Oscar Coria Reyes | 09 marzo 2026
Tribuna
Libre.- La conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se ha
convertido en un referente mundial en la lucha de las mujeres por mejores
espacios, igualdad laboral y el reconocimiento pleno de sus derechos.
Sin
embargo, también es una fecha que confronta realidades.
Por un
lado, miles de mujeres alzan la voz, generan conciencia, impulsan cambios y
buscan abrir más oportunidades para el empoderamiento femenino. Son mujeres
que, desde distintos ámbitos, académico, social, laboral o político, trabajan
todos los días para construir una sociedad más justa e igualitaria.
Pero
también existe otro sector que utiliza esta fecha para realizar marchas y
manifestaciones que, si bien son legítimas dentro del derecho a la libre
expresión, en muchos casos han derivado en actos de vandalismo irracional que
terminan enviando mensajes de odio, no solo hacia el género masculino, sino
hacia instituciones e incluso hacia otras mujeres.
Mujeres
que, amparadas en su derecho a manifestarse, distorsionan el objetivo original
de estas movilizaciones al violentar propiedad pública y privada, así como a
personas que nada tienen que ver con las causas que dicen defender.
En
muchas ocasiones, encapuchadas, ejercen violencia contra todo lo que encuentran
a su paso: pintas, destrucción de cristales, señalamientos y exhibiciones
públicas contra hombres, mujeres, funcionarios e instituciones, muchas veces
sin argumentos claros, solo bajo el amparo del anonimato.
La
entidad veracruzana no ha estado exenta de estas expresiones. En varias de sus
principales ciudades, negocios y edificios públicos deben ser protegidos ante
el temor de convertirse en blanco de ataques durante las marchas. Esta
situación ha generado también voces de rechazo, incluso de las propias mujeres,
quienes consideran que la forma de conmemorar el 8M no debe ser a través de la
violencia, sino mediante acciones que realmente impulsen y fortalezcan a las
mujeres.
Porque
una cosa es el feminismo, un movimiento legítimo de lucha por la igualdad, y
otra muy distinta es utilizar esa bandera para acusar, difamar o señalar
indiscriminadamente, no solo a hombres, sino incluso a otras mujeres.
En
Veracruz también existen casos de un falso “feminismo” dentro del ámbito
público. Algunas funcionarias recurren al argumento de la violencia política de
género para intentar frenar cualquier crítica o señalamiento a su desempeño,
cuando en realidad el ejercicio de la función pública implica estar sujeto al
escrutinio ciudadano. No toda crítica es violencia.
Pero
también hay otra realidad que pocas veces se menciona: mujeres que son
violentadas en sus centros de trabajo, especialmente dentro de la administración
pública, por otras mujeres. Funcionarias que, una vez empoderadas por el cargo,
terminan replicando prácticas de abuso contra sus propias compañeras o
subordinadas.
Chismes,
hostigamiento laboral, acusaciones sin sustento o simples actos de intimidación
se convierten en herramientas de poder para quienes se saben protegidas no por
el movimiento feminista, sino por alguien con mayor poder político: un
superior, un titular de dependencia, o alguna figura dentro del gobierno
estatal o municipal.
Ahí el
feminismo desaparece, ahí ya no hay sororidad, ni discurso de igualdad, ni
defensa de derechos. Solo poder.
Así,
paradójicamente, quienes deberían garantizar la protección y defensa de otras
mujeres terminan dejándolas en la indefensión.
El
verdadero reto del 8M no es solo marchar, ni gritar consignas. Es construir una
lucha coherente, justa y congruente, donde la exigencia de respeto y derechos
no se convierta en violencia ni en instrumento de poder.
Por eso
el 8M también debería ser un día para reflexionar con honestidad.
Porque
mientras unas luchan verdaderamente por abrir camino, otras están usando esa
misma lucha como bandera de impunidad, confrontación o conveniencia política.
Y eso
también es una forma de traicionar la causa.
La
lucha de las mujeres merece respeto, merece congruencia.
Porque
empoderar a las mujeres también implica responsabilidad.
Comentarios,
críticas o sugerencias: oscar_coria4@hotmail.com

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