en occidente lo permite, veremos más ataques rusos, ahora los cosacos
vuelan por los aires y explotan al contacto, lo peor para occidente, es que
Rusia (supongo que con el apoyo de China), ha desarrollado drones que no
necesitan un operador, que puede ser neutralizado mediante un ataque directo, o
mediante guerra electrónica. Estos drones rusos poseen capacidades de
inteligencia artificial, lo que les permite que sin apoyo o contacto con
humanos, puedan atacar blancos apenas los perciban sus sensores. Llevan una lista de blancos en fotos, y al
primero que ven, es al primero que atacan.
En otras ocasiones llevan definidas las coordenadas del ataque, de tal
manera que nada los puede detener, salvo el fuego antiaéreo, que tanta falta le
hace a Ucrania en estos días.
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