Media docena de policías VS “peligroso” joven patinador

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Policías Estatales agreden a “peligroso” joven patinador y amedrentan a quien los denunció en el Skate Park de Belisario 


                                    Ciudad de México. | 14 julio 2026

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Tribuna Libre. -  Mientras la delincuencia campa a sus anchas y la población sigue desprotegida ante robos, violencias y delitos que pocas veces encuentran respuesta, elementos de la Policía Estatal demostraron donde ponen realmente su fuerza: no contra quienes atentan contra la sociedad, sino contra un joven que solo ejercía su derecho al deporte en un espacio construido para ello. El testimonio de un testigo resume la crudeza de esta realidad: "En vez de que agarren a los rateros deciden agarrar a personas haciendo deporte".

 

Cuando ese mismo ciudadano decidió ejercer su derecho elemental de observar y registrar lo que hacen quienes son pagados con recursos públicos, los agentes desplegaron una actitud hostil e intimidatoria con el único fin de ocultar su proceder, intentando silenciar la evidencia de su abuso. El video confirma que no se trató de un error aislado, sino de una disposición clara para impedir el control ciudadano.

 

La ley es inequívoca: el artículo 6° de la Constitución y los criterios de la Suprema Corte de Justicia establecen que registrar la actuación de servidores públicos en espacios públicos es un derecho irrenunciable. Sin embargo, estos agentes actúan como si estuvieran por encima de la norma, convencidos de que pueden prohibir, amenazar y abusar sin consecuencias. No es un fallo individual: es la demostración de que un cuerpo de seguridad ha perdido su rumbo, convirtiéndose en un riesgo para la gente honesta en lugar de una protección contra el crimen.

 

Estos hechos configuran un claro abuso de autoridad, violación sistemática de garantías y un intento manifiesto de perpetuar la impunidad. No basta con disculpas o señalamientos menores: los responsables deben ser identificados inmediatamente, separados de su cargo y sometidos a todo el peso de la ley, tanto en el ámbito administrativo como penal. Las instituciones encargadas de vigilar a los vigilantes no pueden mirar hacia otro lado; si lo hacen, se convierten en cómplices de esta degradación del servicio público.

 

Las personas afectadas pueden presentar su denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos local, la Fiscalía General del Estado o a través de la línea anónima 089.

 

La obligación de la ciudadanía no es solo obedecer, sino vigilar; y nadie, bajo ninguna circunstancia, tiene derecho a arrebatársela. Cuando la policía ataca a quien hace deporte y persigue a quien denuncia, falla en su esencia misma y pone en jaque todo el orden democrático

 

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