* Y AMLO, Sheinbaum, Nahle nunca alzaron la voz * Se robó los 300 millones para equiparlo * Cuántas vidas se pudieron salvar * Amado, doble abucheo * Sheinbaum y Nahle dicen sandeces sobre la producción de Dos Bocas * La huella del huachicol en la casa de la alcaldesa de Sayula
Mussio Cárdenas Arellano | 09 julio 2025
Tribuna
Libre.- Ni Sheinbaum, ni Nahle, ni Morena, ni la 4T tienen calidad moral para
festinar un hospital, el Materno Infantil de Coatzacoalcos, al que Cuitláhuac
García le negó presupuesto, lo mantuvo en el olvido y lo congeló.
Sheinbaum
y Nahle y el mismo Peje López Obrador fueron –y son– cómplices por omisión de
un agravio social, de los miles de mujeres, decenas de miles de niños, privados
de los servicios de salud, por los güevos y caprichos del sátrapa que mal
gobernó Veracruz.
Ni el
Peje, ni Nahle, ni Sheinbaum en sus días de campaña presidencial, instaron al
gober inepto, al gober ladrón, a activar el Materno-Infantil, así se perdieran
vidas, así se viviera la angustia de ver a un hijo con la salud quebrantada a
las puerta de la muerte.
Callaron
y eso es complicidad.
Seis
años deseó Cuitláhuac García que el Materno-Infantil cayera a pedazos, devorado
por el olvido, el concreto fracturado, las varillas al aire, puertas y ventanas
afectadas por la falta de uso, infladas por la humedad.
Seis
años sin destinarle un peso del erario. El presupuesto, usado incluso en las
chaquetas cinematográficas del hermano incómodo del ex gobernador, mientras las
rejas y portones del nosocomio eran devastadas por el óxido y la corrosión de
la costa.
Cuitláhuac
fue un criminal y Nahle, López Obrador y Sheinbaum, sus cómplices.
Las
falacias, hoy, son de antología. Claudia Sheinbaum, la presidente con E,
presume el hospital Materno-Infantil como la panacea en el nuevo bodrio de la
4T, el IMSS Bienestar, luego de matar al Seguro Popular, luego de gestar una
crisis en el sistema de salud, luego del fracaso de un chiste llamado
Bienestar, y de la farmaciota vacía de López Obrador, un mega fraude de dos mil
millones de pesos.
Sheimbaum
llegó a Coatzacoalcos y trajo a la plana mayor. Kershenobich, secretario de
Salud; Eduardo Clark, subsecretario; Alejandro Svarch, titular de IMSS
Bienestar.
La
primera falacia la dijo Claudia Sheinbaum:
“Un
hospital que prometieron hace 10 años. Después, cuando vino la pandemia, fue
hospital fue atendió a enfermos de la pandemia; y después, se recuperó para ser
lo que originalmente iba a ser, que es el Hospital para Mujeres, Niñas y Niños
de Veracruz, y en realidad, también de Oaxaca porque también va a brindar apoyo
a los habitantes del istmo”.
Y
Svarch, que suele saber de lo que habla, tuvo otro desliz. Dice que el Hospital
Materno Infantil lo mantuvieron en el olvido por 12 años. No, lo mantuvo en el
olvido Cuitláhuac García, quien hoy es director del Centro Nacional de Control
del Gas Natural (Cenagas), en el gobierno de Sheinbaum.
A su
historia le falta un elemento clave: la verdad.
Y esa
historia se remonta a Javier Duarte. Siendo gobernador de Veracruz, su esposa
Karime Macías Tubilla, impulsó la construcción del hospital. De ahí, la
ocurrencia de intentar bautizarlo como hospital Karime Macías, una oda al ego
de la satrapilla que fue el motor del saqueo del gobierno de Veracruz.
Duarte
ideó sustentar la construcción con recursos estatales y federales. Conocido por
su capacidad para robar, el Congreso federal se resistía, pero al final, por
orden del ex presidente Enrique Peña Nieto, cedió. En total, 875 millones de
pesos. De ellos, Duarte se robó una generosa cantidad y dejó el hospital en
obra negra.
Su
sucesor, el panista Miguel Ángel Yunes Linares, a la postre el traidorazo que
facilitó la reforma judicial, gestionó nuevos fondos, brincó las restricciones
por ya haberse aportado recursos federales que terminaron en el bolsillo de
Javier Duarte, y prosiguió la construcción.
Concluido
el hospital, sólo restaba equiparlo. Se realizaron las licitaciones, las cuales
fueron declaradas desiertas aduciendo que los proveedores ofertaban
equipamiento fuera de especificación.
En
octubre de 2018, se tomó una decisión: crear un fondo del que dispondría el
gobierno morenista en el que quedaron depositados los 300 millones de pesos
para equipar el hospital Materno-Infantil.
Pero
llegó Cuitláhuac Gara y se los robó.
Al
cuarto mes de gobierno, en marzo de 2019, un personaje cercanísimo a Rocío
Nahle, el entonces secretario de Salud del régimen cuitlahuista y hoy delegado
estatal de IMSS Bienestar, Roberto Ramos Alor, reveló la existencia de ese
fondo de 300 millones de pesos dejados por Yunes Linares (Plumas Libres, 4 de
marzo de 2019).
Ahí
está la clave de por qué no se equipó el hospital. Una eminencia de la 4T,
Cuitláhuac García esfumó la partida para equipamiento y lo condenó al olvido.
Nadie
más supo de los 300 millones de pesos. Nadie vio que Cuitláhuac García
dispusiera un solo peso para equipar el Materno-Infantil.
Pero
cuando ocurrió la pandemia y el Materno-Infantil fue habilitado como hospital
covid por orden presidencial, Cuitláhuac y su pandilla asestaron un golpe más:
las camas no fueron adquiridas, fueron requeridas a hospitales del sistema de
salud estatal en calidad de préstamo, a sabiendas que nunca serían devueltas.
Otro robo.
Y
cuando la pandemia concluyó, Cuitláhuac García volvió a sumir al
Materno-Infantil en el olvido.
Doce
años dice Alejandro Svarch que lo mantuvieron sin usarlo. No, lo congeló
Cuitláhuac García, el morenista, compañero de andanzas de López Obrador, Nahle
y Sheinbaum.
Nahle,
que tiene la lengua más floja de toda la costa del Golfo de México, afirma que
no lo terminaron de construir. No es así. Cuitláhuac García lo recibió
construido, desapareció los 300 millones de pesos para equipamiento y lo
abandonó por seis años.
Fue un
agravio social. Fue un atentado contra la salud de mujeres y niños. Fue y es el
sello de la 4T.
Cuitláhuac
es un criminal. Y AMLO, Sheinbaum y Nahle, sus cómplices.
METADATO
Doble
abucheo a Amado Cruz Malpica, el alcalde que terminó de hundir a Coatzacoalcos.
Doble abucheo frente a la presidente Claudia Sheinbaum. Ahí, con un público muy
morenista, en la puesta en marcha –por un día– del hospital Materno-Infantil,
el repudio habla por sí solo. Agradecía Sheinbaum su presencia cuando se
escuchó el rechazo prolongado, no de la oposición, ni del peronismo, sino de
los adictos al atole cuatrotero, los migajeros del Bienestar. Cuatro años en el
abandono, Coatzacoalcos sin una sola obra digna, sin servicios públicos, la
basura convertida en una postal urbana; raterías a mansalva; podredumbre moral;
corruptelas del alcalde pagando hasta la cirugía de su esposa, Esther Mortera
Zetina, con recursos públicos; trastada y media y altanería en el DIF, donde
también hace de las suyas la primera dama, incluidas las rifas cuyos boletos
que deben vender los empleados, quiéranlo o no; nepotismo descarado, colocando
a familiares, primo, sobrinas, parientes de la esposa, violando flagrandemente
la ley. Dos abucheos frente a la presidenta Sheinbaum, nada más para que vea
qué tan mal anda el prestigio del alcalde de Coatzacoalcos. Pudo ser más. Quizá
gritos y mentadas. Diríase que con dos abucheos no le fue tan mal. Merece más…
Dios las hace y ellas se juntan. ¿De dónde habrá sacado Claudia Sheinbaum que
Dos Bocas procesa 200 millones de barriles de petróleo al día si Pemex sólo
produce 1.6 millones diarios? ¿Y de dónde habrá sacado Rocío Nahle, la gober de
Veracruz, que Dos Bocas es la refinería que más produce en el país, con 125 mil
barriles al día, si Pemex dice que en mayo sólo produjo 43.3 mil barriles
diarios. La ignorancia es atrevida. Y la mentira como política de estado siempre
sucumbe ante la verdad… El rastro del huachicol llega hasta la casa de la
alcaldesa de Sayula de Alemán. Una pipa con combustible robado, transitando por
la carretera, con una fuga que va dejando el residuo, la huella del delito. Y
de pronto se enfila hacia un destino, una vivienda a la que los internautas
identifican como la casa de la polémica Lorena Sánchez Vargas, presidenta
municipal de Sayula de Alemán. El video evidencia una complicidad insólita. Era
de sobra sabida la protección a huachicoleros en esa región. Fue sabido el
enfrentamiento que costó la vida a policías municipales de San Juan
Evangelista, cuyos asesinos –huachicoleros– más tardaron en ser aprehendidos
que en dejar la cárcel. Es sabida la complicidad, el silencio, la inacción de la
Guardia Nacional, el aparato judicial que los deja en libertad. Y ahora queda
la imagen grabada de la pipa cargada con combustible robado, su ruta, la fuga
de huachicol, el rastro sobre el asfalto que con sólo seguirlo conduce a la
vivienda que en Sayula identifican como el cálido hogar de Lorena Sánchez.
Mientras, en la Mesa para la Construcción de la Paz, militares, navales y
Guardia Nacional siguen en lo suyo, perdiendo el tiempo. Y el crimen
organizado, feliz…
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