José Miguel Cobián Elías | 03 sep. 2026
Tribuna
Libre. – Cuándo comenzó la guerra, yo tenía tres tiendas una en la capital y
dos en el interior del país. Mi familia vivía bien. Yo tenía 56 años. Así
comienza a platicar su historia un Chofer de Uber. Ucraniano que tuve la suerte
de conocer mientras me llevaba a una dirección en San Sebastián, País Vasco.
El
hombre tiene menos de dos años en España, y es veterano de Guerra. Se unió
primero como voluntario para la defensa de su patria, y terminando su año de
voluntario, firmó con el ejército por otro año más.
Habla
muy mal español y yo no entiendo ni jota de ucraniano. Así que él le habla a su
celular y este traduce al español. Y yo a mi vez le hablo al mío y mi celular
traduce al ucraniano. Hace 30 años, hubiera sido imposible comunicarnos. Ahora,
un par de adultos mayores usando la tecnología se pueden entender.
Le
llama la atención que yo esté enterado de cómo los ucranianos están afectando
la economía de Rusia, atacando a sus centros de distribución comercial, el
equivalente a Amazon, pero en Rusia, cómo están atacando, refinerías y
oleoductos, y sobretodo, como pudieron hacer correr a la flota del mar negro y
eliminarlos ataques por barco a su país
Le
explico que en México también tenemos Internet, y que habemos personas
interesadas en lo que sucede en todo el mundo, porque a fin de cuentas la
injusta invasión de Rusia a Ucrania es algo que afecta a todo el mundo no nada
más a los países del éste de Europa.
Me
cuenta que una vez iniciada la invasión rusa, él decidió mandar a su familia a
vivir a España por seguridad y a pesar de ese de su edad, él quiso quedarse a defender a su patria. Los
dos años en el frente de batalla le dejaron secuelas psicológicas y una herida
de bala en la rodilla, con la cual le otorgaron su baja honrosa del ejército
ucraniano.
Platica
que en el primer mes del conflicto, los rusos bombardearon de manera
indiscriminada a toda la población civil, tratando de generar terror y una
rendición rápida. Fue así como él perdió todo su patrimonio, su casa, sus
oficinas, corporativas, y sus tres tiendas. Eso hizo que los ucranianos
decidieran con más intensidad, defender a su patria. Todos se entendían que era
una guerra injusta, y que desde el primer día, los rusos estaban cometiendo
crímenes de guerra, pero como es una potencia nuclear, pocos se atrevía a
denunciarlo en el concierto de naciones.
Me
trata de explicar que todos los días llama a Ucrania para poder saber cómo
están sus compañeros, ya que la hermandad que se genera en un pelotón de
soldados es mucho muy fuerte. Cada miembro del grupo forma parte de la familia
y la preocupación de que un día para otro pueda dejar de acompañarnos. En este
plano terrenal. Cualquiera de ellos, es enorme.
Le
platiqué un poco más sobre las noticias que se ven en México, y me dice que
probablemente mucho de eso sea propaganda, porque en Ucrania la gente está
sufriendo muchísimo y lo que es peor, ya no hay jóvenes para lograr reemplazar
a los soldados que caen muertos o heridos en el frente de batalla. Le respondo que Rusia no está sobre un lecho
de Rosas, le platico sobre las estadísticas de rusos jóvenes que han salido del
país para evitar ser obligados a combatir en la guerra de Putin, y me responde
que nadie en el Kremlin se atreve a decirle la verdad al dictador ruso.
Tan
es así que tienen noticias de qué en Rusia se está buscando hacer una leva de
600,000 hombres para iniciar una próxima invasión a Ucrania desde Bielorrusia.
Y que si bien les está costando trabajo encontrar esos jóvenes, los altos
mandos del ejército ruso están haciendo hasta lo imposible por conseguirlos
antes que contrariar los planes de Putin.
Me
dice que le preocupa mucho la falta de interés de Estados Unidos en la Guerra.
Que si bien los han apoyado con armas e inteligencia, los primeros dos años de
la guerra Ucrania sufrió mucho porque no tenía medios suficientes para
defenderse. Ahora es diferente, pues el desarrollo tecnológico propio de la
nación ucraniana ha sido enorme, gracias a que la necesidad hizo que los
muchachos desarrollaron nuevas ideas y tecnologías.
Le
comento sobre el cinturón de seguridad que quiere tener Rusia alrededor de su
país para no sufrir una invasión terrestre, y me voltea a ver con una cara de
incredulidad. Me pregunta si yo creo que Ucrania sería capaz de invadir a
Rusia, cuando el oso ruso es una potencia mundial en armas atómicas y Ucrania
no tiene ni una. Me dice que eso es un pretexto para comunistas que siguen
casados con la idea de qué Rusia es el gran enemigo del imperio americano. Y me
dice si tuviera que escoger entre vivir bajo el dominio ruso o el dominio
americano, nada más vea usted cuántos rusos viven en América y cuán pocos
americanos viven en Rusia.
Cuándo
la conversación geopolítica se está poniendo más sabrosa, llegamos a nuestro
destino y me quedo con ganas de platicar mucho más con este señor que hoy tiene
60 años, que fue operado cuatro o cinco veces en España para salvarle la
pierna. Que está muy agradecido con el país, con los médicos españoles y con la
gente en general. Un hombre que era empresario exitoso en Ucrania, y que tras
perderlo todo, por su edad ya no consiguió trabajo en ninguna otra cosa en
España, salvo como Chofer de Uber, y ahí sigue peleando por la vida y tratando
de ayudar en lo posible a su patria.

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