José Miguel Cobián | 24 febrero 2026
Tribuna
Libre.-
El
22 de febrero quedará marcado como el día de los muchos mensajes, entre el
gobierno de morena, el cártel Jalisco, el ejército, la marina, Estados Unidos,
la población mexicana. Los hechos hablaron más que las palabras y ahora solo
queda tratar de interpretarlos.
A la
población el cártel le dijo: Voy a hacer una demostración de fuerza, pero no te
voy a dañar. Los videos muestran que antes de incendiar un vehículo, bajaban y
alejaban al chofer y a sus ocupantes. Hubo mucho cuidado en reducir al mínimo
los daños colaterales a la población civil. Algo que a quién no conoce la
preparación de este grupo criminal, le llamaría la atención, pues los avisos
fueron en el sentido de que la población peligraba ante la reacción por la
muerte del jefe. La organización
criminal no cometió los mismos errores que se cometieron en Colombia. Allá
quién atacó a la población civil se convirtió en enemigo de todos, y con ello
generó la semilla de su propia destrucción.
Al
gobierno de Estados Unidos el mensaje fue diferente. Por lo menos ese día, la
reacción fue coordinada, ordenada, mostrando los territorios donde se continúa
ejerciendo el control territorial férreo.
Casi fue mostrarse como una hidra de siete cabezas, en la cual, al desaparecer
la más visible, no se pierde ni el control ni la coordinación. Quizá también enviando el mensaje a sus
células: Aquí nadie se mueve, sigue habiendo un marco central al que le deben
obediencia y lealtad. En los próximos
días veremos si de verdad inicia una guerra interna por el poder, o si siguen
actuando como una unidad coherente y dirigida por un poder central.
El
mensaje a las fuerzas armadas y a sus adversarios fue muy claro: Aquí seguimos
en pie, unidos y con la capacidad de poner en jaque a medio país. No tomamos ninguna acción terrorista,
simplemente advertimos que tenemos capacidad de mucho más. Ustedes saben si se meten con nosotros.
El
gobierno de Estados Unidos manda el mensaje de que pueden actuar dónde y cómo
quieran. En México la presidenta podrá hablar todo lo que quiera de soberanía,
pero está a las órdenes del vecino que alimenta, genera riqueza y entrega
energía a su país. En Washington será
muy celebrado el operativo y exagerados los efectos del mismo para beneficio del
poder en turno.
En el
gobierno federal y en los estatales y municipales, la sensación debe ser de
riesgo y desazón. Hasta ayer, habían
colaborado, recibido dinero y apoyo con el grupo criminal, que con ello
compraba seguridad. La sensación de
traición es enorme. La reacción no será
inmediata, pero tendrá consecuencias seguramente. Podrán alegar que fue un operativo secreto,
que muy pocos estaban enterados, que no pudieron avisar a tiempo. Todo es
verdad, pero eso no elimina el sentimiento. Y quien traiciona, puede ser
traicionado. Miles de millones de pesos
invertidos en campañas, en pagos a fiscales, a altos grados en las fuerzas
armadas, negocios comunes, nada impidió que unos implicados traicionaran al
jefe máximo. La red de colusión y
corrupción está profundamente enraizada en la política y economía
nacional. Hoy los antiguos socios se
ven con desconfianza.
Las
fuerzas armadas de México quedaron en evidencia. El rey quedó desnudo. No pudieron prevenir y enfrentar la ola de
reacción. El país quedó paralizado por unas horas. Y eso sin que hubiera una
reacción verdaderamente violenta. La
razón es evidente, si hubieran puesto en alerta a sus fuerzas, hubiera sido una
señal para prevenir a quién sería abatido.
No hay confianza al interior de las propias fuerzas armadas. No podían preparar
un operativo de contención, porque una filtración hubiera sido el peor ridículo
ante sus pares americanos. Y no, no lo
prepararon. Con ello quedó en evidencia,
quién posee el control territorial. Hoy
nadie duda que hay enormes porciones del territorio nacional que son dominadas
por grupos criminales, donde pueden hacer y deshacer a su antojo, sin limitante
alguna. Podrán presumir la eficacia de
un grupo de elite, que muchos dudan haya sido mexicano, pero el grueso de las
fuerzas armadas quedaron en el más absoluto ridículo. No hubo labor de
inteligencia previa. Pudo haberse
realizado un operativo mucho más grande, para que en lugar de detener a uno, se
hubiera detenido a 20, 200, 2000 líderes.
Pero no hay confianza ni capital humano para ello. Como no lo hubo para prevenir los actos de
protesta y exhibición de fuerza del cártel. Quizá consideraron que no podían
frenar actos de violencia en medio de la población civil, para evitar víctimas,
pero con ello claudicaron.
La
ausencia de la presidenta fue evidente.
Incluso la gobernadora de Veracruz tuvo una mejor reacción hablando a
los veracruzanos y tranquilizando, aunque haya salido ya entrada la tarde. La presidenta envió con su silencio diversos
mensajes. El más importante, al cártel:
¨yo no tengo nada que ver en esto¨, ¨que declare el general secretario, ellos
son los que lo decidieron y no me pude oponer¨.
El segundo a la población en general: ¨En tiempos de crisis, ustedes
están solos, no cuenten conmigo¨. El
tercero a Estados Unidos: ¨dejo evidencia de que esto se hace en contra de mi
voluntad, pero acato sus órdenes¨.
Vergonzoso
pero esperable de un sector de la población, el que se compartiera información
falsa en redes, que se magnificaran algunos eventos, que se inventaran otros,
buscando generar aún más pánico y caos en una población civil que no recibía
información oportuna de sus autoridades, y que buscaba dónde informarse
adecuadamente.
La
actuación de las autoridades en general fue de lo más penoso que se ha visto.
Los alcaldes podían informar de problemas y bloqueos en su municipio y zonas
cercanas al mismo. Podían dirigirse a la
población para ofrecer una línea de información inmediata y veraz, para evitar
la desinformación y el pánico. Los
gobernadores con mayor capacidad de comunicación también se olvidaron de que se
deben a una población a la que deben de informar y proteger. Y la presidenta…
la presidenta… demostró que no tenemos presidente en casos graves. Su mayor
preocupación es y ha sido que cualquier cosa que pase no dañe a su partido ni a
su estructura política para conservar el poder, la población mexicana no le ha
importado a morena. No le importó con el huracán en Acapulco, con la epidemia
de COVID, con las inundaciones del año pasado, cuando inundaron a la población
indígena de Tabasco, y en ningún momento, ya están pagados con bienestar, así
que no hay que preocuparse por ellos.
Cada
mexicano podrá ver y analizar lo que desee.
Si esto va en serio, pronto veremos que la protección gubernamental para
todos los grupos criminales se reduce o elimina. Los negocios entre
particulares, funcionarios y miembros de organizaciones criminales se van a
reducir o eliminar. Si esto no va en
serio, veremos que se presume ante el mundo que todo cambia para que todo siga
igual. La reacción del cártel Jalisco
también habrá que esperarla en unas dos o tres semanas, ya que la hidra decida
y tome decisiones. México está en
guerra y está en guerra entre asociados.
https://www.facebook.com/jose.miguel.cobian.elias.2025
@jmcmex
https://www.facebook.com/ELBALDONDECOBIAN/

Comentarios
Publicar un comentario