* No la mataron; a la maestra “le dio un infarto” * Llama Rocío “miserables” a los críticos * Maestra Irma era cobradora de piso, dice periodista aplaudidor de Nahle * “Es mi hermano”, dijo AMLO de Adán Augusto * Hija de Ricardo Aldana cobra super salario en Pemex * Bomba de tiempo de Amado para Pedro Miguel
Mussio Cárdenas Arellano| 31 julio 2025
Tribuna
Libre.- Una y otra vez, la lengua insensata, imprudente, tóxica de Rocío Nahle.
Irma Hernández, maestra y taxista, secuestrada por un cártel, murió por la
violencia, por los golpes y las lesiones, y el miedo a los sicarios. Para
Nahle, le falló el corazón. Y ya.
“Fue
violentada. Nos están indicando los forenses que, a raíz de la violencia, le
dio un infarto”, enfatizó.
Y el
escándalo estalló.
“Le dio
un infarto”, dice la inimitable Nahle sin imaginar que había oprimido el botón
de su propio Waterloo, la vorágine de condenas y diatriba, sacudiendo a las
redes, a la gente, a los medios y a la comentocracia cuyas palabras y dichos
tanto irritan a la 4T.
“Le dio
un infarto”, suelta la gobernadora de Veracruz, sin calcular que su sesuda
explicación daría la vuelta a México y la jauría cibernética la destrozaría,
porque una cosa es que se muera y otra que los criminales la ejecuten.
Sí, el
corazón de la maestra Irma dejó de latir luego del secuestro, las lesiones de
las que dio cuenta el forense, el terror a los matones que la situaron frente a
ella y la hicieron hablar mientras apuntaban sus armas contra su humanidad.
Le dio un infarto
estando en manos de sus captores, sabiendo que su vida se extinguía, hablando a
otros taxistas, conminándolos a pagar la cuota o sufrir el plagio y la muerte.
Doce
malvivientes, doce criminales sin alma, y una maestra jubilada, taxista que se
procuraba recursos con el volante en las manos, en un video que muestra al
Veracruz violento, al Veracruz de los cárteles, al Veracruz de la muerte y la
impunidad.
Y como
no tuvo suficiente con la reacción por decir que “le dio un infarto”, Norma
Rocío fue por más, llamando “miserables” a millones de usuarios en las redes y
líderes de opinión que la hicieron polvo por su tan habitual insensatez, lengua
larga por vocación.
A Irma
Hernández Cruz la secuestró la Mafia Veracruzana, antes Grupo Sombra, un cártel
que opera en el norte de Veracruz y se expande. El 18 de julio fue por ella y a
eso de las 18:30 horas la interceptó mientras conducía el taxi 554, en Álamo
Temapache.
Horas
más tarde, se le vio en el video siniestro, arrodillada, las armas de los 12
criminales apuntando hacia ella, revelando su identidad, el número de taxi que
conducía y lanzando el mensaje que la obligaron a decir: “Con la mafia veracruzana
no se juega. Paguen su cuota como debe ser con ellos, o van a terminar como
yo”.
Al
sexto día –julio 24–, su cuerpo fue hallado por elementos del Ejército en un
operativo, en una zona de difícil acceso en Álamo. Al día siguiente, Veracruz
se sacudió.
Y ahí
la gobernadora Nahle se puso en modo Nahle, diciendo sandeces. Y fue sacudida,
azotada, destrozada por el huracán que ella misma provocó.
“Fue
violentada. Nos están indicando los forenses que, a raíz de la violencia, le
dio un infarto”, dijo la gobernadora a la estación radiofónica XEU.
Minutos
después, comenzó el escándalo. Decir “le dio un infarto”, activó la felpa, una
paliza en redes y medios, líderes de opinión señalando que suavizaba el impacto
fatal.
Irma
Hernández murió siendo víctima de un cártel, de la presión extrema, de los
golpes asestados por los sicarios, de las lesiones brutales, hasta que no
resistió más.
No fue
un infarto, nada más. Los matones de la Mafia Veracruzana le arrancaron la
vida, inyectando miedo, violentándola, golpeándola una y otra vez.
Y en
las redes, medios, columnas políticas, la paliza crecía. Y Rocío Nahle se
hundía hasta que se engalló. Y de lo demás su lengua se encargó.
“Fue un
infarto, les guste o no”, bramó con soberbia, el rostro agrio, en su conferencia
de los lunes, registrando otros deslices.
“Hay
cuatro detenidos ya –anunció– por el hecho de la maestra, por este asesinato y
están haciendo las investigaciones pertinentes”.
¿Asesinato?
Pues no que “fue un infarto, les guste o no”.
Y luego
la queja contra quienes se escandalizaron por su torpeza verbal.
“Es de
miserables, de miserables a una familia enlutada y llevarlo a niveles de
escándalo. La maestra fue violentada, eso lo dije; después de ser violentada,
desgraciadamente, padeció un infarto, les guste o no”. Y seguía fuera de sí.
De los
medios de comunicación y líderes de opinión, dijo que hubo “nado sincronizado”
para escandalizar. Y se vació: “yo vi en redes a generadores de odio,
nacionales”.
La
química andaba cómica y colérica.
Más miserable
es la columna de Luis Ramírez Baqueiro, periodista que alucina con Rocío Nahle,
de lisonja y halago, presidente de la Comisión Estatal de Atención y Protección
a Periodistas (Ceapp), quien revictimiza a la maestra Irma Hernández.
Bajo el
título “La verdad incómoda tras un crimen en Álamo”, el corifeo de Nahle acusó:
“Irma
Hernández, según diversas investigaciones, mantenía una relación conflictiva
con sus compañeros del gremio de taxistas. De acuerdo con versiones recabadas
en medios locales y testimonios de transportistas de la zona, su actuar generó
fricciones crecientes. “En un principio, se habría encargado de cobrar
extorsiones en nombre de un grupo criminal asentado en la región; sin embargo,
con el tiempo, optó por cambiar de bando, generando una peligrosa ruptura en
una estructura criminal que no suele perdonar ese tipo de traiciones.
“En
México nadie es asesinado por los grupos delictivos ‘nada más porque sí’. Quién
ha osado moverse entre cárteles, aunque sea como engranaje menor, suele terminar
pagando con la vida. Es una realidad incómoda que no exime al Estado de
garantizar la seguridad, pero sí nos obliga a no caer en lecturas simplistas o
condescendientes”.
Eso es
revictimización. Y Nahle calla. Ni una palabra de los gravísimos señalamientos
de Ramírez Baqueiro contra la maestra Irma Hernández.
La
miserable habría evitado el escándalo si dejara su rol de vocera de la Fiscalía
de Veracruz, si no tocara temas legales y protocolos de los que ignora hasta lo
elemental. No es perito. No es fiscal. Todo ocurre por su lengua sin control.
Son
miserables, según ella, los que hablan de la tesis del infarto, pero no son
miserables, a los ojos de la gobernadora, los matones que perpetraron el
crimen, ni los aprehendidos, por cierto vinculados a proceso por delitos de
posesión de droga y armas, pero sin que la Fiscalía de Veracruz les imputara el
crimen de la maestra Irma Hernández. O sea, le provocaron el infarto pero no se
les juzgará por asesinato.
Lo que
Nahle provoca por hablar de más.
METADATO
“Es mi
hermano”, decía Andrés Manuel López Obrador de Adán Augusto López Hernández en
su virtual destape al gobierno de Tabasco. Pues sí. Su hermano de raterías, su
hermano de trastadas, su hermano de ligas con el crimen organizado, su hermano
en el huachicol, su hermano encubriendo al narcopolicía, su hermano en La
Barredora, su hermano para incendiar a Tabasco, el estado que los vio nacer.
Pobre diablo, Pejetustra. Se quedó en los tiempos en que llamarle “hermano” a
un sátrapa le daba inmunidad. Muy su hermano, pero Patán Augusto y el Peje
López Obrador están en la mira de los militares por la osadía de haber creado
desde el poder el cártel de La Barredora, con la venia del general Audomaro
Martínez Zapata, ex director del Centro Nacional de Inteligencia, antes Cisen,
para controlar tres fuentes de ingreso: el huachicol, la droga y la trata de
mujeres. La pura Cuarta Putrefacción… Hay recorte de personal en Pemex pero la
hija de Ricardo Aldana tiene salario de reina. Priscila Aldana Fabre, retoño del
líder nacional del sindicato petrolero, es gerente, nivel 44, con salario de
casi 124 mil pesos al mes, poco menos de lo que gana la presidente de México,
Claudia Sheinbaum Pardo. Doña Priscila percibe un salario bruto de 176 mil 269
pesos mensuales; el salario neto es de 123 mil 896.95 pesos por aquello de los
impuestos. La investigación de este pintoresco caso de abuso, oportunismo y
burla al atarantado gremio petrolero, es de Lino Zentella, en Facebook,
radicado él en Villahermosa, Tabasco. La hija del humilde líder nacional
petrolero laboró en Pemex Internacional “que por mucho tiempo fue la caja chica
del gobierno mexicano”, donde “envió un buque a un puerto equivocado, lo que
significó “una pérdida multimillonaria para Pemex sin recibir ninguna sanción”,
refiere Lino Zentella. Quizá por eso salió de PMI y pasó a Pemex Marina
Nacional. Del marido se cuentan otras cosas, y de ambos, una treta para generar
antigüedad en la empresa petrolera viviendo en el extranjero. Ricardo Aldana es
un líder a modo para la 4T. Simula que representa a los trabajadores petroleros
mientras las basificaciones quedan suspendidas. Mantiene una cúpula de oro,
líderes seccionales oprobiosamente enriquecidos mientras la base trabajadora
vive en su estado de confort hasta que Pemex se declare en quiebra. Ricardo
Aldana fue el cómplice mayor de Carlos Romero Deschamps, herederos de un
sindicato podrido en el que no eran más que ratas de segundo nivel, priistas de cepa, implicados
en el Pemexgate con el que se desvió dinero de Pemex hacia la campaña del
fallido candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida Ochoa, en 2000.
Luego se entendieron con el PAN –Fox y Calderón–, se fortalecieron con Peña
Nieto y se arreglaron con Andrés Manuel López Obrador, operando el voto
petrolero para Morena desde 2017 en las elecciones municipales de Veracruz.
Aldana es un camaleón político, como lo fue Romero Deschamps, quien nunca pisó
la cárcel, pese a los ladridos de AMLO contra la corrupción. Aldana se mimetiza
con el grupo en el poder. Simula defender al gremio petrolero, le arroja
migajas, fomenta la construcción de inmuebles con recursos del Sindicato de
Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, que realizan sus
constructoras afines. Sólo tiene una piedra en el zapato: sus estrechas ligas
con Adán Augusto López Hernández, capo de La Barredora en Tabasco. Y eso es
jugar con fuego. Por lo pronto, su hija Priscila Aldana Fabre se da vida de
reina con un salario de 124 mil pesos al mes, casi lo que gana Claudia
Sheinbaum… Amado no ejerció 40 millones de pesos, pero tampoco los reintegró a
la Federación. Fuera de tiempo asignó dos obras, la construcción de dos
parques… a sus amigos. Dos parques que se construyen con presupuesto 2024, pero
fuera del tiempo legal. El caso tiene al staff de Patricia Islas Sister,
directora de Obras Públicas Municipales, a punto de un ataque de nervios. Hay
que cuadrar la trastada o habrá chivos expiatorios. Las obras serán objetadas
por la Auditoría Superior de la Federación y al final alguien, un títere político,
las tendrá que justificar; o sea, Pedro Miguel Rosaldo García, el electo.
Quiera o no, el próximo cabildo las tendrá que validar porque los contratistas
beneficiados, más que constructores, son aliados –o cómplices– políticos de
Rocío Nahle García, gobernadora de Veracruz y madrina de Pedro Miguel. Hará
erupción el volcán cuando la trastada de Amado se convierta en pesquisa
judicial…
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