José Miguel Cobián | 04 marzo 2026
Tribuna
Libre.-
El mundo está fragmentado en múltiplex
frentes de guerra. Grandes guerras abiertas en Ucrania, Oriente Medio, Irán,
Sudán, Pakistán y Afganistán. Conflictos
regionales y latentes en el cuerno y el norte de África, el Sahel, y
Taiwán. Violencia interna con tasas de
mortalidad iguales o superiores a los de conflictos armados entre países, en
Brasil, Haití y México, Ecuador y Honduras.
La
invasión de Rusia a Ucrania se justifica públicamente como una ampliación del
buffer de protección de la frágil Rusia ante sus peligrosos enemigos de la
OTAN. Enemigos que no tienen la capacidad de fuego ni de industria militar para
enfrentar a Rusia, ni siquiera en Ucrania. La verdadera razón son los recursos
económicos, agrícolas y de minería de tierras raras en lado ocupado del río
Dniéper.
La
guerra Israelí contra Gaza, Cisjordania y Líbano, se justifica como un ataque
contra los terroristas. La verdadera intención es ampliar los territorios de
Israel. El sueño de la Gran Israel, se
va logrando poco a poco. En las costas
de Gaza se descubrieron grandes yacimientos de gas natural, que el gobierno de
Estados Unidos e Israel, quieren controlar.
La
guerra de baja intensidad de Estados Unidos e Israel en Siria, tiene como
finalidad controlar el paso de los oleoductos principales que abastecen Europa
desde Oriente Medio. Mismo origen de la
guerra de baja intensidad en Irak. El
pretexto en ambos casos, es combatir milicias pro iraníes y terroristas
musulmanes.
El
desmantelamiento del gobierno de Maduro en Venezuela, tiene como finalidad
alejar la influencia China del continente americano. Panamá ya alejó a los
chinos del control de los puertos cuya ampliación los mismos chinos habían financiado.
La
esperada caída del gobierno cubano tiene como finalidad evitar que Rusia tenga
una cabeza de playa cercana al territorio norteamericano, y ampliar la
capacidad de detección de amenazas en la zona del golfo de México.
La
guerra entre Pakistán y Afganistán surge por el apoyo del gobierno Talibán al
TTP grupo insurgente islamista radical que busca el control de Pakistán, su
nombre completo es: Tehrik-i- Talibán Pakistán.
Pakistán demanda que la línea Durand, frontera impuesta por los
británicos en el siglo XIX sea reconocida por Afganistán. La verdadera razón tiene tres vertientes, la
primera es la rivalidad tribal y étnica, en particular los pastunes divididos
por la frontera; los intereses estratégicos de Pakistán para influenciar en
Afganistán y evitar que se convierta en exportador de terrorismo mundial.
También existe la posibilidad de que Estados Unidos y China busquen limitar el
poder e influencia de los talibanes en la región.
La
invasión de Israel a Líbano tiene como objetivo aumentar el territorio de la
Gran Israel, mientras a la opinión pública se le informa que la razón es
reducir la capacidad de fuego de las milicias de Hezbolá contra Israel.
La
Guerra contra irán tiene como finalidad lograr el control por parte de Estados
Unidos de todo el petróleo del golfo pérsico, debilitar el abastecimiento de
petróleo de China y su influencia en la región. Los países árabes, aunque han sido atacados
por Irán en su territorio, saben que dejar como única potencia hegemónica en la
región a Israel, implica el riesgo de que la Gran Israel, siga acrecentando
territorio a costillas de sus vecinos militarmente más débiles.
En
Sudán el conflicto es de guerra civil entre el gobierno y las fuerzas del RSF,
fuerzas de apoyo rápido que disputan el control del país al gobierno. Buscan el control de recursos como oro y
petróleo, explotando rivalidades étnicas.
En el
Sahel, en Malí, Burkina Faso y Niger hay un colapso institucional debido a la
retirada de fuerzas extranjeras de Francia y Rusia. El vacío lo llenan grupos
yihadistas. El objetivo es el control de rutas ilícitas y recursos minerales.
En el
cuerno de África, además de la guerra civil en Sudán, está vigente el conflicto
de Etiopía contra Eritrea, y el de Somalia contra Al-Shabaab. Disputas fronterizas, insurgencia islamista y
crisis política, que buscan acceso a puertos estratégicos, explotando
rivalidades étnicas.
En
América Latina Ecuador es el país más violento con 40 homicidios por cada cien
mil habitantes, debido al narcotráfico y la disputa entre cárteles. Honduras tiene tasas muy altas de
homicidios debido a la violencia de pandillas, sobre todo los maras. Haití no tiene gobierno funcional, bandas
armadas controlan el país. Brasil es uno
de los países más peligrosos del mundo, con violencia urbana imparable,
desigualdad extrema y organizaciones criminales actuando a lo largo y ancho del
país.
México
tiene elevada violencia ligada a cárteles de la droga, a aplicación de justicia
por propia mano, control territorial de bandas criminales y una elevadísima
corrupción institucional que protege y se beneficia de las actividades
criminales.
Las
causas comunes en Latinoamérica son principalmente, el narcotráfico y crimen
organizado, la debilidad institucional y la corrupción en los gobiernos, la
desigualdad social y la falta de oportunidades generada por gobierno fallidos
en sus estrategias económicas, y la expansión de economías ilícitas, desde
tráfico de armas y drogas, hasta minería ilegal, tanto extracción petrolera
como de minerales valiosos, especialmente en México.
El
Norte de África también es una zona con problemas muy graves: Libia desde la
caída de Gadafi es un estado fallido, tiene dos gobiernos rivales, hay una
enorme tribalización con milicias controlando zonas de su territorio, y falta
de elecciones claras. Argelia tiene un
régimen autoritario con protestas sociales y represión, depende de sus
hidrocarburos, no produce nada más.
Marruecos es una monarquía estable, pero con tensiones independentistas
en el Sahara Occidental.
En
Túnez se registra un retroceso democrático, ya que el presidente Saied
concentra más y más poder sin contrapesos. (¿Te recuerda a México?), lo que
está iniciando un proceso de inestabilidad y descontento social en el
país. Egipto es el país con el gobierno
más consolidado del norte de África, gracias al gobierno de Al-Sisi,
enfrentando en crisis económica y represión a su población, lo que lo puede
desestabilizar en cualquier momento.
A fin
de cuentas, el norte de África es zona inestable política y socialmente debido
a la competencia por recursos energéticos como gas y petróleo, la rivalidad entre
potencias regionales, que en todos los casos quieren ampliar su influencia,
como es el caso de Israel, Turquía y Arabia Saudita. Y sobre todo, por el uso
del Islam en cada una de sus variantes como herramienta de legitimación.
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